Después de analizar tejido cerebral de personas oriundas de la Ciudad de México y de la ciudad de Manchester en Reino Unido, un equipo de científicos de la Universidad Lancaster descubrió la existencia de partículas provenientes de la contaminación del aire, y ahora analizan si ello podría estar relacionado con el Alzheimer.

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Los investigadores no pueden decir que existe una relación definitiva entre las partículas y la enfermedad degenerativa. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 20 de septiembre (SinEmbargo/Vice).- Los investigadores creen que podría haber una relación entre la contaminación del aire y dicho padecimiento. El equipo descubrió que las pequeñas partículas de metal que se desprenden de los gases tóxicos de la combustión pueden entrar por la nariz y llegar hasta el cerebro.

La profesora Barbara Maher, de la Universidad Lancaster y coautora del estudio, y su equipo examinaron muestras de tejido cerebral de 37 individuos que habían vivido en la Ciudad de México o en Manchester, ambos lugares con una alta contaminación del aire.

A través de análisis microscópicos y espectroscópicos, el equipo de Maher encontró partículas magnéticas diminutas alojadas en los cerebros, siendo la primera vez que se logra un descubrimiento como este.

“Lo primero que hicimos fue tomar secciones ultra delgadas del tejido y las analizamos con un microscopio electrónico de alta definición”, explicó Maher a Reuters. “Pudimos examinar esas muestras para identificar si esas partículas estaban en las células, su forma, su tamaño y distribución; además de realizar un análisis químico para determinar si eran magnéticas”.

Estas partículas pueden provocar daños en el cerebro y contribuir, por ejemplo, a la enfermedad de Alzheimer.

Los análisis detallados de las seis muestras cerebrales más magnéticas mostraron que la mayoría de las partículas de magnetita son de forma esférica, siendo diferentes a las angulares que, según piensan los científicos, se encuentran de forma natural en el cerebro.

Aunque Maher ya tenía sospechas de que una relación entre la contaminación del aire y la presencia de magnetita en el cerebro, el número de partículas la sorprendió. “En una escala humana, cuando realmente se ven las miles de partículas extraídas, es cuando se da uno cuenta de que hay una gran cantidad de magnetita en el cerebro que no debería estar ahí”, detalló Maher.

También se encontraron nanopoartículas de otros metales, como platino, nickel y cobalto en el tejido analizado.

“Siempre se ha sabido que los metales se acumulan en un cerebro con la enfermedad de Alzheimer, algunas veces con la edad; lo que no se sabía era si entraban de alguna otra manera para ser transportados al cerebro”, dijo Maher.

Los investigadores no pueden decir que existe una relación definitiva entre las partículas y la enfermedad degenerativa, pero creen que examinar más a fondo debería ser una prioridad en el futuro.

Las muestras cerebrales fueron obtenidas de 37 individuos de entre tres y 92 años de edad. Maher trabajó con colegas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Oxford, Glasgow, Manchester y Montana. La investigación fue publicada por la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences.

De acuerdo con alzheimer.net, 44 millones de personas a nivel mundial sufren algún tipo de demencia, aunque el Alzheimer es la más común.

 

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