Denunciar la agresión sexual que sufrió cuando caminaba por una calle de la colonia Condesa en la Ciudad de México, le costó a Andrea Noel amenazas de muerte, violación y acoso incluso afuera de su casa, sin que hasta ahora las autoridades muevan un dedo para asistirla.

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La periodista Andrea Noel jamás imaginó que por levantar una denuncia por lo que le sucedió, se vería atacada de tal forma en redes y por medios. Foto: SinEmbargo.

Ciudad de México, 16 de marzo (SinEmbargo).– En la Ciudad de México hay una mujer que se siente totalmente vulnerable y amenazada: Andrea Noel, la joven reportera que fue agredida hace unos días en la Condesa y que a partir de su denuncia del agresor ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y en redes sociales, ha vivido un infierno que la llevó a temer por su vida, debido a que la han seguido hasta su casa para apuntarle a la cabeza con un láser.

El lunes en la noche, mientras escribía en su computadora, sintió la luz de un láser en su frente, se asomó por la ventana y vio un vehículo BMW blanco estacionado afuera con varias personas en su interior, una de ellas apuntándole a la cabeza .

Noel se agachó, llamó a la policía y nadie fue a auxiliarla, a pesar de que en la PGJDF le dijeron que los uniformados del sector estaban al tanto de su caso y en alerta. Ayer, mientras desayunaba en Coyoacán un usuario de Twitter le envió una amenaza de muerte y la advertencia de que sabía en donde estaba y que iban a ir a matarla, con la fotografía de su ubicación. Andrea se sintió aterrada.

“Con que una persona que hable en serio, porque hay personas desde ayer y hoy que están escribiéndome y esto me dejó pensando si debía apagar mis redes, callarme e irme del país, porque no valdría la pena quedarme para que me suceda algo mayor”, dijo Noel en esta entrevista con SinEmbargo.

Las amenazas de muerte y violación se cuentan por cientos, aseguró la joven, sin que hasta el momento ni la Procuraduría capitalina ni alguna de las instituciones protectoras de derechos humanos y de periodistas, active un protocolo de seguridad para brindarle protección.

“Mi preocupación mayor, encima del primer caso que es dar con el agresor, son las miles de amenazas de muerte, de violación que me están llegando por segundo; se salió complemente de control, hay gente publicando mi ubicación en Internet, fueron personas a mi casa, tuve que marcar a la policía como a las nueve de la noche e irme. Es algo que te hace pensar, igual y sí logran callarme”, dijo la joven.

Andrea, de origen estadounidense, está pensando seriamente en pedir ayuda a la Embajada de Estados Unidos en México, para salir lo más pronto del país y ponerse a salvo ante la falta de acción de las autoridades mexicanas y la violenta reacción de varios sectores de la sociedad en su contra, tras denunciar al agresor que le subió la falda y bajo su ropa interior en plena luz del día.

“Se ha ido incrementando. Primero fue el ataque de un solo individuo, luego respondió una fracción de la sociedad atacando, luego respondieron algunos medios atacando y ahorita estoy en shock”, expuso.


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