Washington, 22 Jun (Notimex).- Uno de los principales legisladores críticos de la operación “Rápido y Furioso” conocía desde el año pasado los detalles del controversial programa encubierto y no lo objetó, reveló hoy el diario The Washington Post.

El republicano Darrel Issa supo del número y tipo de armas adquiridas por los intermediarios que eran monitoreados durante la operación, bajo la cual se permitió el ingreso ilegal a México de más de dos mil de estas.

Los detalles le fueron provistos en una sesión a puerta cerrada con funcionarios de la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF), de acuerdo con el periódico estadunidense.

Durante la reunión en la que estuvieron presentes legisladores de ambos partidos, la ATF reveló detalles de varios operativos, incluido “Rápido y Furioso”.

“(Issa) fue informado de todas las cosas sobre las que han estado vociferando”, dijo al diario una fuente familiarizada con esa sesión, solicitada por éste y los legisladores republicanos Jim Jordan y John Mica.

Frederick R. Hill, vocero del Comité de Supervisión reconoció que la reunión tuvo lugar en abril de 2010, pero acusó al Departamento de Justicia de buscar torcer “su propia mala conducta”.

La revelación se produce una semana después de que Issa fustigó a funcionarios del Departamento de Justicia durante una audiencia en el Comité de Supervisión que preside Issa.

Ahí el republicano por California llamó al programa una “estupidez de mal juicio” y aseguró que la operación era supervisada en “altos niveles” del Departamento de Justicia, al que ha acusado de entorpecer la indagatoria.

Issa señaló igualmente al director en funciones de la ATF, Kenneth Melson, como el alto funcionario que recibía informes semanales del curso de “Rápido y Furioso”, demandó la renuncia del funcionario.

En esa misma audiencia, el senador republicano Charles Grassley, quien compareció como testigo, dijo que una investigación ordenada por el comité de Issa no tenía motivaciones políticas.

La investigación, insistió, “es sobre los agentes de ATF que no pudieron cumplir con su deber y los familiares de las víctimas”.

En total, la operación “Rápido y Furioso” permitió el trasiego ilegal a México de más de dos mil rifles de asalto y 50 rifles estilo francotirador, además de miles de municiones.

Un reporte del Comité señaló que a pesar de que la ATF elaboró bancos de datos de las armas que fueron contrabandeadas, la operación nunca estuvo cerca de realizar detenciones.

Issa y Grassley han insistido en que una de las armas de “Rápido y Furioso” fue encontrada cerca de la escena del crimen del agente de la Patrulla Fronteriza, Brian Terry, asesinado en 2009.