México tiene reputación de ser un país especialmente proactivo en temas de cambio climático a nivel global, pero ¿aprovechará el nuevo Presidente la oportunidad para poner a México en el camino de un futuro más sostenible?

La posición sobre el cambio climático de Andrés Manuel López Obrador no es muy clara. Se ha comprometido a “acelerar la transición energética” pero, al mismo tiempo, a “rehabilitar las centrales termoeléctricas”.

Por Robert Soutar* 

Ciudad de México, 16 de julio (OpenSociety/SinEmbargo).- En México es toda una leyenda: en 1938, el Presidente Lázaro Cárdenas del Río nacionalizó las empresas petroleras anglo-holandesas y estadounidenses y convocó a todos los mexicanos a “brindar el apoyo moral y material necesario” para hacer frente a la deuda que contraía con ello Petróleos Mexicanos (Pemex).

Miles de mexicanos, motivados pero sin saber muy bien cómo podían ayudar a la nueva empresa, hicieron largas colas frente al palacio presidencial con sus donaciones, desde pollos hasta joyas.

Ochenta años más tarde, coincidiendo con la elección de un nuevo Presidente, México está llevando a cabo una reforma del sector energético, abriéndolo a la inversión extranjera, tras la aprobación en el Congreso de la Ley de Transición Energética de 2014.

La otra elección que se le plantea al país es si va a aprovechar este proceso, que ha atraído cientos de miles de millones de dólares en inversión extranjera, para emprender una transición de los combustibles fósiles a las energías renovables.

En México, la cuestión de quién controla los recursos naturales sigue siendo causa de divisiones y levanta pasiones.

“Mi voto va a ser para quien se comprometa públicamente a revertir las reformas constitucionales en materia de energía”, declaraba hace un mes el destacado dirigente político Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, hijo del General Lázaro Cárdenas.

En México se está levantando una nueva ola de nacionalismo de los recursos a la vez que se crean nuevos partenariados internacionales, entre ellos con China. Empresas chinas han conseguido importantes adjudicaciones para nuevas explotaciones petroleras y proyectos de energías renovables.

México tiene reputación de ser un país especialmente proactivo en temas de cambio climático a nivel global, pero ¿aprovechará el nuevo Presidente la oportunidad para poner a México en el camino de un futuro más sostenible?

MENSAJES DIVERSOS

Es probable que ni siquiera Andrés Manuel López Obrador (AMLO), a pesar de haber arrollado en las elecciones, va a hacer caso del llamado de Cuauhtémoc Cárdenas a la renacionalización.

Se ha comprometido a no detener la reforma y ha declarado que podría darse una mayor participación del Estado en el sector petrolero, pero no nuevas expropiaciones.

La posición sobre el cambio climático del ex Alcalde de la Ciudad de México no es muy clara. Se ha comprometido a “acelerar la transición energética” pero, al mismo tiempo, a “rehabilitar las centrales termoeléctricas”.

“AMLO, como los demás candidatos en estas elecciones, ha puesto el medio ambiente en el último lugar”, señala Yolanda Trápaga, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y añade que ahora se encuentra con un país “devastado” por la minería a cielo abierto y los proyectos de infraestructuras mal gestionados.

Según Trápaga, la postura que tome finalmente AMLO dependerá de su equipo.

David Shields, consultor energético radicado en la Ciudad de México, en declaraciones aparecidas en el Latin America Energy Advisor, apunta que el equipo de AMLO tiene “ideas muy interesantes sobre cómo involucrar a las personas a nivel comunitario en proyectos de energía renovable”.

Estas ideas, afirma, forman parte de una política de desarrollo holística que integra empleos, salud, educación y medio ambiente.

Por su parte, Javier Flores Durón Lizoala, director para América del Norte, Europa y Asia, del Ministerio de Energía de México (Sener), asegura que México ya está trabajando con socios internacionales para fomentar el desarrollo y despliegue de tecnologías limpias.

Existen acuerdos bilaterales con países como Dinamarca, Alemania, Francia, Estados Unidos y el Reino Unido, y acuerdos multilaterales como los que se dan en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Recientemente, añade Flores Durón, México ha firmado también acuerdos con China para el desarrollo de pequeñas centrales hidroeléctricas a través del intercambio de conocimientos y expertos.

NUEVOS ACUERDOS CON CHINA

Las licitaciones en el sector energético han representado para China una puerta de entrada en México tras cierta tensión por la cancelación de dos grandes proyectos.

La empresa china Jinko Solar obtuvo la adjudicación de dos proyectos de plantas de energía solar en los estados de Jalisco y Yucatán que generarán entre las dos 170 megavatios.

Y la empresa china Envision Energy International, en consorcio con la mexicana Vive Energía, ganó la adjudicación para desarrollar dos parques eólicos en Yucatán.

Trápaga opina que la adquisición de tecnología china puede ayudar a conseguir los objetivos ambientales a los que se ha comprometido México, entre ellos generar el 35 por ciento de su energía a partir de fuentes “limpias” en 2030.

Sin embargo, Trápaga no cree que la reforma energética ofrezca muchas oportunidades para que China apoye objetivos de sostenibilidad mientras el país no cambie su visión del desarrollo como algo basado en las industrias extractivas y la construcción de infraestructuras.

El tradicional enfoque de “primero crecer y luego cuidar el medio ambiente” también representa un problema.

Por otra parte, la inversión en energías renovables palidece en comparación con la que atraen los hidrocarburos: más de 150 mil millones de dólares en inversión extranjera.

La oportunidad de participar en el sector petrolero de México, por primera vez en casi 80 años, ha atraído a empresas de todo el mundo, incluida la corporación China National Offshore Oil Corporation (CNOOC), que ha obtenido dos importantes adjudicaciones.

Tabaré A. Currás, miembro honorario de la Comisión de Cambio Climático y Energía Renovable de World Peace Builders, declaró recientemente a Latin America Energy Advisor que tras las recientes elecciones se abre una gran oportunidad para movilizar a México en una nueva dirección:

“La economía basada en combustibles fósiles en México debe moverse rápidamente hacia un paradigma de energía descarbonizada, lo que sin duda generará resultados positivos para todas las partes interesadas”.

La Corporación Financiera Internacional (IFC) del Grupo del Banco Mundial estima que México representa una oportunidad de inversión valorada en 75 mil millones de dólares, de aquí a 2030.

De todos los países latinoamericanos, sólo Brasil tiene mayor potencial, según indica un informe de la CFI sobre inversiones “climáticamente inteligentes” en la región.

CAEN PRECIOS DE RENOVABLES

Cuando AMLO complete su sexenio, es muy probable que la forma de generar y almacenar energía en el mundo haya cambiado drásticamente.

Según un informe reciente de Bloomberg Energy Finance (BNEF), en 2023 en la mayor parte del mundo se generará electricidad a partir de energía eólica y solar a un precio más bajo que el que se conseguiría con el carbón.

La disminución de los costes se deberá en parte a la caída de los precios de las baterías de litio, un método cada vez más popular de almacenamiento de energía, pero también a la disponibilidad de tecnologías renovables más económicas de procedencia china.

“El argumento económico para justificar la construcción de nueva capacidad de producción a base de carbón y gas se está desmoronando”, afirma Elena Giannakopoulou, directora de economía energética del BNEF.

Según Lisa Viscidi, directora del programa de energía del grupo de expertos estadounidense Inter-American Dialogue, el liderazgo de México en las negociaciones internacionales sobre el clima – fue el primer país en desarrollo en presentar un plan climático ante la ONU – va muy por delante de su capacidad actual de generación de energía renovable.

México genera menos de un cuarto de su energía de fuentes renovables, según la Agencia Internacional de Energía (IEA), muy por debajo del promedio de América Latina, que es del 50 por ciento.

Sin embargo, el hecho de que con el actual proceso de reforma se cree un mercado mayorista de energía y un sistema de certificados de energía limpia es, según Viscidi, algo muy prometedor para el crecimiento de las energías renovables: “La reforma energética crea un marco sólido e importantes incentivos para aumentar las energías renovables en México”.

* Robert Soutar es editor gerente de Diálogo Chino, con sede en Londres. Tiene una Maestría en Política Comparada (Latinoamérica) y una Licenciatura en Estudios Hispánicos.

Este artículo fue publicado originalmente en OpenDemocracy. Se reproduce con autorización del sitio.