CArta al papa

Alberto Athié Gallo es una de las voces que ha pedido que se castigue la pederastia en la Iglesia Católica. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Ciudad de México, 17 de febrero (SinEmbargo).– Las cartas abiertas al Papa Francisco I –que activistas y víctimas han mandado al Vaticano– denuncian la relación de poder que la Iglesia católica mantiene con las autoridades de estados para que los casos de pederastia queden impunes. En México, aseguran, está el caso del Cardenal Norberto Rivera Carrera, quien ha minimizado la gravedad de los casos y ha encubierto a pederastas, entre ellos, acusan afectados, se encuentra Marcial Maciel Degollado. Este modus operandi, dicen, se repite en otros países donde la religión católica predomina.

El ex cura Alberto Athié Gallo aseguró que el Papa no ha hecho nada en México, y prueba de ello es que no ha suspendido o denunciado al Cardenal Norberto Rivera, a quien acusó de ser un protector de pederastas.

“[Norberto Rivera] Es un encubridor sistemático de pederastas”, dijo Athié Gallo.

Aseguró que el Cardenal mexicano a la fecha no ha atendido a las víctimas, inclusive que se ha mofado de ellas cuando se le cuestionó por el caso Maciel y él respondió “ya está en su casa descansando, qué más quieren”.

Alberto Athié agregó que Rivera Carrera usa sus influencias y por eso la clase política y empresarial del país “le tienen miedo”. Expresó que desea que el Papa Francisco no sea también del grupo que teme al Cardenal y actúe.

Expresó que incluso el ex sacerdote Eduardo Córdova Bautista, acusado de pederastia en San Luis Potosí, “sabemos que está fuera de México” y que la Iglesia Católica lo niega. En este caso culpó de omisión a Rivera.

“La Iglesia considera que no le tiene que rendir cuentas a nadie de ningún de sus actos internos porque tiene todos los elementos necesarios para resolver sus problemáticas internas”, sostuvo.

VÍCTIMAS SIN JUSTICIA

José Barba Martín, ex miembro de la congregación y víctima de los abusos sexuales

Víctimas de abusos sexuales acusaron al Cardenal Norberto Rivera carrera de encubrir casos de pederastia en la Iglesia Católica del país. Foto: Francisco Cañedo

La omisión, minimización, descalificación tanto por la institución religiosa como autoridades en México y en América Latina, han provocado que miles de casos no sean denunciados o investigados, aseguran las víctimas, entre ellos el activista chileno Juan Carlos Cruz Chellew, autor del libro El fin de la inocencia.

Cruz detalló que hay víctimas que no encuentran ayuda, y cuando encuentran ya es demasiado tarde. La Iglesia, por su parte, ha tratado de mantener el tema de pederastas bajo candado.

“La mayoría de los casos ya no se puede hacer nada porque han caducado y en los casos que sí se puede hacer algo, las autoridades frenan las denuncias porque están involucradas”, detalló y agregó que bajo ese esquema operan los abusadores, por eso muchos están libres.

Durante la comparecencia ante el Comité Especial de las Naciones Unidas para la Protección de los Niños, en 2014, el Vaticano reconoció más de 4 mil casos denunciados de abuso sexual cometidos por sacerdotes, pero solamente 400 padres han sido suspendidos. No obstantes, se calcula que haya muchos más casos pero no se han dado a conocer.

El pasado 2 de febrero, el Papa reafirmó su compromiso de combatir la pedofilia al emitir una carta donde anunció la creación de una comisión para garantizar la seguridad de los fieles.

“Corresponde al Obispo diocesano y a los Superiores mayores la tarea de verificar que en las parroquias y en otras instituciones de la Iglesia se garantice la seguridad de los menores y los adultos vulnerables. Como expresión del deber de la Iglesia de manifestar la compasión de Jesús a los que han sufrido abuso sexual, y a sus familias, se insta a las diócesis y los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica a establecer programas de atención pastoral, que podrán contar con la aportación de servicios psicológicos y espirituales”, aseguró el Papa Francisco.

No obstante, para familiares, victimas y activistas en contra de pederastia, el discurso del Vaticano dista mucho de la realidad.

“Nos sentimos traicionados por el Papa Francisco. Nos va a ayudar, pensamos, va a hacer el algo. Creímos en el Papa, era la esperanza por ser argentino, hablaba de cero tolerancia contra la pederastia. ¿Pero qué ha hecho?, ha premiado a los encubridores”, dijo Juan Carlos Cruz Chellew.

Cruz Chellew informó que el Papa nombró el año pasado como Cardenal a Ricardo Ezzati Andrello, obispo de Santiago de Chile, a pesar de conocer las denuncias y juicios iniciados por las víctimas en Chile que continuará en marzo. Asimismo, Francisco Javier Errázuriz sigue siendo parte de la Iglesia pese a que “él ha protegido a pederastas”.

“El Papa premia a criminales”, aseguró.

Alberto Athié aseguró que el Vaticano no tiene una estructura para investigar, sancionar, erradicar la pederastia, “no basta con las acciones que se están haciendo”, dijo, y pidió que se reforme toda la institución.

“El Papa tiene que transformar totalmente a la institución”, aseveró.

José Barba Martín, ex miembro de la congregación y víctima de abusos sexuales por parte de sacerdotes, explicó que la la Iglesia Católica perdona los crímenes porque los cataloga como pecados, por eso urgió a que El Vaticano atiende este problema como nación y que asuma su compromiso como firmante de la ONU.

En una carta a la cual dio lectura, José Barba consideró que los abusos sexuales cometidos por clérigos, sacerdotes y obispos en contra de niñas y niños son “delitos graves, y no solo pecados”.

Víctimas de América Latina se pronunciaron a través de cartas abiertas al Papa Francisco, con el fin de informar a la opinión pública de casos existentes de pederastas en el continente. Y exigen que la Iglesia cambie de acuerdo a las recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño de mayo del 2014, como miembro de la Convención Mundial de los Derechos del Niño.

Por medio de las misivas, pidieron reestructurar de manera urgente toda la Iglesia para evitar nuevos casos de abuso sexual por parte de religiosos, así como castigar de forma penal a los pederastas, encubridores. También, pidieron que la Iglesia de a los gobiernos y a las autoridades correspondientes la información sobre los caos.