Por primera vez desde el pasado 4 de junio, cuando miembros del Ejército detuvieron a Jorge Hank Rhon en su casa de Tijuana para luego de 10 días ser liberado por una jueza de esa localidad “por falta de pruebas, el presidente Felipe Calderón se refirió al caso.

En el marco del diálogo entre los miembros del Movimiento por la Paz y el gobierno federal, el mandatario se refirió a la corrupción ligada al sistema judicial. En particular dijo: “No es posible que si a alguien se le encuentran armas de uso exclusivo del Ejército, eso quede impune. Ahí hay un delito, pero la juez determinó que no hay delito de flagrancia. Hay dos armas que ‘pegan’ con dos homicidios. Uno de los testigos dijo haber anticipado en el homicidio de otra persona. Pero la la juez determina que no hay delito de flagrancia y al final el gobierno federal tiene la culpa, cometió un error. Como Presidente estoy obligado a respetar lo que determinó la juez, porque así lo establece la ley”.

Calderón dijo esto en respuesta a los reclamos de Sicilia en el sentido de que se lanzó a la guerra contra el narcotráfico con instituciones podridas.

El mandatario afirmó que sí, que en algunas regiones del país, están podridas y que algunos funcionarios, desde los más altos niveles hasta los policías municipales, están en la nómina de las bandas criminales.

Por ello, insistió, es injusto que se le reproche al gobierno federal por actuar de tal o cual forma, cuando hay muchos actores locales impunes.

“Hay un abismo entre la justicia que todos anhelamos y lo que nos ocurre, la realidad”, afirmó Calderón, en alusión al caso Hank.