Aristegui ha obtenido numerosas distinciones. Foto: Cuartoscuro

Aristegui ha obtenido numerosas distinciones. Foto: Cuartoscuro

La Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi) entregará un reconocimiento a la periodista Carmen Aristegui por su defensa de la libertad de expresión. Es la primera vez que esta organización de la sociedad civil otorga este y otros reconocimientos, en el marco de sus primeros 15 años de existencia.

Aristegui ha obtenido numerosas distinciones. La que recibe de la Amedi es una muestra más del reconocimiento social hacia su destacada trayectoria profesional, en un contexto particularmente adverso para el ejercicio periodístico en México y en específico para ella por las demandas que actualmente enfrenta de MVS y del empresario Joaquín Vargas.

También recibirán un reconocimiento el periodista Jenaro Villamil por su incansable labor periodística en torno de los temas del derecho a la información, la destacada académica Alma Rosa Alva de la Selva por sus investigaciones sobre las tecnologías de la información y la comunicación, y la profesora distinguida de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la maestra Beatríz Solís, por su impecable trayectoria en estos campos de la comunicación y su vínculo con el derecho.

Fue la misma Beatríz Solís quien impulsó, junto con otros académicos y activistas sociales, la creación de la Amedi en 2001. Desde entonces, esta organización se convirtió en referente fundamental en el análisis y el debate de los diferentes temas del derecho a la información, bajo un enfoque democrático y de derechos humanos, y los indiscutibles liderazgos de sus expresidentas y expresidentes: Beatríz Solís, Javier Corral, Aleida Calleja, Raúl Trejo Delarbre, Agustín Ramírez y actualmente Jorge Fernando Negrete.

Sus aportaciones han sido importantes y numerosas, pero las más visibles han sido aquellas en las que el tema de los derechos de libertad de expresión e información se ha colocado en la agenda nacional, por ejemplo, cuando se promovió una reforma tan regresiva, como la denominada “ley Televisa” en 2005 y 2006, o durante el impulso de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones y radiodifusión en 2013 y su decepcionante legislación secundaria en 2014.

Paralelamente, la Amedi ha procurado incidir, en algunas ocasiones con éxito, en temas como el reconocimiento a los medios comunitarios, la defensa de periodistas y medios de comunicación ante el acoso y violencia de que son víctimas, el establecimiento de reglas antimonopolio en medios y telecomunicaciones, la transparencia y la rendición de cuentas, la protección de datos personales, el derecho de réplica, la brecha digital, los derechos de niñas y niños frente al consumo mediático, y los medios públicos, entre otros. Parecen muchos frentes de batalla, pero como lo explica el muy destacado investigador de la UNAM, el doctor Raúl Trejo Delarbre, en una de las cápsulas grabadas con motivo de este aniversario, el eje articulador ha sido la libertad de expresión.

Trejo Delarbre, autocrítico, también expone que la Amedi, si bien ha recuperado demandas ciudadanas en materia de medios de comunicación, no ha podido ser un buen interlocutor con la sociedad. “Un defecto de la Amedi ha sido su aislamiento por enfatizar mucho en sus batallas y sus reivindicaciones; y a veces olvidó al conjunto de la sociedad, o no había sociedad con la cual establecer esa interlocución… Tendríamos que mantener la atención con los jóvenes, en los estudiantes de las Universidades, particularmente de nuestras Universidades públicas, y también en segmentos de la sociedad que hoy están conectados con los medios de muy diversas maneras”. Asimismo, dice, es necesario vincularse con los adultos mayores, los trabajadores de los medios de comunicación, con quienes forman parte del mundo de la política y hacer una revisión de la agenda de la organización, actualizarla, y asumir el entorno tecnológico sin perder la visión crítica y analítica.

Es cierto, ante la convergencia tecnológica, la expansión de los jugadores disruptivos como Netflix, la participación mayor de empresas de telecomunicaciones en el mundo audiovisual y los nuevos hábitos de consumo de contenidos audiovisuales a través de los dispositivos móviles, la Amedi y otras organizaciones sociales similares tienen frente a sí nuevos desafíos de investigación, docencia e incidencia política y social, sin desatender la preeminencia que conservan los medios tradicionales en el sistema comunicacional.

En las cápsulas referidas, Alma Rosa Alva de la Selva y la investigadora de la UAM, Patricia Ortega, por ejemplo, consideran que una de las batallas fundamentales es el derecho al acceso a la sociedad de la información y el conocimiento y la generación de contenidos plurales; la académica y expresidenta de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC), Aimée Vega, prioriza los derechos de las audiencias y el acceso de mujeres y niñas a las TIC; mientras que el también investigador de la UAM, Javier Esteinou, afirma que es necesario luchar por la apropiación social de internet, no con fines mercantiles, sino para construir un mejor país. De manera coincidente, la investigadora de la UNAM, Delia Crovi, enfatiza en la necesidad de trabajar sobre el derecho a la información en las redes digitales, donde hay información poco o no fundamentada.

Con un análisis más de coyuntura, el profesor del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) y expresidente del Consejo Consultivo de la Amedi, Alberto Aziz Nassif, advierte que debe corregirse la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, la cual desdibujó los avances incorporados en la reforma constitucional, e impulsar así una mayor pluralidad y diversidad en los medios de comunicación.

Una de las más distinguidas académicas de la comunicación y el periodismo, la doctora Fátima Fernández Christlieb, es de la opinión que ha existido una enorme polarización en el debate del derecho a la información, entre “buenos y malos”. Se ha desdibujado el buen debate, se etiqueta a las personas y la batalla debe ser hacia las zonas de convergencia, de diálogo y la búsqueda de los consensos. ¿Es posible? Ella piensa que sí.

Formo parte de la Amedi y he estado presente en algunos de estos debates. Me congratulo por lo que se ha hecho, pero también coincido con el doctor Trejo Delarbre que ha sido muy difícil llevar nuestros temas a muchos otros sectores de la sociedad y que en otras ocasiones nuestra incidencia ha sido escasa o nula. No obstante, la organización ha mantenido una presencia en la opinión pública con una posición transparente, independiente, honesta y ética, con recursos en general aportados por sus propios integrantes. Felicito a Jorge Fernando Negrete, actual presidente de la Amedi, y a los integrantes de los consejos directivo y consultivo, todas ellas personas con una trayectoria intachable.

La celebración de esta quinceañera organización se llevará a cabo hoy en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Participarán las y los titulares de órganos autónomos: la presidenta del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos (INAI), Ximena Puente; el presidente del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), Gabriel Contreras, y el presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), Armando Carrillo, acompañados de sobresalientes investigadores como Raúl Trejo Delarbre, Jacqueline Peschard, Néstor García Canclini y Guillermo Orozco. La conferencia magistral estará a cargo de José de Jesús Orozco Henríquez, expresidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos e investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

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