Alejandro Encinas Rodríguez, plantea ADQAT (Advanced Discourse Quality Tool), mantuvo su calificación del debate previo –que se realizó el 15 de junio pasado– y en el del pasado miércoles se lanzó contra Ávila, más en lo emocional que en lo racional. Fue, de nuevo, el que mejor discurso construyó estructuralmente, pero no logró la desestabilización necesaria en Eruviel ni tampoco provocar controversia.

Por su parte, el priísta desarrolló “el peor discurso de todos”, de acuerdo con la escala de ADQAT. “Eruviel hizo discursos de ganador. Deberían ser más cuidadosos en la preparación de su debate, ya que corre muchos riesgos que hasta el momento le han funcionado”, planteó la consultoría.

En el caso de Bravo Mena –quien no sólo va tercero en las preferencias electorales de los mexiquenses, según reportes de diversas casas encuestadoras–, la empresa destacó que, además de reducir su calificación respecto al debate anterior, dio la impresión de presentarse mal preparado: “no fue contundente y apela a creencias y no a propuestas. Le faltó frescura”.

Sinembargo.mx y ADQAT, le presentan una evaluación del discurso de cada uno de los tres candidatos en el debate televisivo del 22 de junio, así como un análisis comparativo con los tres encuentros anteriores.

Alejandro Encinas

De acuerdo con ADQAT es el candidato que más palabras emite en sus discursos y no pierde la dicción. Sin embargo, en la lógica a la argumentación, reduce puntos  debido a que se pierde queriendo enumerar cinco acciones gubernamentales de las cuales sólo menciona cuatro.

En sus soportes a la argumentación da muchas cifras pero sin fuente, aunque intenta apuntalar en el discurso la idea central de la desigualdad en la sociedad mexiquense y la búsqueda de bienestar.

Las percepciones de la empresa plantean que tiene el segundo discurso más bajo, aunque es el más alto en materia de juicio de valor. Emitió frases como: “… de vivir en paz dejando atrás un pasado tan autoritario y corrupto que se ha basado en la impunidad” y “…dos proyectos absolutamente distintos y contrapuestos, el de la continuidad, el de la simulación, el que ha llevado a la pobreza y a la marginación a la inmensa mayoría de los mexiquenses, el que ha hecho del gobierno un negocio patrimonial”. Lanzó provocaciones al candidato Ávila: “Creo que lamentablemente Ecatepec es el estado más violento e inseguro del país, ese es el mejor indicador de cómo están las cosas”.

En los escenarios racionales volvió a destacar, pero perdió la oportunidad de construir amenazas racionales y de ganar al candidato puntero en las encuestas “y aquí es donde se puede construir más provocación que haga reflexionar a indecisos y abstencionistas”, establece ADQAT.

“A pesar de que propone estrategias y objetivos no se sustentan correctamente en datos y hechos. Una de cada cinco palabras construyen ideas genéricas, tales como ‘Hay que separar la política de  los negocios y dejar a tras la cultura de ‘político pobre, pobre político’, que predomina en este estado y que los políticos nos dediquemos cuando vamos a hacer de nuestro gobierno a gobernar, y que los empresarios, los inversionistas, la gente, los pequeños emprendedores tomen su iniciativa para salir adelante’”.

Eruviel Ávila

En el debate del pasado 22 de junio, el candidato del PRI no logró posicionar su frase o argumento principal, destaca la consultoría. Utilizó frases como “Yo le apuesto a un estado de México con mayor crecimiento económico, los primeros niveles de competitividad en el país. Si impulsamos el desarrollo económico en el estado de México estaremos impulsado la generación de empleos. Gracias”.

En cuanto a su lógica de la argumentación fue “deshilvanado” y mantuvo un tono emocional mesurado para evitar la confrontación. Retomó temas y el hilo conductor de su campaña, como “yo vine a proponer”, y con esto dio la vuelta a cada tema, logrando posicionar sus objetivos.

En cuanto a su cierre fue confiado, pero según la consultora fue “el menos preparado de sus discursos”.

En cuanto a hechos y datos mencionó cifras de hechos y datos de otros candidatos, y temas del dominio público. Fue el “más bajo en percepciones entre opiniones y juicios de valor, tal como “…pues engañó a los jóvenes porque los inscribió sin tener el registro correspondiente”.

En los escenarios racionales, ADQAT destaca que su discurso fue “triunfalista, lleno de ventajas, oportunidades y fortalezas”.

Respecto a sus propuestas, cuatro de cada 10 palabras son alguna forma de propuesta, “lo que lo hace parecer un debate de cómodo ganador, donde es fácil evitar la confrontación”.

Luis Felipe Bravo Mena

Aunque sus ideas fueron difusas, intentó ganar empatía con el  público pero, a lo largo de su apertura, masculló sólo un concepto: el rostro humano del gobierno para con los gobernados.

El análisis de ADQAT plantea que su tono emocional no fue uno de debate, en el sentido que no confrontó ideas, sino sólo dibujó a nombre de “su partido” ciertos preceptos: “Yo por eso he sostenido que la competitividad es uno de los elementos del desarrollo económico, pero mi partido lucha por un México limpio para preservar nuestros ríos, nuestros bosques, nuestros lagos”.

La consultora destaca que en sus soportes a la argumentación, a lo largo de su discurso señaló algunas cifras, pero sin decir la fuente.

En este caso, plantea el análisis, fue el  discurso más bajo en hechos y datos: “suena a un discurso desinformado”. También, en su cierre, reforzó la idea presentada “en la difusa apertura; no es contundente, pero lleva un delgado hilo  conductor del discurso”.

En cuanto a las percepciones, en su discurso se encontró que dice cuatro veces más opiniones que el candidato del PRI, y casi tres veces más que el candidato del PRD.

Mientras que en los escenarios racionales fue calificado como bien equilibradas, aunque sin datos perdieron potencia.

Además, sus propuestas mostraron un discurso más cargado a la opinión que a las propias propuestas.

Comparativos de los cuatro debates