Los trabajadores agrícolas del Valle de San Quintín están de nuevo en las calles. Como hace dos años su exigencia es un salario justo y una vida digna. En una caravana que partió desde Baja California y que al momento ha recorrido seis estados, los jornaleros han denunciado que los compromisos que los tres niveles de gobierno adquirieron con ellos, no se han cumplido.

Ciudad de México, 16 de marzo (SinEmbargo).- En el marco del segundo aniversario del paro de labores histórico que protagonizaron los trabajadores agrícolas del valle de San Quintín, Baja California, una caravana arribará el día de mañana al Monumento a la Revolución en la Ciudad de México para insistir en lo mismo que originó la primera protesta en 2015: mejores condiciones salariales, de trabajo y prestaciones de Ley.

La Primera Caravana Nacional por un Salario Justo de las Jornaleras y los Jornaleros Agrícolas de México, partió el pasado 4 de marzo en el valle de San Quintín y recorrió ya los estados de Sonora, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Michoacán y Guanajuato. La razón principal de la caminata de diez días es para buscar, de nueva cuenta, el reconocimiento de los derechos más elementales de los jornaleros, haciendo públicas las malas condiciones de trabajo, el acoso y la explotación laboral que se viven en los campos agrícolas de Baja California.

A dos años del histórico paro laboral de 2015 y bajo la consigna de “el 17 de marzo no se olvida”, buscan el cumplimiento de las demandas que fueron firmadas por los tres niveles de gobierno y que hasta el momento no han sido cumplidas, la instauración y reconocimiento de un contrato colectivo de trabajo.

La Primera Caravana Nacional por un Salario Justo de las Jornaleras y los Jornaleros Agrícolas de México ya visitó los estados de Sonora, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Michoacán y Guanajuato. Foto: Cuartoscuro

En 2015, 80 mil trabajadores decidieron abandonar el silencio e hicieron públicas las condiciones de trabajo que se forjaron durante 30 años. Mujeres, hombres y menores trabajan hasta 15 horas en los campos de fresas, pepino, arándano, chile, tomate, mora y calabaza, están expuestos de manera directa a los químicos, trabajan diario y sin ninguna prestación, viven en casas de cartón y plástico por las que además deben pagar una renta, con un salario de máximo 150 pesos diarios.

También se hicieron públicos los casos de hostigamiento y abuso sexual a trabajadoras por parte de los capataces de los campos.

Luego de esa primera gran protesta, el salario de los jornaleros aumentó 15 por ciento. Sin embargo, también aumentó la cantidad de trabajo por jornada laboral, ya que los patrones les exigieron recolectar mayores proporciones por día.

A dos años, esas condiciones persisten y en el recorrido de la caravana, los jornaleros han encontrado que todo esto se repite en los campos agrícolas de otros estados.

NADA SE CUMPLIÓ

De acuerdo con Lorenzo Rodríguez, secretario general del Sindicato Independiente Nacional Democrático de Jornaleros Agrícolas (Sindja), lo que se logró obtener hace dos años quedó sólo en papeles firmados, nada se cumplió. Sin embargo, días antes de iniciar la caravana, el líder sindical recibió llamadas de parte de diversas autoridades en las que se les solicitaba no protestar por que “todo se les podía cumplir”.

Pero para el Sindicato forjado luego del paro de labores de 2015, estos dos años también han sido de soportar, además de las condiciones laborales, las agresiones por parte de los empresarios en contra de quienes se atrevieron a protestar.

“La Caravana continúa exigiendo mucho de lo mismo que exigió hace dos años, porque las minutas que se quedaron firmadas desde el 14 de mayo de 2015, pues ahí siguen, se quedaron como letra muerta. Como si al gobierno, a los senadores y a los diputados federales que fueron allá con nosotros, se les hubiera olvidado lo que existimos los jornaleros. Pero mientras, en todo este tiempo, sí hubo una fuerte represión de parte de los empresarios en contra de los que participaron en el movimiento: empezó un boletaje muy fuerte entre los campos del valle y eso ha desanimado un poco a los compañeros, pero por esa razón siguen las mismas injusticias. Ahora, la represión del mismo Gobierno. Y ahora recurrimos al país entero”, comentó Rodríguez en entrevista con SinEmbargo.

El pasado 6 de marzo se registró una agresión a la caravana en su paso por la autopista Tecate-Mexicali por parte de elementos de la policía municipal de Baja California. Estas personas realizaron detenciones arbitrarias de integrantes de la caravana y también hicieron amenazas con armas. El argumento de la policía fue que los manifestantes obstruían el camino.

De acuerdo con Rodríguez, cuatro días antes de que arrancara la caravana recibió llamadas en las que le solicitaban detener la manifestaciones porque “no había necesidad de andar por todo el país y seguir denunciando cosas que ellos pueden cumplir”.

“Pero lo que querían era firmar nuevos acuerdos, pero ya sabemos que sólo serán eso, acuerdos que ahí se van a quedar. Por eso dijimos no y decidimos avanzar”, agregó Rodríguez.

En 2015, los jornaleros de San Quintín realizaron un paro de labores para denunciar las violaciones a sus derechos laborales. Foto: Cuartoscuro

Hace dos años los jornaleros decidieron abandonar el silencio. La condiciones deplorables en la que estaban y están, de acuerdo con la Red de Acción en Plaguicidas y Alternativas en México (RAPAM) son de un atraso de 50 años en materia de derechos laborales, si se les compara con sus pares en California, Estados Unidos.

En 2015, la Secretaría del Trabajo se comprometió a iniciar operativos en campos de cultivo para evitar explotación; acercar oportunidades de estudio para los jóvenes; garantizar la afiliación al Seguro Social y crear un fideicomiso para resolver conflictos. Durante este tiempo, los trabajadores insistieron con protestas, boicots y paro de labores, pero las condiciones aún son las mismas.

Con la caravana lo que han encontrado es que las condiciones de San Quintín son las mismas que en otros estados, razón por la que en el Encuentro Nacional de Jornaleros de México, buscan posicionar el Sindicato a nivel nacional.

“En la caravana encontramos que la situación de todos los jornaleros es muy similar. No hay diferencias. En Guanajuato, por ejemplo, nos platican ganan entre 80 y 120 pesos, casi igual que en el valle. Ese salario ya tiene incluidas todas las prestaciones debidas como vacaciones, horas extras. Son las mismas condiciones y por eso está la necesidad de llevar el sindicato a cada estado para empezar a trabajar e ir por contratos colectivos auténticos, que lamentablemente hoy están en manos de los sindicatos de protección patronal, charros, que sólo están ahí cuidando los intereses del empresario y no vigilan que se respeten los derechos laborales ni los humanos”, informó Rodríguez.

“Y nosotros sólo exigimos lo que ya está establecido en la Ley Federal del Trabajo y en la Constitución. No estamos exigiendo nada que no esté ya establecido. Exigimos el reconocimiento de nuestros derechos básicos”, concluyó.

En los campos agrícolas los trabajadores están expuestos a plaguicidas que provocan cáncer y problemas genéticos, principalmente en las mujeres

Los trabajadores no abandonarán la solicitud de un mejor salario –200 pesos como mínimo– y sobre todo, prestaciones de Ley. Durante estos dos años, los empresarios se han negado a elevar el salario a lo solicitado, a subir de 10 a 20 pesos el pago de la caja de fresa y otorgarles prestaciones.

Los agricultores se negaron también a darles seguro social, pago de aguinaldos, vacaciones, días festivos, prima vacacional y reparto de utilidades por separado del monto que perciben diario.

El grupo llegará a la Ciudad de México el día de mañana para iniciar el primer Encuentro Nacional de Jornaleros de México, y luego la caravana visitará instancias como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Secretaría del Trabajo y Prestación Social (STPS), la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la Secretaría de Gobernación para entregar un pliego petitorio.