Madrid, 16 jun (EFE).- El Estado mexicano está fragmentado como un rompecabezas de la delincuencia organizada que sufre el país, que necesita un pacto nacional para “autolimpiarse” y “autopurgarse” de la corrupción, según afirmaron hoy en Madrid varios expertos en narcotráfico.

En la Casa de América de Madrid se celebró un coloquio en el que participaron Edgardo Buscaglia, asesor de la ONU desde 2001; Cynthia Rodríguez, periodista mexicana que actualmente trabaja en Italia; y Francisco Thoumi, un colombiano miembro del Observatorio del Crimen Organizado en América Latina.

Los expertos debatieron sobre la escalada criminal de violencia en países como México, que ha declarado la “guerra” a los narcotraficantes, y de la vinculación del narcopoder con el orden económico y político de las democracias.

Rodríguez comenzó su intervención recordando los 40.000 muertos que se han producido en México en los últimos cinco años, en tanto que Thoumi lo hizo opinando que al narcotráfico hay que buscarle explicaciones más allá de la economía.

“El problema de la violencia sólo se puede explicar por razones internas”, consideró este doctor en economía, que fue director del centro de Estudios y Observatorio de Drogas y Delito de la Universidad del Rosario, en Bogotá (Colombia).

Buscaglia aseguró que el Estado mexicano es un “rompecabezas de fragmentos y cada uno le pertenece a un grupo criminal” y añadió que la delincuencia en ese país no se puede entender sin su política.

Pese a las “buenas intenciones” que pueda tener el presidente, Felipe Calderón, “el Estado mexicano hoy es un rompecabezas de fragmentos divididos donde no se pueden implementar políticas públicas adecuadamente porque la mano izquierda no sabe qué hace la derecha”, aseveró.

“Los grupos criminales compiten por captar partes del Estado y entonces se genera una violencia organizada y desorganizada cada vez más brutal”, añadió Buscaglia.

Los expertos hablaron de Estados Unidos y coincidieron en afirmar que no se trata de un problema ocasionado sólo por el consumo de drogas en ese país, sino que para entender la actual violencia de México hay que remontarse a la “caótica transición política” que ha sufrido el país en los últimos años.

“La delincuencia organizada pasó de estar gestionada por el Estado a ser ella la que controla partes del Estado”, dijo Buscaglia.

En este sentido, apostilló: “El Estado mexicano fragmentado forma parte como un rompecabezas de la delincuencia organizada de diferentes grupos criminales”.

Dijo creer que Calderón tiene “el mejor de los intereses para su pueblo y su país” pero, continuó, “debido a la debilidad con la que accedió al poder nunca ha logrado acumular el capital político necesario para implementar medidas que contengan” la violencia.

Por este motivo, Buscaglia aseguró que el país requiere de un pacto de Estado en el que estén implicadas todas las facciones políticas y que acuerden “autolimpiarse y autopurgarse de la cloaca de corrupción política”.

Contra los grupos criminales hay que llevar a cabo medidas no solo técnicas sino también políticas, agregó.

También debatieron sobre el polémico asunto de la despenalización de las drogas para superar el narcotráfico.

Francisco Thoumi afirmó que se trata de un proceso “muy lento y difícil”, precisó que las normas prohibicionistas están “obsoletas” y añadió que la única forma para legalizar cualquier droga es “a través de la domesticación en la sociedad”.

Tras señalar que el alcohol y el tabaco están “domesticados” en la cultura occidental, apuntó que la sociedad “no va a tolerar” la liberalización de la cocaína, la heroína o las anfetaminas.

“Para que una política de drogas sea efectiva y el consumo sea tolerable, se requiere que dentro de la sociedad surjan controles sociales”, indicó Thoumi.

En un sentido similar se expresó Buscaglia, quien consideró la prevención social de la adición como el punto más importante de este proceso “largo y evolutivo”.

“Si México no tiene capacidad para regular sus aspirinas, sus antibióticos, ¿cómo va a poder regular otro producto?”, preguntó.

Aunque manifestó que “es deseable como política de salud a largo plazo”, señaló que “hoy es marketing que se usa como señuelo para no tomar medidas represivas”. EFE