Naciones Unidas, 15 jun (EFE).- Miles de personas siguen sufriendo una vida marcada por la pobreza, la violencia y el miedo en la República Democrática del Congo (RDC), donde existen cerca de dos millones de desplazados, alertó hoy la subsecretaria general adjunta para Asuntos Humanitarios de la ONU, Catherine Bragg.

Bragg, que acaba de regresar de un viaje por las zonas más conflictivas del país africano, mostró hoy ante la prensa en la sede neoyorquina del organismo su “profunda preocupación” ante el hecho de que miles de personas viven diariamente “atemorizadas por los ataques de grupos armados” en distintas áreas del país.

Esos grupos, indicó la subsecretaria general, “asesinan, mutilan y violan”, además de “saquear y quemar los hogares” de una población civil que se ve obligada a huir “a las zonas más remotas del país y vivir en comunidades aisladas a las que es todavía más difícil hacerles llegar la ayuda que necesitan”.

Esa situación, que se da en zonas como Dungu, Kivus y Bunia, es “un auténtico desafío logístico” a la hora de llevar la ayuda humanitaria que esas personas necesitan debido a la “falta de facilidad de movimiento” a la que se enfrentan los trabajadores humanitarios que se encuentran sobre el terreno.

“La comunidad humanitaria tiene que volver a estudiar la situación de la seguridad en el país y buscar maneras que le permitan quedarse más que la inviten a marcharse”, aseguró Bragg, quien apostó por conseguir “un mayor acceso” a esas zonas del país para recabar “la información necesaria y mejorar así la ayuda que se entrega”.

La subsecretaria general alertó, entre otros aspectos, del número de desplazados por la violencia existentes en la zona de Kivus, que alcanza ya los 1,2 millones de personas, y pidió un mayor compromiso de la comunidad internacional “para lograr la estabilidad del país”.

Exhortó así a que se lleven a cabos mayores esfuerzos para, por ejemplo, formar a nuevos miembros de las fuerzas de seguridad y a personal administrativo en las zonas más remotas, así como a que se pongan en marcha nuevas iniciativas de desarrollo.

También alabó el trabajo de la Misión de la ONU para la Estabilidad del Congo (Monusco) y pidió que esta misión lleve a cabo en nuevas zonas del país las prácticas que ya han dado resultado en otras.

La Monusco es la mayor de las fuerzas internacionales de paz de la ONU, ya que cuenta con un total de 22.016 uniformados, de los que 19.815 son militares, 760 observadores militares, 391 policías y el resto personal civil. EFE