Rodolfo Pizarro adelantó al Rebaño Sagrado, pero Fernando Uribe igualó las cartulinas. Aunque todo se definirá el domingo, las Chivas llevan ventaja por el gol de visitante.

Por Eduardo López

Ciudad de México, 18 de mayo (SinEmbargo/AS México).-Toluca y Chivas firmaron un empate, primero cansino y al final apasionante, en el primer partido de las Semifinales del Clausura 2017 en un estadio lleno hasta la punta del tridente. Había tanta gente en el infierno que las escaleras que llevan al cielo estaban congestionadas. Pizarro y Uribe fueron los autores de los gritos que dejan la eliminatoria abierta de par en par, como con un trinche candente.

El Toluca salió como toro. Bravío, con los fosas nasales hinchadas, resoplando y refunfuñando. Las embestidas de Uribe, sin embargo, no turbaron en demasía a Cota. Las Chivas, en letargo, mientras navegaban por la lava del infierno, buscaban asilo en alguna roca. Nada dura demasiado, ni una tortura en el averno al contrario de la creencia popular. El efecto de la cafeína se diluyó para el Toluca con el gol anulado a Uribe. Entonces, las Chivas recuperaron color mientras la bruma de ámbar en ceniza se postraba sobre el Nemesio Díez, el cielo que habría de anunciar el fin del mundo, el cielo del infierno.

Las cuchillazos de Fierro rompieron las costuras de González, mientras el tesón de Pulido servía para destruir a la muralla Da Silva. A pesar de todo, del extravío de Ríos y Barrientos en la medular, Talavera no fue obligado a escribir un recuento de daños. El meta abortó, con un prodigioso viaje bajo tierra, un cabezazo de Pulido y vio llover tras su cabaña una cantidad ingente de envíos sin destinatario. Orbelín tampoco tuvo atino para firmar una dádiva con moño y dedicatoria especial. El primer tiempo murió entre el alivio de unos y la cerveza agria para los otros.

La volea de Hauche, que sacudió las telarañas de los guantes de Cota, dio la bienvenida al segundo capítulo. Desde entonces, y hasta la recta final, el partido se trasladó a la tribuna. Un bellísimo duelo de arengas que hicieron lucir al Nemesio Díez tan esplendoroso, ten señorial, al amparo de la tibia noche toluqueña. El fuego de la tribuna hizo que el encuentro, cerrado con candado, entrará en combustión. El obús de Salinas ocasionó que Cota activara el escudo antiaéreo. Y después, el fuego. Una carambola dejó a Pizarro en solitario en el paredón de fusilamiento, como Lawrence en los desiertos arábigos; la ejecución soñada para todo artillero. Pum. Pero el Toluca portaba el chaleco antibalas.

Aquí las anotaciones: 

 

TIGRES LLEGA A LA FINAL

Foto: As México

Por Alejandro Gómez

De las dos llaves de semifinales, parece que esta es la más encaminada a la final con el 2-0 que consiguió Tigres frente a Xolos en la ida. La diferencia llegó gracias a la combinación entre la contundencia felina y los errores defensivos en la central de Xolos, producto de la sustitución de Juan Carlos Valenzuela por lesión. De la mano de Ricardo Ferretti, los de la Autónoma de Nuevo León están a la puerta de conseguir el añorado bicampeonato en la que sería su octava final desde el 2011.

Xolos apostó a un partido de mucho orden como visitante, muestra de ello fueron los tres centrales fijos en defensa que mandó Miguel Herrera. Su orden táctico tuvo una modificación mayor a los 20 minutos, cuando su central, Juan Carlos Valenzuela tuvo que salir por lesión. Su lugar fue cubierto por Guido Rodríguez, quien abandonó la contención para cubrir la baja del ‘Topo’ y así continuar con la propuesta de Tijuana.

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La incorporación de Rodríguez no tuvo la respuesta esperada. A los 41 minutos se rompió el planteamiento visitante, pues Lucas Zelarayán abrió el marcador haciendo notar las carencias en la zona baja. El ex del Belgrano de Argentina aprovechó el pase de Ismael Sosa dentro del área, balón que le llegó de manera poco cómoda, pero que supo resolver con vistosa acción elástica. Lo bajó de pierna derecha para definir de izquierda antes de que el esférico tocara el césped nuevamente. La salida del arquero Lajud no fue suficiente. El disparo de Zelarayán pasó por abajo del portero visitante para el 1-0 en El Volcán.

Un minuto antes del descanso, Javier Aquino hizo el tanto que resultó el definitivo. Una pared con Zelarayán fue suficiente para abrir de nueva cuenta el cerrojo. El atacante mexicano aprovechó el error de Juan Núñez, quien no logró cortar el pase filtrado al incorporarse desde la lateral derecha. El ex del Villarreal, ya mano a mano frente al guardameta, definió por debajo para el 2-0 final.

Las malas noticias no pararon ahí para ‘El Piojo’, pues al 79′, Avilés Hurtado, delantero y goleador del equipo fronterizo, tuvo que abandonar el campo por posible lesión. Ambas bajas podrían ser condenatorias de cara al juego de vuelta en el Estadio Caliente a desarrollarse el domingo próximo.

Desde que el brasileño llegó al banquillo de Tigres, el actual campeón del fútbol mexicano ha llegado a ocho finales desde el 2011: cuatro de Liga BBVA Bancomer, dos de Concacaf Liga de Campeones, una de Copa Libertadores y una Copa MX, con saldo de cuatro títulos y cuatro subcampeonatos.

Aquellos títulos los consiguieron con similar sistema mostrado hasta hoy: mantener el control del balón en medio campo, toque constante en territorio rival y lo más importante, ser contundentes ante el arco, aprovechando los errores del contrario.

Para avanzar, los universitarios necesitan, además de la victoria, de empate, derrota por un gol o incluso por dos goles siempre y cuando anote en cancha del Tijuana. Xolos la tiene cuesta arriba, pues requiriere de por lo menos de dos goles para creer en el pase.
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