“Es muy importante no perder de vista que estos espacios deben ser ocupados por las y los ciudadanos que a diario trabajan ‘en piso y a pie’ distintas agendas de derechos en la Ciudad de México.”

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal es un organismo que ha tenido un significado muy importante. Foto: Cuartoscuro

El 16 de marzo de este año se abrió la convocatoria y el proceso de elección de tres lugares (una mujer y dos hombres) para el Consejo Consultivo de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF). El pasado 3 de abril se publicaron las listas de candidatos que cumplieron con los requisitos y los días 17 y 18 de abril se realizaron las entrevistas, finalmente el viernes 21 la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa dictaminará y aprobará los tres nuevos consejeros.

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal es un organismo que ha tenido un significado muy importante en la capital del país porque desde su origen se ha constituido como un espacio ciudadano que ha sido acompañado por las organizaciones de la sociedad civil. La Comisión ha encabezado batallas importantes e incluso, por momentos, su trabajo ha sobresalido de aquel que realiza la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Como en todas las instituciones, hay instantes de mayor gloria y otros que se ven nublados por conflictos, desde lo interno hasta cuestionamientos más fuertes que implican perdida de la misión institucional de velar por los intereses de las víctimas o de no estar haciéndolo con la fuerza necesaria.

Ante la autoridad, frente a un sistema de justicia que funciona inadecuadamente, se requiere de organismos fuertes y autónomos que velen por los derechos de las víctimas de abusos de poder, actos de corrupción, acoso, hostigamiento, negación de derechos, entre muchos otros.

El Consejo de la Comisión toma relevancia porque permite tener una mirada que acompaña, retroalimenta y cuestiona la visión de quien preside la Comisión. Por su naturaleza, el Consejo Consultivo está llamado a ser un espacio plural que vigile y acompañe el quehacer de esta institución y permita dotarla de una visión integral de los derechos humanos a su interior.

Pero también su obligación es ser un semáforo de alarma cuando exista una situación que pueda poner en riesgo a la institución. Por eso es importante que las y los integrantes de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, garanticen un proceso transparente, donde se definan criterios claros para valorar los perfiles de las personas que se registraron y sea pública la fundamentación de las decisiones que tome este órgano legislativo. Ello con el objetivo de que sean criterios técnicos y no políticos los que priven en la decisión y, por lo tanto, en la conformación del propio Consejo Consultivo.

Es muy importante no perder de vista que estos espacios deben ser ocupados por las y los ciudadanos que a diario trabajan “en piso y a pie” distintas agendas de derechos en la Ciudad de México. Si bien hay un cuestionamiento muy válido de los alcances que se puede tener a partir de ellos, de las propias distorsiones que hay en sus configuraciones para actuar a modo, lo cierto es que hay una responsabilidad ciudadana para que funcionen.

Como actual consejera de la Comisión hago un llamado a las y los integrantes de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para que fortalezcan este órgano con los perfiles más destacados dentro de los y las candidatas y le den legitimidad en su composición para que realmente pueda ser un contrapeso y contribuya al fortalecimiento de la Comisión. Esto indudablemente abonará a fortalecer la labor de la CDHDF y mantenerla como una institución garante de los derechos humanos, no sólo en la Ciudad sino en el país.