La OCDE destacó que la población infantil está pagando un precio muy elevado por la creciente desigualdad mundial y que desde el inicio de la crisis económica, la tasa de pobreza infantil ha aumentado en dos tercios en los países de la organización. 

Foto: Cuartoscuro

Durante durante el foro “Transformando las políticas, cambiando vidas” celebrado en Guadalajara, la OCDE presentó el informe ¿Cómo va la vida? 2015, que tuvo la presencia de José Ángel Gurría. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 14 de octubre (SinEmbargo).– México se mostró por debajo del promedio de los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en la mayoría de los rubros del estudio “¿Cómo va la vida? 2015”, lo que se reflejó en el bienestar de los niños mexicanos que enfrentan condiciones de vida bajas con una pobreza de ingresos de 25.8 por ciento.

De acuerdo con el apartado sobre México, el informe destacó que todas las desigualdades de los países se manifiestan en el bienestar de sus niños y que los de familias con mejor posición económica gozan de condiciones materiales y calidad de vida más altas, en promedio.

“En México, hay amplias diferencias en la privación de la educación entre los niños de entornos socioeconómicos altos y bajos. En contraste, hay una diferencia relativamente baja en las intenciones de votar entre los niños de 14 años”, expuso el organismo.

Pero no es una situación exclusiva del país, de acuerdo con el informe, la población infantil está pagando un precio muy elevado por la creciente desigualdad.

“La pobreza por ingresos afecta a uno de cada siete niños de la OCDE y el 10 por ciento vive en hogares con todos sus miembros desempleados. Desde el inicio de la crisis económica, la tasa de pobreza infantil ha aumentado en dos tercios en los países de la OCDE y supera a la de la población general en la mayoría de los países”, publicó.

La OCDE destacó que en entornos más privilegiados los niños suelen tener mejor salud y su escolarización es más feliz. Sin embargo, los niños de familias más desfavorecidas afirman tener menos compañeros de clase que se portan bien con ellos y que les ayudan, y es más probable que sufran bullying en la escuela.

“Las cifras de satisfacción con la propia vida, de habilidades de lectura y resolución de problemas, de comunicación con sus padres y su intención de votar en las elecciones nacionales cuando sean grandes son menos positivas cuando se trata de niños de entornos menos favorecidos. La creciente desigualdad entre los padres, termina minando las oportunidades de sus hijos”, afirmó el organismo.

En ese contexto, la OCDE señala que el  ingreso familiar disponible promedio per cápita en México es menor que el promedio. Por otra parte, tanto la tasa de desempleo de largo plazo como el riesgo de que los trabajadores pierdan su empleo (el indicador utilizado para evaluar la seguridad en el empleo) son relativamente bajos respecto de otros países de la OCDE, pero el 28.8 por ciento de los empleados mexicanos suelen tener horarios laborales superiores al promedio de la OCDE, de sólo 12.5 por ciento.

Desde 2009, las condiciones de vivienda en México han mejorado, con un aumento en el porcentaje de personas que habitan viviendas con servicios básicos. México tiene una de las menores esperanzas de vida (74.8 años) de la OCDE. Sin embargo, la evaluación propia de las condiciones de salud (“self reported health status”) es cercana al promedio de la Organización.

En cuanto a la red de apoyo social, 76.7 por ciento de los mexicanos dicen tener amigos o familiares en quienes confiar cuando lo requieren. México tiene un bajo desempeño en materia de seguridad personal. No obstante, la satisfacción ante la vida de los mexicanos es similar al promedio de la OCDE.

AL NIVEL DE TURQUÍA Y HUNGRÍA

Imagen de la OCDE que muestra su estadísticas en el informe ¿Cómo va la vida? 2015

Imagen de la OCDE que muestra las principales mediciones del informe “¿Cómo va la vida? 2015”.

El estudio presentado ayer incluye estadísticas que abarcan tanto el bienestar material (ingresos, empleo y vivienda) como la calidad de vida en un sentido más amplío (salud, educación, balance vida-trabajo, medio ambiente, comunidad o apoyo social, compromiso cívico, satisfacción ante la vida y seguridad).

Todos estos indicadores ubican al país al nivel de naciones como Hungría, Turquía y República Eslovaca, con quienes disputa los primeros lugares en desigualdad de ingresos, patrimonio financiero familiar neto, tasa de empleo, salarios, salud, esperanza de vida, balance vida trabajo, educación, entre otros.

Respecto a los salarios brutos anuales, la OCDE dice que el promedio de ingresos de empleados de tiempo completo en 2013 osciló entre 56 mil dólares en Estados Unidos y Luxemburgo, y menos de 20 mil dólares en Estonia y México.

La OCDE destacó que las desigualdades en ingreso y empleo en el país son mayores a las observadas en otros países que integran el organismo.

“El ingreso familiar disponible neto ajustado es casi 3 veces más alto en el Distrito Federal que en Chiapas. Con respecto a la pobreza relativa de ingresos, en tanto que el 5.4 por ciento de los habitantes del DF tienen un ingreso inferior a la mitad del ingreso medio del país, en Chiapas el porcentaje es de 48.9 por ciento”, detalla.

Por su parte, las tasas de desempleo fluctúan entre 1.5 por ciento en Guerrero y 6.8 por ciento en el Distrito Federal. Sobre los empleados que más horas trabajan, Turquía y el país están en los primeros lugares.

En términos de muertes por agresión, el organismo señala que las tasas en México son más de cinco veces mayores que el promedio de la OCDE.

“Las tasas más altas de muertes por agresión se registran en Chile, Estonia, Estados Unidos y México (país con tasas más de cinco veces mayores que el promedio de la OCDE). Entre 2009 y 2012, las muertes por agresión bajaron en más de dos tercios de los países de la OCDE, pero aumentaron en México”, dice el informe.

Para hacer el informe, la OCDE se basó en su Índice para una Vida Mejor en el que se considera que el 37 por ciento de los adultos entre 25 y 64 años han terminado la educación media superior, cifra mucho menor que el promedio de la OCDE de 75 por ciento y una de las más bajas en los países de la OCDE en lo relativo a la educación.

“En lo que respecta a la calidad del sistema educativo, el estudiante promedio obtuvo una calificación de 417 puntos en lectura, matemáticas y ciencias en el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) de la OCDE. Esta calificación es más baja que la media de la OCDE de 497. En promedio en México, las niñas superaron a los niños por 1 punto, cifra menor que la brecha media de la OCDE de 8 puntos”, considera la medición.