México

El PRD se le marchita en las manos a Barrales, quien cumple apenas 8 meses en la dirigencia

15/03/2017 - 10:00 pm

Los analistas dicen que el manotazo contra Barbosa en el Senado, mal operado, es una de las últimas muestras que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) parece no terminar de tocar fondo entre pleitos, desencuentros y acusaciones. Alejandra Barrales Magdaleno cumple este jueves 16 apenas 8 meses al frente de esa fuerza nacional, pero los analistas políticos y los mismos perredistas afirman que el Sol Azteca se encuentra totalmente desdibujado y sin una dirección clara.

Ciudad de México, 15 de marzo (SinEmbargo).- Durante los últimos cinco años, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) ha venido a menos entre pleitos, desatinos y la renuncia de los principales líderes morales del partido. Pero es la última dirigencia nacional del Sol Azteca, a cargo de Alejandra Barrales Magdaleno –nombrada el 16 de julio de 2016–, la que ha profundizado su crisis sin una dirección clara, coincidieron analistas políticos y miembros del partido que inconformes han optado por renunciar y denunciar las malas prácticas.

El Sol Azteca está más dividido, desdibujado y confundido que nunca, dijeron. No se sabe con certeza cuál es la ideología política que abrazará en las elecciones de 2018; si irá con el Partido Acción Nacional (PAN), con la fuerza que lidera Andrés Manuel López Obrador, Movimiento Regeneración Nacional (Morena), o si irá sólo con Miguel Ángel Mancera Espinosa, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, que aspira a la candidatura presidencial.

Lo que sí es claro, destacaron los analistas, es que el partido se le está saliendo de las manos a Barrales Magdaleno, quien este jueves cumple apenas ocho meses frente al partido. Coincidieron es que es una dirigente que se queda “enana” ante la carrera política de sus antecesores Jesús Zambrano Grijalva, Carlos Navarrete Ruiz y el mismo Agustín Basave Benítez.

“Tan bajo ha caído el PRD, que esa señora [Alejandra Barrales] llegó a dirigirlo por mandato del Jefe de Gobierno. Ella fue puesta ahí por Mancera, que siempre se jacta de que no es del PRD, pero mete sus manos y pies hasta la cocina. [Miguel] Barbosa salió a decir que él apoyaba a Obrador y de inmediato se movió Mancera para quitarlo de la coordinación del Senado, movió a [Héctor] Serrano y le dio las órdenes a Barrales. Como elefantes en cristalería provocaron un problema serio. La señora Barrales ha mostrado gran incapacidad y el PRD está en una crisis terminal”, dijo Telésforo Nava Vázquez, investigador y experto en la izquierda mexicana de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Alejandra Barrales, añadió, tiene un perfil de “bajo nivel” y no podrá sacar al PRD de la crisis política en la que se encuentra.

“Es de muy bajo nivel, su principal aspiración es ser la candidata del PRD a la Jefatura de Gobierno, […] y Mancera le está sobando su ego, prometiéndole que la hará candidata. En cuanto al nivel, los otros ex presidentes Zambrano, Navarrete y Basave le llevan distancia. Políticamente es una enana en comparación de ellos”, criticó.

Nava Vázquez afirmó que el Sol Azteca se conformará con una votación de 18 por ciento en las elecciones presidenciales, una cifra para subsistir y seguir recibiendo sus prerrogativas.

Alejandra Barrales cumple mañana jueves apenas ocho meses frente al PRD, y el partido se encuentra en uno de los momentos más críticos de su historia. Foto: Cuartoscuro

Pero la dirigencias de Zambrano, Navarrete y Basave ya habían marcado un declive importante al interior del partido.

Con Jesús Zambrano y su firma del Pacto por México, el PRD protagonizó un conflicto serio entre Nueva Izquierda y la que era la segunda corriente más importante al interior de la fuerza política, Izquierda Democrática Nacional (IDN), que encabeza René Bejarano Martínez.

Luego de la salida de Zambrano y ya con Carlos Navarrete Ruiz, llegó una cascada de renuncias de los principales líderes morales, encabezadas por el fundador del PRD Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien dejó una seria crítica sobre la dirección política que estaba tomando el partido.

Dos días después de llegar a la dirigencia y con el estallido del escándalo de la desaparición de los 43 estudiantes de la escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Carlos Navarrete declaró: “nos entregaron un cartucho de dinamita en las manos”.

Navarrete no cumplió ni un año en la dirigencia, y tras su renuncia el perredismo intentó darle un nuevo rostro a la fuerza política con Agustín Basave Benítez. Este último pretendió ser un dirigente sin “tribus”, que buscaba relanzar al partido al recobrar su ideología de izquierda, pero tampoco funcionó: Basave terminó renunciando por las presiones de las corrientes internas, principalmente de “Los Chuchos”.

Basave declaró que sus decisiones como presidente “provocaron francas agresiones y actitudes carentes de una mínima institucionalidad de parte de algunos de los miembros del CEN y una serie de desencuentros con el jefe de Nueva Izquierda. Todo lo cual llevó soterrada y paulatinamente al PRD a rondar la ingobernabilidad y a un desgaste de mi dirigencia que no puede revertirse”.

Luego de las elecciones de 2015 en la Ciudad de México y con el posicionamiento en la capital del país de la corriente Vanguardia Progresista que, de acuerdo con los mismos perredistas, operó Héctor Serrano Cortés cuando era Secretario de Gobierno para Miguel Ángel Mancera, el Jefe de Gobierno logró colocar a Barrales Magadaleno en la dirigencia nacional y vencer a la propuesta de “Los Chuchos”, la guerrerense Beatriz Mojica Morga.

Con Barrales al frente, el partido ha terminado de dividirse y achicarse, hasta el grado de tener a casi toda la bancada perredista en el Senado en contra.

Héctor Quintanar Pérez, politólogo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), consideró que “a diferencia de Agustín Basave, que parecía una presidencia testimonial, en un intento para poner una cara nueva al PRD, un repunte, cosa que no logró en absoluto, Barrales quiere dar la impresión contraria: ser una dirigente con riendas firmes en el partido, pero sin una claridad en su proyecto, porque el partido está ideológicamente desdibujado. No sabemos si su compañero de ruta en 2018 será el PAN o Morena, con quien por cuestiones de principios deberían estar más cercanos. No hay claridad en el PRD en ese sentido. Pasaron de una dirigencia testimonial con Basave, a una sin proyecto con Barrales”.

Sin embargo, aún hay perredistas que creen en Barrales Magdaleno, como Fernando Belaunzarán Mendez, vocero de la corriente Galileos, quien afirmó que la crisis del partido va más allá de la dirigente.

“No voy a negar la crisis. Sí hay crisis, pero la crisis no es la presidenta, es la tribucracia y el sectarismo. Alejandra hace su esfuerzo para mediar entre las corrientes, no es fácil. Las corrientes ven su interés más grupal que general. Para Alejandra no ha sido fácil”, dijo.

UN DÍA MÁS DE DIVISIONES Y PLEITOS

Los perredistas vivieron hoy una jornada más de desencuentros y divisiones, ahora por la candidatura a la gubernatura del Estado de México la cual se definió la noche de este miércoles con la designación de Juan Zepeda Hernández, ex Alcalde del municipio de Nezahualcóyotl.

Sin embargo, por la tarde, el otrora precandidato Eduardo Neri Rodríguez anunció su renuncia al partido y amenazó con llevarse una fuerza de 180 mil operadores en el Edomex, después de que según afirmó, Barrales le adelantó la designación de Zepeda Hernández.

“La imposición, el autoritarismo, la forma en la que se conducen, la forma en la que se conciben los candidatos […], la incongruencia de los que hoy tienen secuestrado y controlado al PRD, no creo que se valga”, dijo Neri Rodríguez luego de hablar con Barrales y antes de la designación oficial del candidato perredista.

Javier Salinas, el abanderado de Nueva Izquierda o “Los Chuchos”, acusó a Alejandra Barrales de imponer a Juan Zepeda a través de una casa encuestadora sin renombre ni seriedad con la que justificó que era el mejor posicionado.

“Indemerc, la encuestadora con la que se está haciendo candidato a Juan Zepeda, no sólo carece de seriedad en sus estudios de opinión, sino que sus encuestas son falsas”, aseguró.

Salinas acusó directamente a Barrales de favorecer a Juan Zepeda en “detrimento del resto de los militantes y precandidatos, rompiendo los principios de equidad, imparcialidad y legalidad”.

Este conflicto se sumó al que aún no se ha logrado dirimir entre Barrales y la bancada del PRD en el Senado de la República. El cual se desató luego de que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) votara a favor de retirarle sus derechos políticos al Senador Miguel Barbosa Huerta, tras haber hecho público su apoyo a Andrés Manuel López Obrador.

El PRD aún no destraba el conflicto al interior de su bancada en el Senado por la designación del nuevo coordinador. Foto: Cuartoscuro

Pero la división al interior del PRD no sólo estriba entre el CEN, los senadores y los precandidatos a la gubernatura del Edomex. Al interior del Comité Ejecutivo también hay problemas.

Hoy antes de que iniciara la reunión que Alejandra Barrales convocó con miembros del CEN para dar a conocer los resultados de la encuesta sobre Juan Zepeda, tres de los secretarios del Comité convocaron a una rueda de prensa para acusarla de no querer solucionar el conflicto con la bancada perredista en el Senado, un “conflicto desatado por ella”.

Carlos Sotelo García, Rey Morales Sánchez y Margarita Guillaumín Romero dieron a conocer un posicionamiento: “Militantes de Izquierda lamentan la respuesta negativa de la presidenta nacional del partido ante el principio de solución al conflicto suscitado por ella misma en el Senado de la República”.

“Saludamos el gesto político del Senador Miguel Barbosa para contribuir, con su separación voluntaria de la coordinación en el Senado, a una salida sensata al conflicto originado en la intolerancia de algunos y de algunas. Tal determinación debe ser correspondida por una acción recíproca por quienes desde la dirección nacional del partido y otros ámbitos han suscitado esta crisis en la que nada gana el PRD que, dicen, intentan defender”, dijeron.

Los perredistas urgieron que se modifiquen las formas y fondo de la discusión política al interior del partido.

“El PRD debe recuperar su carácter opositor al régimen neoliberal o profundizar la conducta colaboracionista como sucede en los últimos años. Esa es, en nuestra consideración, la cuestión central”, señalaron.

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