IMÁGENES FUERTES:

Carozo fue usado durante años para tracción a sangre hasta que finalmente se desvaneció; agotado, con sus últimas fuerzas, el animal cayó de costado y no pudo levantarse. En ese estado fue azotado y obligado a pararse, pero estaba vencido o quizás ya no quiso hacerlo.

Por Fernanda Jara

Ciudad de México, 19 de marzo (SinEmbargo/Infobae).- Fue la intervención de algunos vecinos de Berisso, Argentina, lo que pudo frenar las agresiones porque, conmovidos con lo que veían y sin encontrar alternativas, decidieron juntar dinero para comprar al equino moribundo y así pedir socorro para que lo asistieran.

La historia de carozo pone en evidencia la indiferencia social con la explotación animal y la exclusión humana. Foto: infobae

Con la “transacción” ganada, los vecinos llamaron a Defensa Civil de Berisso que llegó con un batán y cuerdas para subirlo y así poder trasladarlo al Centro de Rehabilitación y Rescate Equino (CRRE) donde recibió asistencia veterinaria. “Estaba muy desnutrido, al menos 300 kilos debajo del peso ideal, porque era un caballo de porte grande”, contó a Infobae Romina, una proteccionista que lo asistió. Por la descripción que dio, un caballo de esa talla debe pesar, al menos, 500 kilos.

Según difundió CRRE, “Carozo”, como lo bautizaron, “era utilizado en un estado de desnutrición absoluta y con el cuerpo repleto de heridas por empujar un carro. Estaba en un estado que helaba la sangre al verlo… Es indescriptible lo mal que se encontraba. Llegó como si fuese un despojo, cubierto de barro, bosta y hasta estaba quemado con cal viva en su cuerpo. El bozal lo tenía incrustado en la carne. Durante mucho tiempo nadie ni siquiera intentó sacárselo”. CRRE difundió por las redes las imágenes que ilustran esta nota para demostrar el cruel e insostenible padecimiento de muchos caballos que son forzados durante horas a cargar carros y peso extremo (más de dos o tres veces el de su propio cuerpo). “Llegó con hipotermia, desnutrido, con el bozal encarnado. Aparentemente dormía en algún lugar donde había cal porque estaba quemado y sacamos cal de él”, lamentó Romina.

Exhausto y agonizante: así llegó Carozo tras el rescate. Luego de tres días, murió. Foto: Infobae

El caballo fue rescatado y durante tres días estuvo estabilizado, pero no logró sobrevivir. “Carozo llegó con su última gota de vida a nosotros el día viernes. Pudimos estabilizarlo y durante dos días se mantuvo con fluido-terapia porque no podía casi tragar del dolor indescriptible que sentía. El domingo a las 4:20, tras tenerlo envuelto en sus mantitas y comiendo lo poco que podía, Carozo terminó recostándose y en su suspiro de completa tranquilidad se fue… Fue un momento de mucha bronca y mucho dolor. Nos quedamos reunidos junto a él observándolo y queriendo entender cómo alguien era capaz de destruir un alma tan noble y tan frágil, pero no había respuesta. Cuando reflexionamos sobre estos temas nos entristecemos mucho porque estamos lejos de poder cambiar esta realidad: la tracción a sangre y su tendal de caballos no descansa, la tracción a sangre se expande con rapidez, como una toxina que envenena a cada provincia y que mancha a cada municipio. Ya ningún lugar en Buenos Aires está libre del maltrato animal, ni siquiera Capital Federal, donde la tracción a sangre se encuentra prohibida, porque varios carreros se infiltran para recolectar residuos o ir hasta otros barrios”, reflexionó la proteccionista.

Carozo apenas podía sostenerse sobre sus pies. En el Centro donde fue asistido debió ser ayudado con correas para que se pare para comer. Foto: Infobae

Romina también contó que muchas veces se hace difícil la relación con las personas que ven a los caballos como medio de tracción y que —olvidando que son seres vivos, o no empatizando con su sufrimiento— los cargan y obligan a funcionar como una máquina. Lejos de estigmatizarlos y de reconocer la problemática social que viven las personas, tanto CRRE como otras ONG y grupos animalistas solamente piden que se prohíba la tracción a sangre y que los recolectores carreros puedan entregar a los equinos a cambio de un motocarro para poder trabajar. La idea beneficiaría, sin dudas, a todos. “No estamos en contra de los sindicatos de carros, estamos en contra de que se usen los caballos”, sostuvo la proteccionista, alegando que esa actividad tampoco es buena para las personas y, sobre todo, para los niños que participan de la recolección levantando residuos de cualquier tipo sin utilizar guantes ni nada que los proteja.

Si hubiera una estadística sobre este tema, diría que mueren tres caballos por día y que de esos tres, dos perecen por malos tratos y por las consecuencias de la desnutrición. “Otros viven en basurales y comen cualquier cosa por el hambre, como pescado podrido, jeringas, etc. Ellos tienen el intestino muy particular y cuando se traba la basura empiezan a juntar aires y mueren por un cólico”, comentó Romina, y recordó un caso: “Una vez de adentro de ellos sacamos bolsas de consorcio negras, cables, piedras, hilos”.

Los veterinarios y proteccionistas cuidaron del caballo Carozo hasta el final. Foto: Infobae

OTROS CASOS

La historia del rescate y muerte de Carozo es reciente y el final fue el peor, pero, como dicen los mismos proteccionistas en medio del pesar después de cada pérdida: “Se fue libre y conoció el amor humano”.

Entre los casos que recordó Romina hubo dos más que aberrantes: “A Milo, un chico de 15 años le sacó un ojo a golpes y lo dejó tirado en un baldío para que muera. Hubo otro caso similar en el que quien nos llamó para que vayamos a rescatarlo fue la madre del chico que veía cómo golpeaba al caballo y no lo podía frenar”, recordó Romina, y se lamentó: “No hay conciencia. El maltrato que hay es preocupante, los casos de maltrato son cada vez peores. El último ocurrió en Lanús: un caballo muy desnutrido, no se podía parar, y el carrero enojado le pegó cadenazos que le rompieron el pene que luego se le necrosó. El caballo quedó ensangrentado, lastimado y en ese estado entró a una escuela donde lo vio una mujer que pidió ayuda. ¿Dónde está el límite? Nunca se sabe con qué nos vamos a encontrar, porque no es solo la desnutrición, son los golpes y daños físico sin límites”.

Marcas en la piel: “Tenía el bozal encarnado y la cara quemada con cal”. Foto: Infobae

“Debemos unirnos como sociedad y que el caballo de carro sea visible y el maltrato de ese animal que levanta basura en la puerta de nuestra casa no sea invisible porque necesita ayuda. El caballo no es de la calle, es del campo. Esto tiene que terminar y solamente puede terminarlo la gente porque el maltrato no tienen bandera ni política ni de una ONG. El maltrato es violencia y lo debemos terminar entre todos”, finalizó Romina.

En tanto, como reclamo a las autoridades, un grupo de activistas organiza una manifestación para pedir por una ley nacional que prohíba la tracción a sangre en todo el país. La concentración será el 31 de marzo en el Congreso, a las 18.

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