En agosto del año pasado se aprobó en México el uso de 5.8 por ciento de etanol como oxigenante en las gasolinas. Aunque este hecho ya implicaba un problema para la calidad del aire, en junio pasado la Comisión Reguladora de Energía permitió la opción de aumentarlo a 10 por ciento.

Organizaciones civiles acusan que esta modificación normativa se realizó sin considerar los riesgos no solo ambientales, sino económicos. Este compuesto químico se produce a partir del maíz, sorgo y el azúcar, por lo que, dijeron, beneficia a los productores agrícolas y puede provocar un incremento en los precios de alimentos ante el cambio de volúmenes de producción e importación. El US Grains Council, por ejemplo, estima que esta regulación representa un potencial para el mercado de etanol de 720 millones de galones para la venta en nuestro país.

Ciudad de México, 20 de julio (SinEmbargo).– El mes pasado la Comisión Reguladora de Energía (CRE) aprobó de manera unilateral el incremento de 5.8 a 10 por ciento en el volumen permitido de etanol como oxigenante en gasolinas, excepto en Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México.

Apenas hace tres años la Secretaría del Medio Ambiente (Semarnat) aseguró que con la Reforma Energética se combatiría la emisión de gases de efecto invernadero mediante la producción de combustibles limpios como el gas natural para el uso de vehículos.

Pero la nueva resolución de la CRE da al traste con las promesas que los políticos hicieron para vender a los ciudadanos ese cambio constitucional, coinciden ambientalistas.

El etanol se obtiene del azúcar o del almidón en cosechas de maíz y caña de azúcar, por lo que el sector beneficiado de esta modificación normativa sería el sector agrícola. En específico, los productores de maíz de Estados Unidos, de donde se espera importar este compuesto químico, aseguró El Poder del Consumidor y los cañeros en México, agregó la organización WRI México.

Un texto de la organización US Grains Council lo confirma: “Un reciente cambio regulatorio en México ahora representa un potencial para el mercado de etanol de 720 millones de galones, el equivalente a 6.41 millones de toneladas métricas de maíz”, publicó en junio pasado.

El uso de este compuesto químico, de acuerdo con organizaciones civiles, además de incrementar los niveles de ozono y con ello generar daños ambientales y a la salud, representa varios riesgos económicos: la suficiencia alimentaria, la falta de infraestructura de Petróleos Mexicanos (Pemex) para despachar este tipo de combustible y para el parque vehicular, debido a que menos de la mitad de los automóviles en el país tienen el sistema adecuado para recibir esta gasolina.

En el marco de la transición energética planeada a través de la Reforma Energética, seis organizaciones civiles pidieron el mes pasado a la CRE retirar la modificación en una norma sobre la calidad de los petrolíferos que permite este aumento en el uso de etanol.

A través de una carta, la cual no ha recibido una respuesta oficial, destacaron que este cambio legislativo publicado en el Diario Oficial de la Federación el 26 de junio se realizó “sin haber terminado las discusiones en los grupos de trabajo conformados para tal efecto, sin haber presentado una Manifestación de Impacto Regulatorio (MIR) y sin contar con todos los estudios técnicos o científicos que respalden el texto propuesto en dicho Acuerdo”.

“Preocupa que el texto del Acuerdo de Modificación denote que se han ignorado estudios que han sido presentados a lo largo de este año y se tomen como ciertos otros cuyos resultados favorecen a un sector determinado en detrimento del derecho a la salud y del medio ambiente sano de las personas”.

En entrevista, Stephan Brodziak, coordinador de calidad del aire y seguridad vehicular en El Poder del Consumidor, una de las organizaciones firmantes, aseguró que “el único sector beneficiado de este aumento de etanol en gasolinas son los productores de maíz de Estados Unidos y el gobierno estadounidense que ha estado presionando fuertemente. El gobierno mexicano dobló las manos una vez más para hacer una regulación a modo para que el vecino del norte incremente sus ganancias y hacer de México su cartera y mercado a costa de la salud de los mexicanos”.

Andrés Flores, director de cambio climático y energía de WRI México, afirmó que el uso de etanol en las gasolinas lo promueve el sector cañero, pero ambientalmente es cuestionable porque la quema de caña genera bióxido de carbono y el empleo de etanol libera precursores de ozono.

El mes pasado Estados Unidos y México anunciaron un “principio de acuerdo” sobre el flujo comercial de azúcar entre ambos países. “Con el tema del azúcar se les cierra una puerta y tienen que ver un mercado dónde pueden colocar su producción: convertir caña en alcohol e inyectar etanol a gasolinas”, afirmó Flores, quien añadió que el tema ha sido movido por la Confederación Campesina y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentació (SAGARPA).

Fátima Masse, investigadora del Instituto Mexicano contra la Competitividad (IMCO), organización firmante d ela misiva, dijo que el etanol se puede producir del maíz, sorgo o caña de azúcar. La manera en que está redactada la norma de la CRE sugiere que se espera importar gasolina de Estados Unidos que esté lista para oxigenarse con 10 por ciento de volumen de etanol.

“En México no hay un mercado tan desarrollado para este tipo de etanol y tendríamos que comprarlo de Estados Unidos, donde proviene de maíz. Si a largo plazo Estados Unidos ya no lo vendiera, ¿de dónde se obtendría? Esto tendría implicaciones para el mercado agrario porque genera incentivos para que se hagan mayores campos de cultivo para sorgo o caña de azúcar –hay limitantes legales para hacerlo con maíz– y producir etanol. Esto mueve los precios relativos de los alimentos”, afirmó.

En Estados Unidos sucedió, documentó la economista.

Entre 2006 y 2012 el precio de la tortilla aumentó en México hasta 96 por ciento porque, en el vecino del norte, de donde se importa maíz, se incrementó la producción de este cereal para aumentar la producción de combustibles con etanol.

“Es un grupo ganador [los productores de maíz] porque con esta modificación aumenta la demanda mexicana de etanol. Un texto de la organización US Grains Council estima que su venta de etanol en México aumentaría”, dijo. “Si esa es la razón por la que modificaron la norma, lo desconozco”, agregó.

En el texto referido, el presidente de la organización y granjero de granos, Chip Councell, afirmó: “Este cambio regulatorio en México es un gran triunfo para aumentar la demanda y prepara al mercado para las ventas de etanol […] Sin embargo, este esfuerzo no automáticamente conduce a las ventas. Es un paso adelante y será seguido por un continuo e intenso trabajo de desarrollo por parte del Consejo [US Grains]”.

RIESGOS QUE NO CONSIDERÓ LA CRE

El riesgo no contemplados por la Comisión Reguladora de Energía es que esta modificación normativa respecto al uso de etanol coloca en “incertidumbre” al país porque pudiera empezar a competirse en el suelo por combustible y no solo por alimento, dijeron las organizaciones. Además, Petróleos Mexicanos no tiene la infraestructura necesaria.

“Nos deja en una situación dañina y en riesgo respecto a la suficiencia alimentaria”, dijo Stephan Brodziak del Poder del Consumidor. “De por sí México ya importa maíz, imagina ahora quitar tierra al maíz para meter cultivos destinados a producir etanol. El desplazamiento de cultivos es un riesgo que no se contempla. Atenta contra la soberanía alimentaria y generaría impactos en el medio ambiente, ya que –con las prácticas ilegales de tala que hay en el país– podrían limpiarse montes y selvas para poder producir el compuesto químico”, expuso.

Fátima Masse destacó la ausencia del Manifestación de Impacto Regulatorio (MIR) sobre costos y beneficios. Consideró que la CRE “se aferró” al punto en que el uso de hasta 10 por ciento de etanol en gasolinas “es una opción y su lectura es que no generaría afectaciones”. Puede emplearse etanol o MTBE, pero las experiencias internacionales han mostrado que este tipo de medidas tiene implicaciones ambientales y económicas importantes, lo cual se debió explorar, declaró.

“El hecho de que aumente la presión de vapor en los vehículos, dadas las tecnologías que hay en México, puede aumentar el número de emisiones evaporativas y con ello los componentes precursores del ozono. En segundo lugar, puede tener implicaciones en el precio de los alimentos si se empieza a producir de manera interna [con azúcar o sogo] y, si no está bien controlado, incluso incentivos para la deforestación en este marco del cambio climático que vivimos”, sostuvo.

El gobierno mexicano, afirmó Stephan Brodziak, no recibe con ello ningún beneficio. Al contrario, va en contra de Petróleos Mexicanos porque la petrolera no tiene la capacidad para despachar gasolina con etanol.

“Esta es una norma para sacar de la jugada a Pemex. Tendría que invertir cantidades estratosféricas para modernizar y adaptar su infraestructura para producir etanol, ya que se genera un comportamiento muy diferente a cuando solo es gasolina. Pero no tiene el nivel económico para eso”, evaluó el coordinador de calidad de aire y seguridad vehicular en el Poder del Consumidor.

Un riesgo más del uso de etanol en gasolinas es para las unidades móviles. Actualmente ya con 5.8 por ciento de ese compuesto químico ya plantea problemas tanto de calidad de aire para el país como para el parque vehicular.

“Empujarlo al 10 por ciento en volumen es apresurado y no está preparada la planta vehicular para recibir este combustible porque menos de la mitad de coches en México cuentan con los sistemas de emisiones evaporativas necesarios”, advirtió.

EL GAS NATURAL NO TAN LIMPIO 

El entonces titular de la Secretaría del Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Juan José Guerra, dijo en el verano de 2014 que gracias a la implementación de la Reforma Energética se bajarían las emisiones por efecto invernadero mediante la producción de combustibles limpios, entre ellos, el gas natural. No obstante, su producción ha caído desde 2012 y, dicen especialistas, no es del todo limpio.

“El gran instrumento que vamos a tener para alcanzar la meta para poder reducir estas emisiones de acuerdo a la ley es la Reforma Energética al contar con combustibles limpios. Queremos tener no sólo diesel con bajo contenido de azufre, gasolina más limpia, sino promover el uso de vehículos a gas natural, ya que es el combustible limpio”, expuso el funcionario durante un evento.

Sin embargo, de acuerdo con datos de Petróleos Mexicanos (Pemex), la producción de gas natural pasó de 6 mil 532 millones de pies cúbicos en 2014 a 5 mil 792 millones millones de pies cúbicos en 2016. Otros mil 933 millones de pies cúbicos los importó el año pasado.

La Secretaría de Energía también ha resaltado los beneficios ambientales del gas natural, una de las principales fuentes de energía. En comparación con otros combustibles fósiles como el carbón, diésel y combustóleo, es un combustible económico y amigable con el medio ambiente, expone en el documento “Prospectiva gas natural 2016-2030”.

La semana pasada, como parte de la apertura a la inversión privada en el sector energético, se subastaron 21 contratos para diez empresas para la exploración y explotación de campos terrestres. Pero en las áreas con recursos predominantes de gas natural no asociado se podrían generar hasta 112 millones de pies cúbicos de gas natural en 2025, es decir, cerca del 2 por ciento de lo que ahora extrae Pemex.

La empresa Gas Natural Fenosa destaca que el uso del gas natural en vehículos reduce considerablemente las emisiones de dióxido de carbono. Son entre 40 y 50 por ciento menores que las del carbón y entre 25 y 30 por ciento menores que las del combustóleo.

“No veo ningún esfuerzo encaminado en tener vehículos a gas natural, a excepción de algunos transportes [como el camión RTP]”, comentó Stephan Brodziak, coordinador de calidad del aire y seguridad vehicular en El Poder del Consumidor. “Se podrían convertir los transportes públicos, pero siguen contaminando, no son ultra limpios. Es una manera de transición. Tenemos que ir más allá, sobre todo en las políticas para desincentivar el uso de vehículos particulares”.

Andrés Flores, de WRI México, determinó que aunque el gas natural es más limpio que otros combustibles, también es precursor de ozono por lo que usarlo en zonas metropolitanas no es una buena idea.

“Podemos dar el paso a transporte eléctrico”, sugirió. “Sobre todo en autobuses y taxis porque los autos particulares son muy caros. Se impulsó mucho el gas natural por argumentos económicos y políticos. Está muy barato en Estados Unidos, de donde se importa”.

En México el 79.69 por ciento de la electricidad se generó en 2016 con energía fósil y el 20.31 por ciento restante con energía limpia, principalmente con hidroeléctrica (9.68 por ciento), nuclear (3.31 por ciento) y eólica (3.28 por ciento), de acuerdo con el Reporte de Avance de Energías Limpias publicado este mes por la Sener. Con la apertura a la inversión privada por la Reforma Energética y la Ley de Transición Energética, la Secretaría de Energía para 2018 debe abastecer al país con electricidad producida con el 25 por ciento de este tipo de energías.

Esta prioridad es por un tema de costos económicos, concluyó Flores. Es más barato usar combustibles fósiles que transitar a renovables.