“La Cofepris acepta que el cambio de las normas es necesario tal y como lo han pedido los niños y la niña en su demanda inicial para proteger el derecho a la salud”. Foto: Adolfo Vladimir, Cuartoscuro

Por Paloma Neumann*

En términos estrictos, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) es la autoridad responsable de cuidar, prevenir y atender emergencias por afectaciones a la salud de la población – entre otras cosas- por exposición a factores ambientales como la calidad del aire.

Esa responsabilidad queda en entredicho cuando Cofepris minimiza las más de 17 mil muertes anuales en México asociadas a la mala calidad del aire, las cuales, ha dejado claro que para ella no representan una emergencia pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha catalogado a la contaminación del aire como la emergencia ambiental más grave que enfrenta la humanidad.

En noviembre de 2017, un grupo de 5 niños y 1 niña inició un proceso legal para pedir a la Cofepris que ajuste las Normas Oficiales Mexicanas de Salud Ambiental para que los límites de concentración de contaminantes sean más estrictos y apegados a las recomendaciones de la OMS, pero la reciente respuesta de la Cofepris al respecto, fue que los valores guía que la Organización Mundial de la Salud son sólo sugerencias y México no está obligado a atenderlas.

Contradictoriamente, en la respuesta que Cofepris entregó al juzgado -donde actualmente se sigue la demanda de amparo de los niños- reconoce también que los límites de contaminantes establecidos en las NOM no deberían rebasarse más de una vez al año, lo cual no sucede, y que a fin de garantizar una mayor protección a la salud de la población, las normas mexicanas deberían transitar a los valores sugeridos por la OMS.

Esto quiere decir entonces que la Cofepris acepta que el cambio de las normas es necesario tal y como lo han pedido los niños y la niña en su demanda inicial para proteger el derecho a la salud, a un medio ambiente sano y al desarrollo pleno garantizados por la Constitución, pero se resiste a emitir una norma de emergencia y agilizar la actualización de las NOM.

Cada día que pasa, decenas de personas mueren por la mala calidad del aire y se gastan miles de millones de pesos al año por esta situación. El primer paso para evitarlo es ajustar las normas oficiales y tener políticas públicas de transporte público, eficiente, seguro y no contaminante.

Una vez más, Greenpeace hace un llamado a la Cofepris para que actúe para terminar con la crisis de calidad del aire que vivimos en todo el país. Si bien, el proceso legal del grupo de niños continuará hasta sus últimas consecuencias, la autoridad sanitaria debe asumir su responsabilidad de proteger y prevenir los impactos a la salud de toda la población y esperamos que lo haga por que es su trabajo y no por la orden de un juez.

 

*Paloma Neumann es responsable de la campaña Revolución Urbana de Greenpeace México.

 

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