Pintura: “Entretelones”. Tomás Calvillo.

El consultorio dental a la izquierda,
en la esquina.

El tráiler detrás,
enmarcado en el retrovisor,
sus faros encendidos.

La carretilla azul
en la puerta de la tienda,
a medias, cargada de envases de pintura.
No más la de Carlos,
la Roja Carretilla de Carlos.

La tarde se acomoda en esta rutina;
diestro telón
de la fugacidad inmanente.

Aquí hay paz todavía,
en otros lugares este breve paisaje
arde y se calcina.

Y el dolor es tanto,
que no hay analgésico, ni cura;
no hay a donde ir,
no hay camino,
no hay colores para vivir,
no hay acomodo,
ni tarde.