La Paz, 22 jun (EFE).- El Congreso boliviano aprobó hoy, a petición del presidente Evo Morales, la denuncia de la convención de la ONU contra los estupefacientes de 1961, como protesta porque el organismo no ha despenalizado el masticado de la hoja de coca.

La Cámara de Diputados, controlada por el oficialismo, ratificó en primera y segunda instancia la ley de abandono de la convención, tras leer una carta de Morales, líder de sindicatos de cultivadores de coca, base para la producción de cocaína, y escuchar explicaciones del canciller, David Choquehuanca.

“La convención del 1961 prohíbe el acullicu (masticado de coca). Si nosotros no hacemos esta denuncia, nuestros hermanos no van a poder ejercer esta práctica ancestral”, dijo Choquehuanca.

El abandono se produce en la víspera de que la ONU presente su informe anual sobre cultivos de coca en los países andinos y de que el exjefe antinarcóticos de Morales, general René Sanabria, comparezca en un juicio en Miami en el que, según sus abogados, se declarará culpable de narcotráfico.

Hace pocos días Bolivia, tercer productor mundial de cocaína tras Colombia y Perú, admitió que se han ampliado los cultivos de coca, pero la nueva cifra se conocerá hasta julio cuando la ONU termine la medición de las plantaciones.

El estudio se retrasó por un reciente accidente de un avión en el que murieron cuatro funcionarios de la ONU mientras hacían ese trabajo.

La decisión de Morales, presentada al Parlamento sin aviso previo, fue criticada por diputados de la oposición, que la consideran contradictoria con la lucha contra el narcotráfico, aunque el oficialismo prometió que respetará los compromisos de Bolivia en esa materia.

La ley señala que Bolivia puede volver a pedir en enero de 2012 su adhesión a la Convención, pero sin los artículos que vetan el masticado de coca, porque se contradicen con la Constitución, promulgada por Morales en 2009 y que defiende esa hoja.

La coca tiene en este país usos permitidos, como el “acullicu”, que practica una minoría de los bolivianos, y otros aún más minoritarios en medicina e industria, pero sobre todo es usada por narcotraficantes para fabricar cocaína, según organismos internacionales.

El legislador Juan Luis Gantier, de oposición, dijo que “es un contrasentido denunciar” la convención cuando Bolivia está en “plena lucha para erradicar el narcotráfico”, más aún si ya hay protocolos del documento que aceptan el masticado de coca como práctica de los indígenas.

“Es un hecho terriblemente negativo, porque está marcando una contradicción plena” con la “finalidad de luchar contra las drogas, agregó el también diputado de oposición Jaime Navarro.

A su juicio, Bolivia está dando “la peor señal ante el mundo” porque con la nueva norma dice: “no es importante luchar contra el tráfico de estupefacientes”.

Al contrario, el jefe de los diputados oficialistas, Edwin Tupa, defendió la medida y señaló que defiende “la dignidad de los bolivianos” y de “la hoja sagrada”.

Agregó que los críticos de la medida están a favor del “Imperio (EU), que lamentablemente quiere seguir manteniendo como estupefaciente a la hoja de coca”. EFE