Dinero, electrodomésticos, un video, un tradicional juego de lotería y bisutería son los recursos que el candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, utiliza para tejer una amplia red que le ayude a ganar la elección del próximo primero de julio.

Personal contratado recorre zonas del DistritoFederal ofreciendo a ciudadanos que muestren cierta simpatía por el candidato priista ganar desde una plancha, una sandwichera, una licuadora o hasta 6 mil 600 pesos a cambio de promover el voto a su favor.

Esta especie de coordinadores, que podrían estar percibiendo entre 8 mil y 10 mil pesos mensuales, con libreta y bolígrafo en mano abordan a los ciudadanos para preguntarles su nombre, edad y domicilio. Después les piden calificar, usando la escala del uno al 10, al PAN, al PRD y al PRI. Vienen luego las preguntas específicas: “¿Qué opina usted de Peña Nieto? ¿Por qué le gusta?”.

De acuerdo con testimonios, a veces los coordinadores les “echan una mano” a los encuestados para responder dichas interrogantes: “Póngale usted que tiene carisma, que está guapo o que le parecen atractivas sus propuestas”.

Se trata de un primer filtro para valorar si la persona cumple los requisitos para convertirse en una especie de líder priísta en su colonia. De pasar la prueba, días después recibe una llamada para acordar una cita.

El coordinador traslada al prospecto a una casa, rentada temporalmente, en donde es entrevistado por alguien que ejerce un papel parecido al de un gerente, quien le pregunta su nombre, su domicilio, a qué se dedica, sobre su profesión y su trabajo. También lo interroga sobre las propuestas del candidato priísta, si las conoce, su opinión sobre ellas, si le gustan. Se trata de una entrevista para conseguir empleo, de la oportunidad de ganar dinero trabajando para Peña Nieto.

Aparece el momento adecuado para convencer al gerente, de quien dependerá que la persona pueda ganarse alrededor de 2 mil 200 pesos mensuales; una a una va haciendo las preguntas y escucha con atención.

–¿Le gustan las propuestas de Peña Nieto? ¿Qué piensa de él? ¿Qué le gusta del candidato? ¿Ha visto todo lo que ha hecho por nosotros? ¿Ha visto sus logros? ¿Conoce sus resultados? ¿Qué le diría si lo tuviera frente a usted? ¿Cree que es el mejor candidato para la Presidencia? ¿Por qué? ¿Sabe que con él mejoraría nuestro futuro y el de nuestro país? ¿Cuando usted empieza algo lo termina?

 

LA RED

Una vez “contratado”, el nuevo líder tiene la misión de organizar 33 reuniones en un plazo de tres meses, que ahora, con el paso de los días y el avance de las campañas, se ha reducido a dos meses y medio, 70 días, tiempo que resta para que ocurra la elección presidencial el primer domingo de julio. Por cada “cita” el líder recibirá 200 pesos; es decir, 6 mil 600 pesos en total por el conjunto de juntas que debe llevar a cabo.

A cada reunión deben acudir 12 personas, mismas que no pueden ser convocadas a una próxima; de manera que cada líder deberá proponerse convencer a casi 400 ciudadanos de que Peña Nieto es la mejor opción para otorgarle su voto.

La ciudad se reparte en zonas, para lo cual se usa como guía la división por colonias; en cada una se contratan entre tres y cinco líderes, lo que equivale a cerca de 2 mil personas contactadas por zona. En el Distrito Federal existen 2 mil 150 colonias.

En un principio el líder presta su casa e invita a la gente, a sus vecinos. Ahí se proyecta un video, una especie de spot de algunos minutos de duración, que muestra las virtudes del candidato de la coalición Compromiso por México, integrada por el PRI y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Una lotería, cuyos cartones y baraja muestran imágenes de Peña Nieto, sirve para amenizar la efímera tertulia; pulseras, collares, aretes, broches para el pelo, todos de bajo costo, se convierten en premios para los ganadores del juego y los concursos.

Las reuniones duran entre 30 minutos y una hora. Mientras los invitados se divierten, el líder les habla de Peña Nieto, intenta persuadirlos para que voten por él; los exhorta a tener a la mano su credencial, a buscarla de ser necesario, para que puedan votar sin problemas. Asimismo, consigue los nombres completos de los asistentes e intenta convencer a uno o dos de ellos de que se conviertan en anfitriones de próximas reuniones, de que presten su hogar a cambio de un premio: una plancha, una licuadora o una sandwichera.

Los coordinadores son enfáticos respecto a la labor de convencimiento que debe realizarse para que otras personas presten su casa, “porque en la calle no se puede”.

Al final, con una cámara digital proporcionada por su respectivo coordinador, el líder toma un par de fotos para que quede constancia de la realización del evento. Así hasta sumar las 33 reuniones a las que se comprometió.

En los respectivos formatos, los coordinadores recogen todos los detalles de las reuniones: la fecha, la hora, el domicilio donde se desarrollaron, los nombres completos de los posibles votantes y, por supuesto, las fotos. El líder recibe su primer pago después de comprobar la celebración de 12 juntas; los 2 mil 400 pesos son depositados en alguna cuenta bancaria o se entregan en efectivo en algún lugar a acordar.

De acuerdo con testimonios recabados por SinEmbargo.mx, a los líderes no se les pide fotocopiar o recoger credenciales de elector de los asistentes a las reuniones; sí se les exige conseguir sus nombres completos y hacer todo lo posible para convencerlos de votar por Peña Nieto: “Que se vayan 100 por ciento seguros de que van a darle su voto”.

 

DESDÉN

No todos los ciudadanos están de acuerdo con la red que impulsa y patrocina Peña Nieto y el PRI, incluso algunos de quienes ya forman parte de ella. Una de las personas invitadas para convertirse en líder confiesa, poniendo como condición que se reserve su identidad, que mintió tanto en el primer cuestionario que le hicieron como en la entrevista realizada por el gerente. En realidad, sobre Peña Nieto opina: “Se me hace una persona muy deshonesta”.

“¡Qué mala onda!, porque mientras se ve en la tele muy honrado, muy sincero y todo, la verdad no es ni una cosa ni la otra”, agrega.

Sin embargo, explica que con la crisis económica que enfrenta, la posibilidad de ganarse un dinero extra le pareció muy atractiva. “La propuesta se me hizo tentadora, aunque no es fácil reunir 12 personas diferentes para cada reunión”, dice.

Quien ahora forma parte de la red del candidato puntero en las encuestas reprocha: “La verdad Peña Nieto se está dando prisa con los votos, más que nada porque, imagínese, está comprando a la gente, además no está jugando leal. Quiere que hagamos su trabajo, el que le corresponde a él, de juntar a la gente, de ser sincero, no pagar a una persona para que los convenza”.

Tras reflexionar un poco, suelta: “A lo mejor no voto por ninguno”.