Dallas, 22 Jun (Notimex).- El periodista Jose Antonio Vargas, de origen filipino y cuyo trabajo para el diario The Washington Post le valió ganar un premio Pulitzer, reveló hoy que es indocumentado, al sumarse a la cruzada nacional por una reforma migratoria.

“Ya no quiero este tipo de vida nunca más. He terminado de correr. Estoy exhausto”, escribió Vargas en un largo artículo publicado este miércoles en la versión electrónica del diario The New York Times, en el que revela el creciente temor que le provocaba ocultar sus 18 años de vida como inmigrante indocumentado.

En agosto de 1993, Vargas fue enviado por su madre a Estados Unidos, cuando tenía 12 años, “con una persona a la que no conocía”, pero que luego se enteró que era un “coyote” (un traficante de indocumentados).

Su madre, a quien no ha vuelto a ver desde entonces, deseaba que su hijo pudiera tener una mejor vida al lado de sus abuelos, un matrimonio de inmigrantes filipinos que poseían ya la ciudadanía estadunidense y vivían en Mountain View, California.

El niño, que había aprendido inglés en Filipinas, ingreso aquí al sexto grado de primaria y desarrolló una vida normal a lo largo de sus primeros años en este país sin conocer su verdadero estatus migratorio.

Vargas descubrió su calidad de inmigrante indocumentado cuando trató de tramitar su primera licencia de conducir a los 16 años de edad y no pudo hacerlo con la “Green Card”, la tarjeta de residencia permanente falsa que había sido gestionada por su abuelo.

Su estatus migratorio le impidió obtener ayuda del gobierno federal para estudiar su carrera y le cerró las puertas a los créditos educativos, pero pudo hacerlo gracias a una beca para estudiantes destacados en la que no se cuestionaba su situación migratoria.

Vargas trabajó primero para el periódico San Francisco Chronicle y luego recibió una oportunidad en The Washington Post, para el que laboró por cinco años sin revelar su estatus migratorio, con excepción de uno de sus jefes, que se convirtió entonces en su “cómplice”.

En 2007 como reportero de The Washington Post, Vargas formó parte del equipo de periodistas que recibió el Pulitzer por sus reportajes sobre la matanza de estudiantes en la Universidad Virginia Tech.

Expresó que ha vivido con miedo y con culpa por emplear documentos oficiales falsificados desde que llegó a Estados Unidos, y que ha debido ocultar sus orígenes y su pasado incluso a las personas más cercanas a él.

“Entre más lograba, más asustado y deprimido me sentía”, señaló el periodista, cuya breve pero exitosa carrera profesional lo ha llevado también a trabajar para The Huffington Post, The New York Times y otros importantes periódicos.

En una entrevista con la cadena de televisión ABC, que será transmitida en dos partes este jueves y viernes, Vargas explicó que decidió “salir de las sombras” en diciembre pasado, cuando el Congreso rechazó la aprobación de la iniciativa Dream Act.

La propuesta de ley, pretende otorgar la residencia legal en Estados Unidos a los cientos de miles de jóvenes indocumentados que llegaron a este país siendo niños, siempre y cuando cursen la universidad o ingresen al ejército.

La frustración provocada por el rechazo a la iniciativa, motivó a Vargas a dejar de ocultarse y comenzar a actuar a favor de una reforma migratoria en este país.

“Decidí salir, dar un paso adelante, responsabilizarme de lo que había hecho, y contar mi historia en lo más que recuerde”, escribió el periodista en su artículo este miércoles.

“Contacté a mis ex jefes y empleadores y me disculpé por engañarlos, en una mezcla de humillación y liberación que viene con cada revelación”, explicó.

Vargas también habló con sus familiares y sus amigos sobre el paso que daría e informó que “estoy trabajando con un abogado para revisar mis opciones”. “No sé cuáles serán las consecuencias de contar mi historia”, indicó.