Alejandro Magallanes tardó tres meses en hacer estos dibujos, pero sucede que cuando se puso en contacto con el material de Arnoldo Kraus, al otro día estaba haciendo un nuevo libro. No eran letras, eran hormigas (y otros relatos breves) (Sexto Piso), anticipan un dúo creativo que hará escuela y creará goces con su trabajo.

Ciudad de México, 14 julio (SinEmbargo).- “Estos relatos breves son retazos de tiempo, de mis tiempos, de las vidas de Alejandro Magallanes y quizás de la suya. Entre nacer y morir todo son relatos breves e imágenes, palabras y trazos ensamblados que se nutren entre sí; imágenes que dialogan con letras y palabras cuyo leitmotiv es construir pequeños relatos, de uno, de todos, de la vida.

Cada microrrelato es un fragmento de la vida de las vidas, fragmentos que conforme pasan los años convierten el pasado en presente, ora con palabras, ora con los trazos mágicos de Magallanes, siempre arropados por el diálogo entre el relato y la imagen”, dice Arnoldo Kraus.

Portada del libro de Kraus y Magallanes. Foto: Especial

Son relatos ilustrados y dialogados con el diseñador Alejandro Magallanes, en un dúo que promete nuevos libros y más debate, todo sea para entender el “antiprólogo” donde el médico y el escritor “busca construir un puente entre palabras y dibujos; no miente, advierte, invita: cada microrrelato es un fragmento de la vida de las vidas, fragmentos que conforme pasan los años convierten el pasado en presente, ora con palabras, ora con los trazos mágicos de Magallanes, siempre arropados por el diálogo entre el relato y la imagen”.

La reunión con el médico y el diseñador fue en la Roma, a pocos pasos de La increíble librería, un sitio al que ya habíamos visitado y con el que es difícil no contagiarse de ese amor por los libros que ya siente Alejandro.

La increíble librería de Selva Hernández y Alejandro Magallanes

Tal es así, que recientemente, para la editorial oaxaqueña Almadía, Magallanes presentó sus Libros fósiles, una serie que fue exhibida en la exposición La delgada línea que divide el lado derecho del izquierdo, en la galería Myl Arte Contemporáneo, en la Ciudad de México. El registro de estos libros fósiles, ya dispersos, se publica en este título, que pertenece a una colección de libros de dibujo.

“Me interesaba que fueran libros de economía por dos razones. Primero porque eran libros muy hermosos, libros muy bien cuidados y por otro lado libros que estaban destinados a molerse. Es impresionante pensar que cuando a un libro se le acaban los lectores se convierte en un objeto-guardapolvo. Me gustan mucho los libros y en este caso sumergí todo el contenido y arme una contraportada y una portada para hacer el objeto escultórico que es en realidad el libro”, explica Alejandro Magallanes.

ENTREVISTA | Alejandro Magallanes presenta sus “Libros Fósiles”

Ahora, en esta nueva etapa creativa, tanto diseñador y dibujante como médico y escritor fueron despertando a sus propios impulsos y haciéndolos dialogar en un proceso creativo que se ve en el libro, siempre editado por Sexto Piso, una editorial de primera mano y siempre a la vanguardia.

–¿Cómo se comunicaron?

­–(Kraus) El libro nació sin conocernos. Yo sabía quién era Alejandro Magallanes, él sabía quién era yo, era una de esas amistades soterradas. Nos gusta el arte y la pintura y la poesía. Cuando terminé mis Relatos breves, lo consulté con Eduardo Rabasa, de Sexto Piso y dije que quería que Alejandro hiciera los dibujos. Y así fue cómo nació el libro.

–Es interesante ver cómo los dibujos y los relatos hacen como un todo

–(Magallanes) El proceso fue muy bonito, era como no repetir lo que está diciendo el relato, sino como complemento, como una respuesta o una pregunta. Se hizo una gramática muy interesante de imagen y palabra. Fue un ejercicio que se dio así porque me gustaba mucho lo que estaba leyendo.

–¿Cómo definirías a Arnoldo Kraus y a su narrativa?

–(Magallanes) Para mí es un francotirador, en el sentido de que una de las actividades que hace es ser médico. Es curioso que tenga esas actividades que podrían definirte. Me parece que con las dos profesiones conoce la condición humana desde muchos lados. Yo creo que me gustan esas personas que son un poco indefinibles, es médico, es escritor, es observador privilegiado de la realidad.

–¿Cómo ves el tema del trabajo, eso de que no define tu personalidad, pero…?

–(Kraus) Yo tengo mucha suerte, porque me gustan tanto la profesión de médico como la de escritor. ¿Qué es la medicina, qué es la escritura? Quise ser escritor desde el principio, pero mi padre me dijo de qué iba a vivir. Yo tenía mucha hambre de escribir, aunque también disfruto mucho el hecho de ser médico. Tener pasión es una gran suerte, porque mucha gente aún teniendo recursos económicos no tiene pasión por lo que hace, no encuentra pasión en ningún lado. Tomo muchas notas de las cosas que veo, plagio a mis pacientes sin permiso, hay muchos ejemplos. Cito la frase de Anton Chejov, que era médico y escritor, que dijo que él no tenía problemas, cuando se iba con una de sus amantes, que era la escritura y luego se iba con otras de sus amantes, que era la medicina, nadie se enojaba.

–¿Ha habido muchas parejas en la literatura, verdad?

–(Magallanes) Los ejemplos son muchos y algunos muy desproporcionados, el caso del dibujante Gustavo Doré, cómo hizo esas ilustraciones para El Quijote, hay muchos ilustradores, aquí El Fisgón para La señora más mala del mundo, de Francisco Hinojosa. No hay otra señora más mala del mundo más que esa de Barajas. Vicente Rojo ha hecho muchas cosas para escritores. Como anécdota sólo hubo una petición que me hizo Arnoldo, en un relato dedicado a Carlos Pellicer, un pequeño homenaje en una ilustración que se llama “¿Eres tú, Carlos?”. Nos reímos, nos escribimos, nos hablamos, al día siguiente que acabamos el libro, comenzamos el siguiente.

–(Kraus) Augusto Monterroso, a quien admiro profundamente, él ponía muchos dibujos. Yo soy el peor ilustrador del mundo, un perro ilustra mejor que yo. Tiene esa originalidad.

–Nombraste a Monterroso, ¿nombras también a Ibarguëngoitia?

–(Kraus) En mi cabeza sí. Traté de no nombrar a mucha gente, pero ronda Ibarguëngoitia en estos relatos breves. El cuento no es bienvenido literariamente, pero a mí me encanta escribir y leer cuentos. En estos relatos breves trato de que haya ironía y sarcasmo, conforman un libro agradable. El relato breve es otro reto, distinto al cuento.