La acróbata quedó suspendida en el aire a unos 91 metros encima de las Cataratas del Niágara.

CATARATAS DEL NIAGARA, Nueva York, EU (AP) — Erendira Wallenda, equilibrista y esposa del temerario Nik Wallenda, se colgó el jueves de los dientes sobre las Cataratas del Niágara, suspendida con unos cables atados a un helicóptero, logrando la acrobacia exitosamente cinco años después de que su esposo caminó sobre la cuerda floja encima de las cataratas.

Wallenda, de 36 años, colgó de un par de cables que iban del helicóptero a un aro mediano. Quedó suspendida en el aire a unos 91 metros (300 pies) del agua.

Mientras el viento agitaba el agua y la convertía en espuma, Wallenda hizo una serie de poses espectaculares, saludando a la gente en tierra mientras usaba el aro para colgarse de las piernas, pararse de manos y abrirse de piernas. Se colgó de los dientes dos veces, usando un protector bucal.

Unas 200 personas observaron a la madre de tres niños desde tierra, en el Parque Estatal Cataratas del Niagara. Muchos tomaron fotos y grabaron videos con sus celulares mientras las nubes resaltaban la silueta elegante de Wallenda.

“No tengo palabras. Fue hermoso”, dijo Wallenda al final de la acrobacia.

Los Wallenda dijeron que la acrobacia rompió el récord de altura que Nik Wallenda logró en el 2011, cuando se colgó de los dientes a 76 metros (250 pies) sobre el parque temático Silver Dollar City, en Branson, Missouri.

De los 10 minutos que duró la acrobacia, la equilibrista pasó unos ocho minutos sobrevolando las cataratas. Realizada en la mañana de un día de semana, la atrajo mucho menos gente que la caminata sobre cable que realizó su esposo en el 2012.

Erendira Wallenda, cuyos antecedentes circenses datan de siete generaciones del lado de uno de sus padres y ocho generaciones del otro lado, también hace caminatas sobre cable a gran altura y acrobacias con una vara flexible de 21 metros (70 pies). En el 2016, estableció un récord al hacer 40 vueltas en un aro en 50 segundos colgada desde un helicóptero que sobrevolaba la costa de Atlantic City.

Legisladores locales contribuyeron al financiamiento del espectáculo con la esperanza de que esto fomente el turismo a la larga.