Foto: NeoLucida

Foto: NeoLucida

Ciudad de México, 19 de mayo (SinEmbargo).- En una época en la que el papel de la tecnología en el arte se ve constantemente cuestionado, resalta el hecho de la aparición de un aparato que posiblemente avivará esta discusión. El artefacto no es nada nuevo, tiene más de 200 años de antigüedad.

A principios del siglo XIX, muchos artistas utilizaban una aparato conocido como camera lucida o cámara lúcida, el cual fue patentado en 1806 por William Hyde Wollaston. El objetivo era simple: copiar una imagen real para poder dibujarla.

Dos siglos después, dos profesores de arte están tratando de traer de vuelta la cámara lúcida, en forma de un aparato portátil y de bajo costo: la NeoLucida.

Foto: NeoLucida

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Este nuevo aparato fue creado por Pablo García, profesor asistente de Prácticas contemporáneas en la Escuela del Instituto de Arte de Chicago, y por Golan Levin, profesor asociado de computación en la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh.

Al igual que las cámaras lúcidas originales sus componentes no son electrónicos. En su lugar consiste principalmente de una pequeña pieza ocular que contiene un prisma.

La pieza ocular se apunta en dirección del objetivo, al mismo tiempo en que se coloca sobre el papel por medio de un extensor flexible similar al de ciertas lámparas de escritorio.

Cuando el usuario mira a través del prisma puede ver el papel bajo el aparato con una imagen reflejada del objetivo encima de él.

Las cámaras lúcidas originales pueden encontrarse en sitios de ventas en internet a un precio de 300 dólares. Sin embargo, la NeoLucida está disponible a sólo 30 dólares en la página del proyecto, soportada por Kickstarter.

La iniciativa de García y Levin no consiste en poner en marcha un negocio como la mayoría de las campañas albergadas en el seno de Kickstarter. Por el contrario, sus creadores pretenden captar la atención de la gente hacia el arte, por medio de su relación con la tecnología.

Las solicitudes en la página fueron utilizadas para poder financiar un surtido de 500 aparatos, de los que no se fabricarán más después de que concluya la campaña. No obstante, cuando finalice este periodo, los datos referente al diseño y partes del aparato estarán disponibles para cualquiera que quiera utilizarlos.

Muchos artistas usaron durante el siglo XIX la cámara lúcida para ayudarlos a bocetar y a copiar personas y paisajes. Sin embargo, también hay teorías controversiales que sugieren que algunos de los más famosos maestros de la pintura dibujaron algunas de sus más grandes piezas maestras ayudados por estos aparatos y no por sus propios medios.