De acuerdo con el doctor José Antonio Ocampo Cervantes, coordinador del CIBAC, los factores que han propiciado que hoy en día existan alrededor de 0.3 ajolotes por kilómetro cuadrado, cuando anteriormente se dispersaban cientos de ellos, son principalmente la desaparición de su hábitat, la contaminación del agua y la presencia de especies exóticas invasoras en sus áreas de distribución.

A pesar de este panorama, el especialista aclara que la extinción biológica, es decir, la desaparición total de la especie, no podría ocurrir, ya que desde hace varios años hay conservación de ejemplares no sólo en instituciones mexicanas, sino en diversas partes del mundo, por ejemplo, Estados Unidos, Francia, España, China y Japón.

Ciudad de México, 22 de octubre (SinEmbargo).- El hábitat del Ajolote de Xochimilco continúa desapareciendo con el paso de la mancha urbana. Por ello, se prevé que en el futuro el anfibio endémico de la Cuenca del Valle de México sea visto sólo en cautiverio.

“El ajolote es un emblema, un símbolo mexicano. Aparece en la literatura, aparece en la mitología, está muy arraigado a la cultura de México. Mantener una especie con la que se relaciona tanto al mexicano en el exterior, es mantener la identidad de un símbolo”, aseguró el doctor José Antonio Ocampo Cervantes, coordinador del Centro de Investigaciones Biológicas y Acuícolas de Cuemanco (CIBAC).

Las áreas de distribución de este animal eran principalmente Xochimilco, Chalco y Tláhuac, pero actualmente no es común hallar un ejemplar, pues se encuentra en peligro de extinción, mientras los esfuerzos por salvarlo no paran en recintos como la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

“No se conoce cuántos ejemplares hay en vida libre, se ha mencionado que hay 0.3 ajolotes por kilómetro cuadrado y esto no es nada porque antes se hablaba de cientos de ajolotes por kilómetro cuadrado”, mencionó el experto.

Y agregó que “el gran lago de la Cuenca del Valle de México era muy grande y ahora está reducido a los canales de Xochimilco, a los canales de San Gregorio y lo que queda de Tláhuac y Chalco. Ya está muy reducido y muy contaminado”.

En la actualidad, el ajolote figura en la lista de especies prioritarias del programa de Conservación de Especies Prioritarias (Procer) y desde 1975 fue incluido en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites), a fin de regular su comercio internacional.

SinEmbargo visitó el Centro de Investigaciones Biológicas y Acuícolas de Cuemanco (CIBAC) de la UAM, donde desde 2004 se realizan trabajos para evitar que el animal desaparezca.

Los trabajos comenzaron con una colonia silvestre de 32 organismos capturados en los canales de San Gregorio hace 16 años y actualmente, según el biólogo Arturo Vergara, responsable del Área de Reproducción en el CIBAC, cuenta con alrededor de dos mil ejemplares que alcanzan a medir entre 25 y 30 centímetros y que en cautiverio viven alrededor de dos décadas, poco más que en libertad.

De acuerdo con el doctor José Antonio Ocampo Cervantes, coordinador del CIBAC, los factores que han propiciado que hoy en día existan alrededor de 0.3 ajolotes por kilómetro cuadrado, cuando anteriormente se dispersaban cientos de ellos, son principalmente la desaparición de su hábitat, la contaminación del agua y la presencia de especies exóticas invasoras en sus áreas de distribución.

La desaparición del hábitat ha ocurrido primordialmente a consecuencia del crecimiento de la mancha urbana que ha ido invadiendo la zona chinampera.

“Hay quienes pronostican que para 2050, Xochimilco ya va a estar en decadencia total […] Podría llegar el momento, como ha pasado con otras especies: solo vamos a poder verlas en cautiverio”, advirtió.

La contaminación del agua se ha propagado gracias a las descargas domésticas no reguladas que se vierten directamente en los canales. Además, a la operación deficiente de las plantas de tratamiento que frecuentemente no funcionan en su totalidad.

A pesar de ello, sostuvo el experto, el ajolote posee una capacidad “asombrosa” de resilencia, misma que con el paso de tiempo podría desaparecer y con ella, la especie de su hábitat natural.

“Si el hábitat se sigue impactando, si se continúa contaminando y el nivel de agua sigue disminuyendo va a llegar un momento en el que el organismo ya no tenga esa capacidad de adaptarse y entonces puede desaparecer del hábitat”, subrayó.

Además, las especies exóticas invasoras han diezmado no sólo la población del ajolote de Xochimilco, sino también la de especies nativas como el mexclapique, el charal o pez blanco, la rana de Moctezuma, y otros anfibios.

Otras como la tilapia y la carpa fueron introducidas al hábitat del ajolote de Xochimilco aproximadamente durante los años 70, como parte de un programa gubernamental para ofrecer una opción encaminada a la gente que se dedicaba a la pesca, sin pensar en que serían competencia para las especies nativas.

“Propuestas bien intencionadas trajeron consecuencias como éstas: Se le quiso abrir una opción de empleo a las personas, pero no se pensó en la repercusión ecológica que esto podía tener”, señaló el doctor Ocampo.

Por si fuera poco, las personas que abandonan a sus mascotas, como peces y tortugas, también impactan al ecosistema, pues muchas veces éstas se convierten también en especies invasoras.

A pesar de este panorama, el especialista aclara que la extinción biológica, es decir, la desaparición total de la especie, no podría ocurrir, ya que desde hace varios años hay conservación de ejemplares no sólo en instituciones mexicanas, sino en diversas partes del mundo, por ejemplo, Estados Unidos, Francia, España, China y Japón.