La revista The Economist, publica en su edición impresa que mientras “las reformas languidecen en exceso, los legisladores mexicanos discuten cosas que no tienen nada que ver con el trabajo legislativo”.

Dice The Economist que “después de una quincena de fiestas de Navidad, la mayoría de los mexicanos volvió a trabajar, excepto los 500 diputados federales y 128 senadores del Congreso de la Unión”.

Dice la prestigiosa publicación que los legisladores regresarán a trabajar hasta febrero.

Señala la revista inglesa que los legisladores mexicanos se “sientan” sólo 195 días al año, “la menor cantidad de días comparando a otros grandes países de América Latina”.

No importa, asegura la revista, que les paguen casi 150 mil pesos mensuales, el sueldo más alto después de Brasil. “Cuando los legisladores votan en el pleno, frecuentemente lo hacen para bloquear las iniciativas de sus opositores políticos, que para aprobar las reformas”, dice The Economist.

“El estancamiento en el palacio de San Lázaro, explica por qué el presidente Felipe Calderón que finaliza su mandato en diciembre se ve como un ‘petardo mojado’ en estos seis años'”, dice la publicación.

La revista asegura que Calderón “ha identificado muchos de los cuellos de botella en el país, pero que también, la mayoría de sus grandes propuestas han fracasado en el congreso.

“Una modesta reforma fiscal aprobada en 2007 se vio facilitada por sólo por una ley electoral para ayudar a la oposición. El año pasado una ley de competencia, ‘tocó’ de forma mínima a los monopolios más poderosos del país”, dice The Economist.

“Aún cuando exista un consenso, el Congreso se las ingenia para estar en desacuerdo”, asegura la revista.

“Todos los partidos dicen que quieren combinar las fuerzas de la policía de los tres niveles de gobierno, que están indefensas ante las mafias de la droga del país. Sin embargo, cinco años después de la guerra contra el crimen organizado, las leyes no han pasado”, dice la publicación.

La revista también habla sobre el “bache” que significó que el Congreso se fue de vacaciones en diciembre, con todo y las reformas no aprobadas,

Fue hasta ese mes, “14 meses más tarde”, dice The Economist, que los diputados nombraron a los tres consejeros del Instituto Federal Electoral que faltaban.

Para la elección de un ministro de la Suprema Corte de Justicia, los diputados se tardaron “sólo” 15 meses, dice The Economist.

The Economist dice que el Senado ha sido “la Cámara menos obstructora”. Ahí, el PAN es la fuerza mayor y los senadores del PRI y PRD “son más reformistas” que los legisladores en la Cámara de Diputados.

“Ahí, muchos legisladores del PRI tienen deudas políticas con Enrique Peña Nieto, su candidato presidencial, quien no quiere darle al PAN ni una victoria antes de las elecciones de julio”, dice la publicación inglesa.

“Sin sorpresas, ha habido más conflicto desde que la hegemonía de un partido (el PRI) terminó. Ningún presidente ha tenido la mayoría en el Congreso, desde entonces”, señala la publicación.

“Construir coaliciones es difícil en México, explica que los legisladores están casados con sus partidos. Ningún político, desde el Presidente hasta los alcaldes, puede ser reelegido. Esta peculiaridad significa que los legisladores dependen de los jefes de sus partidos y no de los votantes para su próximo trabajo, por lo que es esencial que mantengan la línea de su partido”, dice la revista.

El 1 de julio es un día decisivo para la vida política de México. Ese día se renovarán por completo ambas cámaras del Congreso y la Presidencia de la República.

“La cooperación ha sido especialmente difícil desde 2009, cuando el PAN atacó al PRI en las elecciones intermedias. El humor ‘se agrió’ aún más cuando el PAN formó una breve alianza electoral con su oposición ideológica, el PRD, para impulsar la salida de algunos gobernadores del PRI. Con este acuerdo, ‘el presidente canceló la posibilidad de trabajar de acuerdo a un acuerdo y el consenso’, dice Heliodoro Díaz, diputado del PRI”.

La formación de coaliciones es más difícil en México, señala la publicación, donde los congresistas están casados ​​con sus partidos y es difícil comprarlos.

“Ningún político, de presidente a alcalde, pueden presentarse a una reelección consecutiva. Esta peculiaridad significa que los políticos dependen de los jefes del partido, no los votantes, para su próximo trabajo, por lo que es esencial para la línea del partido. (La reforma política de Calderón incluye la reelección, pero fue aplastado en el Congreso).”

The Economist asegura que se “duda de que Peña Nieto será tan revolucionario”. El precandidato del PRI, dice la publicación “reconoce que la industria del petróleo necesita inversión privada extranjera, que el PRI, por cierto, ha bloqueado”.

The Economist señala que Peña Nieto ya hizo amistad con el sindicato petrolero, con el de maestros –el más grande de todos-, y que, además, el gigante de medios Televisa le ha dado “una cobertura amigable”.

Sí, el futuro de México es incierto, pero bueno, “los legisladores tendrán mucho tiempo para reflexionar durante sus vacaciones de verano, las cuales empiezan en abril”, finaliza la reflexión de la publicación británica.