Ayer, al filo de las 6:00 horas, autoridades de la Procuraduría de Michoacán localizaron nueve cuerpos en el municipio de Lázaro Cárdenas: tres en el poblado de La Mira, tres más en Guacamayas y los últimos tres afuera de las instalaciones de la Agencia Estatal de Seguridad Pública. Cuatro de las víctimas eran jóvenes con edades que oscilaban entre los 19 y 28 años de edad, según datos proporcionados por RadioFórmula. Sin embargo, esos asesinatos no fueron los únicos acontecimientos de violencia generados ese 17 de junio: Por la tarde, varios camiones incendiados fueron colocados en las vías de acceso de Morelia hacia Pátzcuaro, Tzurumútaro y Santa Clara del Cobre, con el que los grupos criminales lograron aumentar el miedo entre los pobladores locales y la atención de la prensa.

La entidad es sede de la Copa Mundial Sub17 de la FIFA México 2011. Morelia, capital del Estado, mantiene una fuerte vigilancia de agentes de seguridad federales, estatales y municipales.

Investigaciones plantean que los homicidios son motivo de un “ajuste de cuentas” entre las bandas antes mencionadas, y fueron realizados justo antes de efectuarse la inauguración del Campeonato Mundial de Futbol Sub-17 para llamar todavía más la atención. Esta justa deportiva no sólo tiene como sede la capital michoacana, sino también otras ciudades en las que el crimen organizado ha aumentado su presencia criminal: Monterrey, Torreón y Guadalajara, lo que mantiene en alerta a autoridades federales y locales.

Masacre y “justicia propia”

En este contexto, los asesinatos de este domingo se cometieron en los límites de Jalisco y Michoacán. Se trata de 14 cuerpos que fueron hallados en los municipios de Jiquilpan, Villamar, Tanhuato, Briseñas, Cojumatlán de Régules y Sahuayo, acompañados por unas cartulinas, cuyas leyendas rezan un ultimátum dirigido a todo aquel relacionado con algún cártel: “Esto les pasa por apoyar al Chango Méndez, a los Zetas y a todos sus aliados”.

Los propios “Caballeros Templarios-Guardia Michoacán” se atribuyeron de manera directa los homicidios y no olvidaron agregar su firma, la cual lanza una poderosa advertencia: “siguen rateros, secuestradores, extorsionadores, violadores y todos aquellos que atenten contra nuestro estado”.

Dos días de sangre

Las recientes ejecuciones en Michoacán, cuya mayoría de víctimas muestran impactos de bala en la cabeza y atadura de manos y pies, son perpetradas en medio de las pugnas entre los cárteles de La Familia y los Caballeros Templarios que, según los analistas, se disputan el control y el trasiego de las drogas de esa entidad hacia el Pacífico mexicano.