La incertidumbre reina en las zonas de desastre en la Ciudad de México. Hoy familiares de las personas desaparecidas en los edificio colapsados exigen que los gobiernos den la cara, denuncian que no han recibido información ni ayuda precisa de ninguna autoridad y que los elementos policiacos estatales y federales están obstruyendo el rescate que ya cumple las 72 horas.

Ciudad de México, 23 de septiembre (SinEmbargo).- “¿En dónde está Mancera? ¿En dónde está Peña? Nosotros queremos a nuestras familias ya. Sáquenlos con nuestro dinero”, señala la madre de una mujer que está adentro del edificio 286 de Álvaro Obregón.

Los familiares denuncian que no han recibido información ni ayuda precisa de ninguna autoridad, y que las fuerzas de seguridad locales y federales están obstruyendo el rescate, que ya cumple las 72 horas.

Fernanda, la hija de Jorge Sandoval Chávez, que trabajaba en el piso 4 del 286, cuenta que desde el pasado sismo del 7 de septiembre, se le dijo al personal que el edificio había quedado mal y que ya no estaba apto para que la gente trabajara ahí.

“¡Si no hay solución, hay corrupción!”, gritan.

Señalan que no están haciendo nada mientras las horas pasan.

Ellos dicen que aquí se van a quedar hasta tener respuestas, información, a sus familiares.

Los voluntarios han comunicado a los familiares que el olor a cuerpo muerto empieza a notarse, pero no hay ninguna información oficial.

Piden que saquen a los militares porque no están haciendo nada y están impidiendo el trabajo de los rescatistas.

En este momento son familiares, dicen, los que subieron al edificio para ayudar en labores de rescate.

Y anuncian que si siguen así las cosas, entrarán ellos mismos a buscar a sus familiares.

“Peña, usa nuestro dinero para sacar a nuestras familias. No para llevarte a tus hijos al extranjero”, dice una madre.

A las afueras del cerco que instaló la policía en Álvaro Obregón 286, hay cientos de personas equipadas para entrar y participar en las labores de rescate.

“Que se vayan, nosotros los sacamos”, dice el primo de una mujer.

Hasta el momento no hay ninguna información sobre las cerca de 50 personas que están en el cuarto piso.

Los familiares del edificio de Álvaro Obregón acusan negligencia de las autoridades y, ya desesperados, cumplidas 72 horas, piden que no entre maquinaria pesada. Fotos: Daniela Barragán. SinEmbargo

IMPACIENTES, DESESPERADOS

Impacientes por empezar a apoyar, un grupo de voluntarios provenientes de Atizapán, Estado de México, lograron entrar a ayudar en las labores de rescate a 286. Estaban haciendo fila desde las 9 de la mañana.

La ayuda viene de todos lados, hay trasporte público del Estado de México con pintas como “Texcoco ayuda”. Hay jóvenes de Xochimilco que al no poder ayudar allá, vinieron a recoger escombros a este punto.

Hay también un grupo numeroso de españoles que están ayudando en labores de ingeniería.

A la primera señal entraron.

Una nueva petición de quienes vigilan el acceso es que quien quiera acceder no debe traer ninguna mochila, ya que el día de ayer en este punto se encontró que personas estaban robando herramientas.

También, por la mañana del día de ayer, a varios voluntarios se les dieron botas y no las regresaron, por lo que ahora hacen falta.

Se registró un conato de bronca en uno de los accesos a 286, cuando un grupo de topos de México no le fue permitido el acceso.

La autoridades alegaron que ya había muchos.

“Déjenlos pasar. Si no ayudan ustedes, cabrones, dejen ayudar a otros”, gritó uno.

Un hombre herido es sacado del edificio de Álvaro Obregón. Foto: Rebecca Blackwell, AP

La policía desde ayer se ha limitado a cerrar calles.

Las familias que están fuera están en la desesperación. Quieren que entren los topos.

“Estoy esperando una vida, no estoy protestando. Ya son tres días. ¡Hagan algo. Queremos que alguien responda!”, grita un familiar Noemí que está en cuarto piso del 286.

Una de las familiares de Noemí que está al cuidado de dos bebés en la calle dijo que no hay ninguna autoridad que les de información concreta de nada.

“Aquí el gobierno es el que tiene la culpa. La Marina es la que ha estado encima y no deja trabajar a todos los que quieren hacer. Ya son tres días, esto no es humano”, señaló otro familiar.

“¡Topos, topos, topos!” grita la gente. Está enojada porque dicen que se está impidiendo el acceso de la ayuda para que ya entre la maquinaría.
Una representante de esta brigada de topos que llegó dijo que la policía los dejaría pasar pero para esperar a un jefe, no para trabajar.

“Sabemos que hay gente con vida y el gobierno solo está haciendo tiempo. Quieren ocuparse en sus campañas”, dicen.

“Si se les ocurre meter máquinas nos vamos a meter y como nos toque con los uniformados”, gritó otro.

DOS PUNTOS DE CALOR

Por la tarde de este viernes, Humberto Morgan, represente de la Secretaría de Movilidad, salió a dar información a los familiares y anunció que se decidió empezar a quitar lozas de manera manual.

El factor lluvia será importante en este momento, ya que cuando llueve, el techo incrementa su peso a una tonelada o tonelada y media, con lo que crece el riesgo de derrumbe y se tienen que detener las labores de los rescatistas.

Si no llueve y logran quitar el techo, habrá menos probabilidad de colapso y se podrá ver dónde hay personas, explicó el funcionario.

Agregó que en la última perforación topografía se encontraron dos puntos donde hay calor y ahí se trabaja actualmente. Sin embargo, lo importante ahora es quitar peso para evitar el riesgo de colapso.

TODOS TENEMOS OPINIONES DISTINTAS

Pero lo que se hará ahora es quitar peso para que no se colapse y se ponga en riesgo la vida los rescatistas.

Al ser increpado por familiares con el cuestionamiento de por qué no se hizo eso desde el martes, dijo que se debió a que se centraron en el rescate de las personas que estaban hasta arriba y al siguiente día, miércoles, el edificio se apuntaló porque si no se perdería toda esperanza de ubicar a las personas.

El edificio está apuntalado en toda la parte de abajo, lo que aseguró que las cápsulas donde se considera que hay vida no se desplomarán.

Negó también la entrada de maquinaria:

“No se usará maquinaria luego de la firma de un acuerdo entre familiares y autoridades, a pesar de lo que indica el protocolo internacional de las 72 horas”.

Luego del enojo que mostraron los vecinos por la falta de información, se acordó dar información de manera más frecuente.

La gente solo pidió que los trabajos no cesen y que sean transparentes en todas las acciones que realicen.