México, 20 jun (EFE).- El escritor y traductor mexicano Sergio Pitol, galardonado con el Premio Cervantes de Literatura en 2005, recibió hoy en Ciudad de México la Orden de Isabel la Católica con el grado de Encomienda que le ha concedido el Gobierno español.

Además de la distinción para Pitol, la recibieron el secretario de Cultura de Jalisco, Jesús Alejandro Cravioto Lebrija, el diplomático José Ignacio Madrazo, y los historiadores José María Muría Rouret y Elisa García Barragán.

La distinción les fue entregada por el embajador de España en México, Manuel Alabart, quien destacó el papel que los cinco han jugado en la promoción de la cultura hispánica y en el fortalecimiento de las relaciones hispano-mexicanas.

Alabart dijo que lo hicieron “desde el amor a España pero también desde el profundo amor a su propio país, a México”.

Refirió que un elemento común a todos ellos era su inmensa “humanidad”, ya que eran “grandes personalidades y buenas personas”.

Entre los premiados destaca Pitol (Puebla, 1933), un escritor criado por su abuela de la que heredó la pasión por la lectura en la comunidad de El Potrero, habitada por una colonia de italianos ubicada en el estado de Veracruz.

Al recibir la distinción en la residencia oficial del embajador español en México, Pitol comentó, en un texto leído por Juan Villoro, que Isabel la Católica “nunca imaginó que lo traería consigo el descubrimiento de Colón. En esta ceremonia la festejamos y nos festejamos al ingresar a la Orden que lleva su nombre”.

Enumeró a varios autores españoles, entre los que destacó a Miguel de Cervantes, de quien dijo fue “un adelantado de su época. No hay ninguna ulterior corriente literaria importante que no le deba algo al Quijote”.

También resaltó la aportación que han dado a la cultura en México los exiliados españoles, de quienes dijo: “Aquellos peregrinos heridos por una guerra atroz y derrotados crearon una atmósfera intelectual mejor. Nos enseñaron a entender y amar a España (…) y ampliar nuestros horizontes”.

Pitol estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde coincidiría con Carlos Fuentes y con el exiliado español Manuel Pedroso, a través de quien se acercó a la literatura y obra de Alfonso Reyes, y la pintura de Diego Rivera.

En 1958, por sus participaciones en la revista “Estaciones”, trabaría una honda amistad con los también escritores Carlos Monsiváis, ya fallecido, y José Emilio Pacheco, tres grandes de las letras de México.

Escritor itinerante, políglota y traductor, exiliado por voluntad propia durante casi tres décadas, Pitol consideró “imprescindibles” esos viajes que le acercaron a tradiciones literarias poco conocidas en el mundo hispano de entonces, sobre todo las de Europa del Este.

Narrador, ensayista, autor de memorias, críticas, y crónicas periodísticas en sus primeros años estaría influido por Jorge Luis Borges y William Faulkner, y por Virginia Woolf y E.M. Foster en etapas creativas posteriores.

En diciembre de 2005, tras conocer la concesión del Premio Cervantes, diría que ese reconocimiento era lo mejor que le había ocurrido en su vida literaria.

Autor de una obra eminentemente memorialística destacan títulos como “Nocturno de Bujara” (1981), “El tañido de una flauta (1973), “El mago de Viena” (2005), y la trilogía “El desfile del amor” (1985), “Domar la divina garza” (1988), y “La vida conyugal” (1991), conocida como Tríptico de Carnaval.

Entre los galardones que recibió destacan el Premio Herralde de Novela con “El desfile del amor” (1984), el “Juan Rulfo” de la Feria del Libro de Guadalajara (FIL) (1999), el Xavier Villaurrutia (1981), y el Nacional de Literatura (1993).