Mogadiscio, 21 jun (EFE).- Al menos ocho personas han resultado muertas hoy en Mogadiscio al alcanzar un autobús urbano una bomba dirigida contra un convoy de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), así como otras cuatro murieron en un ataque de hombres armados contra una mezquita en la región norteña de Puntland.

En la capital somalí, la bomba, colocada junto a una calle de la ciudad, hizo explosión cuando pasaba un autobús local y causó la muerte inmediata a ocho civiles que viajaban en el vehículo y heridas graves a otros 21, dijo a Efe una fuente del Hospital Benadir, donde fueron trasladados.

“Veintiún personas heridas fueron trasladadas a este Hospital, de las que ocho están muy graves, en la unidad de vigilancia intensiva”, precisó el médico Sahra Ibrahim.

Según él, “los muertos en el lugar del atentado fueron ocho, pero dada la gravedad de algunos de los heridos la cifra podría incrementarse”.

Uno de los portavoces de AMISOM, Paddy Ankunda, aseguró a Efe: “La bomba no alcanzó al convoy y no hay víctimas de la fuerza africana”, pero declinó hacer otros comentarios.

Ningun grupo se ha responsabilizado del atentado, pero funcionarios del Gobierno Federal Transitorio de Somalia dijeron a Efe que no dudan de que se trata de un ataque de la milicia radical islámica Al Shabab, ligada a Al Qaeda, contra las fuerzas de AMISOM.

Por otro lado, esta mañana un grupo de hombres armados asesinó a cuatro personas e hirió a otras dos al atacar una mezquita al final de la oración de la mañana en Ufeyn, en la región autoproclamada independiente de Puntland, a unos 120 kilómetros de Bossaso, la capital del área.

Portavoces de las fuerzas de seguridad de Puntland no quisieron comentar el suceso, pero residentes locales dijeron a Efe que se trató de una venganza entre clanes de la zona.

“Hay una pelea entre clanes en la zona y la milicia de uno de ellos quería vengar la muerte de dos empresarios de su grupo asesinados anteriormente”, dijo a Efe por teléfono Mohamud Nur, un vecino de Ufeyn.

Según él, “en la localidad hay una fuerte tensión y la lucha abierta entre clanes puede iniciarse en cualquier momento”.

Mientras la violencia no cesa en Somalia, la crisis política en Mogadiscio amenaza la propia supervivencia de las instituciones transitorias del país, que deben llevar a la elección de un Parlamento y un Ejecutivo que gobierne Somalia, tras más de veinte años de guerra civil sin un Gobierno efectivo.

El primer ministro, Mohamed Abdulahi Mohamed, dimitió hace dos días para cumplir un acuerdo entre el presidente transitorio, Sharif Sheikh Ahmed, y el líder del Parlamento Transitorio, Sharif Hassan Sheikh Adan.

En los recientes acuerdos de Kampala, Ahmed y Adan decidieron postergar un año las elecciones en Somalia, que deberían haberse celebrado antes del 20 de agosto de este año, seguir ellos hasta agosto de 2012 en sus cargos y obligar a dimitir al primer ministro, Mohamed, muy popular en el país tras seis meses de gobierno.

Tras varias reuniones en los últimos días, Ahmed y Adan no han conseguido ponerse de acuerdo respecto a un primer ministro, loo que ahonda la crisis de un país en el que las instituciones transitorias no son elegidas en votación y sólo representan a los dirigentes de los clanes locales, mientras el Gobierno no tiene control del territorio.

Desde que en 1991 fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, Somalia no cuenta con un Gobierno efectivo y el control del territorio se lo reparten milicias islámicas, señores de la guerra de los clanes locales y en ocasiones grupos de bandidos armados, como es el caso de algunas bandas de piratas. EFE