México, 16 Jun. (Notimex).- El 55 por ciento del monto de remesas que llega al país son distribuidas a través de los bancos, sin embargo, la mayoría de estos fondos no permanece en el sistema bancario, ya que son rápidamente retirados por ventanilla como dinero en efectivo, reveló Visa.

De acuerdo con los resultados de su estudio “Distribución de Remesas con Tarjeta”, el uso del efectivo sigue siendo uno de los principales retos y no sólo de México sino de toda la región, ya que éste sigue en aumento, a pesar del avance de los medios de pago electrónicos.

El director Ejecutivo de productos de Remesas para Visa, Brayan Peralta, explicó que este estudio aplicado en México, Guatemala y El Salvador, se hizo con base en la utilización de las tarjetas respaldadas para el envío de remesas respaldadas por esta marca.

En el caso de México, según la investigación, sólo 22 por ciento de los encuestados utiliza la tarjeta para realizar compras, por un volumen que representa 6.0 por ciento de sus remesas, mientras que en el caso de Centroamérica, 26 por ciento de los clientes gasta 14 por ciento de sus fondos en el punto de venta.

Así que teniendo en cuenta la fuerte preferencia cultural que existe en este segmento por el uso del dinero en efectivo, no es de extrañar que la mayoría de los usuarios retire gran parte de los fondos a través del cajero automático.

A la tendencia generalizada de pagar en efectivo se suma el desconocimiento por parte de 13 por ciento de los usuarios acerca de la funcionalidad de usar la tarjeta para comprar en el punto de venta.

Este desconocimiento es más marcado en México, donde una quinta parte de los receptores de remesas a través de tarjeta ignoraba esta funcionalidad, subrayó.

Sólo 22 por ciento de usuarios en México, y 26 por ciento en Centroamérica que sí usan su tarjeta para adquirir alimentos, medicinas y para pagar servicios, principalmente, sin embargo, los volúmenes de compra son relativamente bajos.

Es por ello, comentó, que la estrategia de los bancos para incentivar el uso en el punto de venta debería abarcar dos aspectos: por una parte reforzar los esfuerzos de comunicación en torno a la capacidad de la tarjeta para realizar compras y, por otra, promover su uso entre quienes la utilizan solamente en algunas ocasiones.

El estudio también reveló que en México 86 por ciento de las mujeres son las receptoras de las remesas, 66 por ciento son menores de 45 años, 61 por ciento son casadas, 83 por ciento con hijos, 46 por ciento no cuenta con estudios o educación básica y 43 por ciento tiene un nivel sociodemográfico bajo.

Mientras que en Centroamérica, el porcentaje de mujeres receptoras es de 72 por ciento, 46 por ciento cuenta con educación media y 48 por ciento tiene un nivel sociodemográfico bajo.

Además, sólo 22 por ciento de los encuestados en su totalidad considera estos envíos como su único ingreso, a diferencia de 35 por ciento en 2007, lo que indica que cada vez más las remesas son un ingreso complementario, lo cual implica mayores posibilidades de que se destine parte al ahorro.

Asimismo, más de 15 millones de personas en América Latina y el Caribe reciben remesas periódicamente, pero muchas de ellas no tienen experiencia en el uso de tarjetas ni relación con instituciones financieras.

En este sentido, la mayoría de los beneficiarios en la región recibe remesas una vez al mes, en donde el monto promedio ronda los 300 dólares en México y 215 dólares en Centroamérica.

Las remesas familiares representan un ingreso estable promedio que suma cuatro mil 500 dólares anuales por hogar en México y de tres mil 200 dólares en Centroamérica.

Por lo que a pesar de que la crisis económica y las leyes migratorias han afectado el trabajo de los hispanos en los Estados Unidos, las remesas siguen siendo un flujo constante de fondos, destacó.

El documento también refirió que un porcentaje de usuarios deja parte de su dinero en la tarjeta para emergencias o como una forma de ahorro; en México, este grupo alcanza 40 por ciento de los beneficiarios, que asigna 13 por ciento de sus fondos a la tarjeta.

En Centroamérica en cambio, sólo 15 por ciento deja 8.0 por ciento de su remesa en su tarjeta, lo que refuerza el concepto de que los usuarios consideran que el banco es el mejor lugar para ahorrar, lo cual representa una oportunidad de ofrecer productos bancarios idóneos a los clientes.

Señaló que hoy en día la gran mayoría de los beneficiarios de remesas sólo va al banco para cobrar sus fondos en efectivo, lo que permite que la tarjeta se convierta en el primer paso hacia una relación más rentable y de largo plazo con el banco, lo cual debe ser aprovechado.

De hecho se registra un mayor acceso a crédito y mayor penetración de tarjetas de débito entre los usuarios de Visa después de haber comenzado a utilizar este método, lo cual demuestra el potencial de mayor bancarización que encierran estos clientes.