Moscú, 21 jun (EFE).- Un total de 44 personas murieron hoy al estrellarse un birreactor de pasajeros Tu-134 en el noroeste de Rusia, accidente cuyas causas se desconocen y al que sobrevivieron ocho de los ocupantes de la nave, todos ellos heridos de gravedad.

El aparato, perteneciente a la compañía rusa Rusair, se estrelló minutos después de la medianoche en una carretera apenas a dos kilómetros de su punto de destino, el aeropuerto de Petrozavodsk, capital de la república rusa de Karelia, fronteriza con Finlandia.

El Tu-134 había despegado una hora y media antes desde el aeropuerto moscovita de Domódedovo.

Los restos del avión quedaron diseminados sobre la carretera en un radio de decenas de metros, informó desde el lugar del accidente la agencia rusa Interfax.

Según las autoridades de Karelia, para la identificación de 33 de las 44 víctimas mortales se requerirá efectuar análisis comparativos de ADN.

“La investigación ya ha comenzado. Es prematuro adelantar versiones (sobre las causa del siniestro)”, declaró el portavoz del Comité Estatal de Aviación (CEA) de Rusia, Oleg Yermólov.

Un representante de Rusair, compañía que se especializa en vuelos chárter de lujo dentro y fuera de Rusia, dijo a Interfax que contaba con información acerca de que la señalización lumínica de la pista de aterrizaje podría haberse apagado unos instantes durante el descenso del Tu-134.

“El avión estaba en perfecto estado y con sus tanques repletos de combustible. La gran incógnita que tendrá que despejar la comisión investigadora es por qué el Tu-134 enfiló hacia la carretera, y no hacia la pista”, agregó.

El trazado de la carretera donde se estrelló el birreactor es perpendicular a la pista de aterrizaje del aeropuerto de Petrozavodsk.

El director de esa terminal aérea, Alexéi Kuzmitski, confirmó a Interfax que la pista quedó a oscuras durante unos instantes, con una visibilidad de apenas 300 metros, pero atribuyó el suceso a un error de los pilotos del avión.

“Por un error de pilotaje, el Tu-134 se llevó por delante las líneas del tendido eléctrico y dejó sin electricidad la pista”, dijo Kuzmitski.

Agregó que los generadores de emergencia restablecieron el suministro de electricidad tres segundos después, “pero ya no sirvió de ayuda a los pilotos”.

El portavoz del Comité de Instrucción (CI) de Rusia, Vladímir Markin, declaró que hay tres líneas centrales de investigación: error humano del piloto o de los servicios de tierra, desperfectos técnicos de la nave y las condiciones meteorológicas en el momento del aterrizaje.

El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, ordenó al ministro de Transporte, Ígor Levitin, desplazarse a Karelia para dirigir in situ las investigaciones.

Las autoridades rusas organizaron dos gabinetes de crisis, en Domodédovo y en el aeropuerto de Petrozavodsk, para atender a los familiares de las víctimas del accidente.

A bordo del Tu-134 había cuatro extranjeros -un sueco, un holandés y dos ucranianos- y otras cuatro personas con doble ciudadanía ruso-estadounidense, los cuales fallecieron en el accidente, según el parte del Ministerio de Rusia para Situaciones de Emergencia.

Entre los ocho supervivientes se encuentran dos niños, de 9 y 14 años, y una azafata, el único de los nueve miembros de la tripulación que salió con vida del accidente.

El jefe del centro de medicina de catástrofes del Ministerio de Sanidad, Serguéi Goncharov, indicó que seis de los heridos están en condiciones de ser trasladados a Moscú para seguir tratamiento en clínicas especializadas de la capital rusa.

El accidente aéreo de Petrozavodsk es el más grave ocurrido en el país desde el 10 de abril de 2010, cuando junto a la ciudad de Smolensk se estrelló el avión, un Tu-154, en el que viajaba el presidente polaco Lech Kaczynski y otras 95 personas, sin que hubiera supervivientes.