Para darle un respiro al cuerpo, a la cartera y al medio ambiente. Para mejorar el aspecto de tu casa y hasta como terapia ocupacional, tener un huerto en medio de la ciudad es una actividad cada vez más común y estimulada por organismos internacionales y gobiernos locales. Según la FAO, los huertos pueden ser hasta 15 veces más productivos que los sembradíos rurales, al ahorrar en transporte, envasado, almacenamiento y evitar intermediarios, ¿te animas a probarlo?

Ciudad de México, 17 de marzo (SinEmbargo).– Gabriela Galicia vive en San Luis Tlaxialtemalco, uno de los 14 pueblos que conforman la delegación Xochimilco, al sureste de la Ciudad de México. Lejos del centro de la capital, incluso del centro de la delegación y de los conocidos embarcaderos, está el camino de terracería para llegar a su casa, una construcción que apenas alcanza formar un primer piso con los tabiques visibles y puertas de tela. Al lado de la propiedad, una carpa blanca sobresale en su patio, es un invernadero en el que desde principios del año cultiva jitomates, rábanos, calabazas, betabel, espinaca y cilantro.

La señora Gabriela vive en una de las siete delegaciones todavía consideradas rurales en la ciudad y es una de las 558 beneficiadas del programa de Agricultura Sustentable a Pequeña Escala (ASPE), de la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec) del Gobierno de la Ciudad de México, que desde su creación en 2007 impulsa la agricultura urbana.

“Los huertos urbanos entran en las 16 delegaciones, no hay limitante para que en las casas o las azoteas puedan ubicarse los invernaderos para producción, generalmente son programas de autoconsumo y los excedentes son para venta, para que la gente tenga un ingreso extra. A diferencia de las azoteas verdes, en donde únicamente hacen un jardín, generalmente con cactáceas, en los huertos urbanos es un área pequeña donde las personas tienen la ventaja de controlar el clima, la situación hídrica y la fertilización”, dice Alejandro Vargas, monitor de programa de proyectos especiales de dicha Secretaría a Mundano.

Gabriela Galicia y su hijo, en una cernidora de tierra. Foto: Cri Rodríguez

Apenas el 16 de febrero pasado, se publicó el decreto de la Ley de Huertos Urbanos de la Ciudad de México, que forma parte de los compromisos asumidos en Milán, Italia, por el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera Espinosa en el Pacto de Política Alimentaria Urbana. Un tratado suscrito por más de 70 autoridades locales alrededor del mundo, ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), asociaciones civiles y pequeños productores, en 2015.

Esta ley “establece el derecho que tienen todos los ciudadanos de la Ciudad de México, como habitantes, a poder desarrollar o contar con un huerto urbano, destinado para la producción de alimentos o bien para el mejoramiento del medio ambiente en el cual se encuentra”, dice en entrevista el arquitecto Marcelino Sánchez Rangel, subdirector de proyectos especiales y vinculación comercial de la Sederec.

LOS BENEFICIOS

“Si todos cultiváramos una porción de nuestros alimentos, la crisis dejaría de ser crisis. Ese es el gran reto, las técnicas están y hay muchas organizaciones que lo hacemos. La decisiones que se tomen para comenzar a producir alimentos dentro o en la periferia de las ciudades va a determinar la calidad de vida de las siguientes generaciones”, dijo Aída Real, directora del Huerto Romita en entrevista con la Agencia Conacyt.

Una de las fundadoras del huerto ubicado en la colonia Roma, una de las más céntricas de la Ciudad de México, mencionó que este tipo de sembradíos comenzaron en el siglo XVIII, con el fin de embellecer las ciudades europeas, sin embargo, para los siguientes 100 años, estos micro cultivos se empezaron a asociar con sectores sociales de pobreza, “Se convierte de una cuestión estética a una necesidad. En Estados Unidos tuvieron su auge durante crisis económicas y crisis de guerras”, dice Real y explica que aunque se habla de huertos urbanos, en esa época se encontraban en la periferia de las ciudades y con el paso del tiempo, al crecer la densidad de la población, fue la urbanidad la que invadió los sitios destinados a la agricultura.

El invernadero de la señora Gabriela Galicia. Foto: Cri Rodríguez

El Diputado Iván Texta, impulsor de la iniciativa de huertos urbanos ante la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, dijo el día de su aprobación que éstos “brindan beneficios ambientales, sociales, alimentarios y económicos pues favorecen la práctica de la agricultura ecológica u orgánica basada en el uso y aprovechamiento de recursos de origen natural para el combate y control de plagas; para mantener y aumentar la fertilidad del suelo, sin productos químicos industriales como fertilizantes […] Esta opción, permite el aprovechamiento de agua pluvial y la reutilización de residuos urbanos; reducen la huella de carbono y el efecto ‘isla de calor’; mejoran y vivifican el paisaje, además de reducir la generación de basura como envases y bolsas plásticas, representa un apoyo para las familias que desean una alimentación ecológica además de generar nuevos mecanismos de autoempleo”.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, en inglés), la Ciudad de México es una de las principales urbes latinoamericanas en destacar por su agricultura urbana, pues en su informe Ciudades más verdes en América Latina y el Caribe, apunta que unas 22 mil 800 hectáreas de tierras agrícolas dentro del perímetro de la ciudad producen anualmente alrededor de 15 mil toneladas de hortalizas.

“A pesar de la constante presión urbana, la agricultura ha logrado sobrevivir en la Ciudad de México gracias a la constante adaptación e innovación de los agricultores. Por ejemplo, el nopal ha reemplazado al maíz como principal cultivo en las laderas de Milpa Alta, y las flores se cultivan ahora en invernaderos localizados en antiguas chinampas […] Más cerca de la ciudad, la agricultura suburbana se concentra en las zonas bajas de las delegaciones de Xochimilco y Tláhuac, que anteriormente se consideraban periurbanas y que ahora han quedado ‘encerradas’ dentro de la ciudad, con densidades habitacionales medias. Son zonas que generalmente utilizan aguas tratadas para el riego de hortalizas, maíz y plantas ornamentales. En la mayoría de los poblados todavía se puede encontrar ganadería de traspatio (borregos, conejos, aves y equinos), así como pequeñas explotaciones de ganado lechero semiestabulado y porcino”, se puede leer en el documento.

Además menciona que “la agricultura propiamente urbana es aún muy incipiente en la Ciudad de México. No está todavía extendida la idea de cultivar dentro de las zonas propiamente urbanas, y la alta densidad de edificación hace que los espacios verdes sean escasos o de poca extensión”, sin embargo, los esfuerzos son cada vez más intensos.

EL APOYO DEL GOBIERNO

Saúl, además de productor, comercia en Milpa Alta y la Central de Abasto. Foto: Cri Rodríguez

De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades, el programa de apoyo se divide en tres componentes: el de mejoramiento de traspatio, fomento a la producción orgánica y agricultura urbana, éste último enfocado en los huertos que se puedan instalar en cualquiera de las delegaciones, pues a la fecha 15 de las 16 tienen por lo menos un proyecto beneficiado, siendo las de mayores cifras las delegaciones Xochimilco, Iztapalapa, Tlalpan y Tláhuac.

“El de fomento a la producción orgánica es el apoyo para que los productores que ya se dedican de tiempo completo a la producción de alimentos, los apoyamos con esquemas que permiten mejorar sus producciones dándoles equipo, materiales e infraestructura para potenciar sus actividades. En el caso del componente de mejoramiento de traspatio, se caracteriza por brindar apoyo a los beneficiarios de estas delegaciones para que implementen pequeñas unidades de producción de aves menores y conejos. Hay cuatro especies que apoyamos: guajolote o pavo, codorniz, gallina y el conejo”, explica Arturo Gutiérrez Morales, responsable del programa de agricultura sustentable a pequeña escala de la Ciudad de México a Mundano.

¿QUÉ SE NECESITA?

La Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema CdMx), a la par de la Sederec, da periódicamente talleres y capacitaciones abiertas a todo público para incursionar en la agricultura urbana.

*Es necesario delimitar en casa o departamento un área en la que sea posible la producción de alimentos tales como hortalizas, hierbas aromáticas, plantas ornamentales y/o de decoración. Por ejemplo, si se genera en el interior de una casa, es importante utilizar macetas, huacales, tubos PVC o cualquier material resistente que funcione como recipiente y sea de fácil manejo, ligero y duradero; y, si se va a colocar en el jardín, lo que hay que tomar en cuenta es la orientación del sol.

*Es importante elegir el tipo de planta que se va a sembrar: las que tienen fruto (jitomate, calabaza, chayote, chile y fresa) requieren de una mayor exposición al sol (6 horas); mientras que las de planta verde como la lechuga, acelga, espinaca o cilantro, solamente necesitan de tres horas de exposición.

*Las semillas se pueden conseguir en el mercado y existe una gran diversidad, dependiendo de la profundidad a sembrar; además, algunas ya vienen cubiertas con los químicos necesarios que evita sean atacadas por plagas, en este caso hay que tener cuidado en su manejo.

Una vez que se cuenta con el espacio, ubicación, diseño, selección de material y semilla, se deben cuidar aspectos como:

• Humedad: Se debe controlar la cantidad de agua que se aplicará.

• Temperatura: Para que una semilla pueda germinar es necesario mantener la temperatura en un rango promedio de entre 20° a 30° C.

• Oxígeno: Desde el primer día de la siembra, la semilla aumentará su respiración, por lo que se debe tomar en cuenta la profundidad a la que se sembrará; si la semilla es aplastada o empujada con fuerza, se corre el riesgo de lastimarla.

*Si es la primera vez que se realiza un huerto en casa, lo más recomendable es iniciar con hortalizas o plantas medicinales, pues son más fáciles de cultivar, tienen mayor resistencia y su tiempo de maduración es relativamente corto.

*El riego no debe ser excesivo pues se puede pudrir la raíz o puede ser atacada por un hongo o bacteria; en el caso de la siembra indirecta, lo recomendable es regar el recipiente por las mañanas o las noches, con la finalidad de que la planta absorba el agua por las raíces.

Para pedir el apoyo del Gobierno de la CdMx es necesario consultar las convocatorias que se publican en la página de la Sederec y cumplir con los requisitos de espacio y condiciones de seguridad.

Néstor empezó con dos gallinas y luego del mejoramiento de traspatio tiene más de 60. Foto: Cri Rodríguez

“El programa no es excluyente, cualquier persona que quiera acercarse a obtener ese tipo de beneficios, lo puede obtener una madre soltera, un jefe de familia, cualquier persona mayor de edad. Y con documentación nada exigente, de identificación, un pequeño proyecto justificando qué es lo que quieren hacer con este beneficio que va enfocado a la meta que es producir alimento. Se hace una supervisión del lugar si es apto para producir, para aprovechar los espacios ociosos, recuperar los que no están siendo utilizados para hacerlos productivos”, dice Rubén Espinoza Manzano, monitor del componente de agricultura urbana.

Para Gabriela, madre soltera de dos niños y que ha sembrado desde pequeña, más que una moda, la agricultura es su modo de supervivencia. Ahora, mientras su propio huerto le da frutos, trabaja en un invernadero vecino en donde cosecha desde chiles habaneros hasta Noche Buenas y lechugas. “Es pesado, pero hay que estar al pie del cañón porque ahora este será mi trabajo y de eso vamos a vivir”, dice la mujer, que si su producción es la esperada, planea vender sus productos a distribuidores de alimentos orgánicos.

 

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