Caracas, 18 jun (EFE).- El Gobierno venezolano informó hoy que un grupo de presos comandados por “líderes negativos” se niega a deponer las armas en la prisión de El Rodeo II, una de las dos cárceles que el Gobierno trata de controlar desde ayer con un gran operativo militar.

“Hoy hemos tenido conversaciones con los líderes negativos de ese penal, la actitud sigue siendo hostil, se niegan a permitir el paso de las autoridades para hacer la asistencia integral a los internos, se niegan al diálogo”, dijo el ministro de Interior, Tareck El Aissami, a periodistas.

El Gobierno comenzó ayer un operativo con 5.000 militares para retomar el control de las cárceles El Rodeo I y II, cercanas a Caracas, que ha dejado un saldo parcial de dos militares y un interno muertos, además de 22 soldados heridos, según El Aissami.

Las autoridades no han facilitado cifras sobre el número de heridos.

La operación de desarme de las penitenciarias fue ordenada después de que el pasado domingo 22 personas murieran y 14 resultaran heridas en esa prisión como consecuencia de un enfrentamiento entre bandas.

“Hemos tomado esta decisión para preservar la vida de los privados de libertad, no son todos los presos los que tienen este tipo de conducta, son un grupo que se asocia alrededor de un líder negativo que se definen en términos penitenciarios como ‘pranes'”, explicó el ministro.

El Aissami comentó que esta mañana uno de esos jefes se comunicó con una fiscal del Ministerio Público que participa en el operativo para exigir condiciones antes de deponer las armas.

“Este líder está implicado en hechos delictivos como secuestros, homicidios y resulta que ahora el exige que la guardia se retire, que va a establecer una mesa de diálogo para el exponer sus condiciones para determinar qué deben hacer las autoridades del Estado”, advirtió.

El Aissami aseguró que los disparos que se escuchan desde el exterior son de los presos contra los funcionarios y reconoció que en el ingreso de las armas a los penales “hay complicidad de los custodios internos y externos”, además de mafias que se organizan alrededor de las cárceles.

“Debemos hacerles entender a ellos que la autoridad no va a permitir que este tipo de conducta se reproduzca”, indicó. EFE