Miguel Ángel Yunes Linares prometió en su campaña rumbo a la gubernatura de Veracruz que en los primeros 60 días de su Gobierno –que inició el 1 de diciembre de 2016– terminaría con la violencia en la entidad y los ciudadanos volverían a tener una vida segura.

Han pasado ocho meses de su administración y lejos de acabar con la oleada de criminalidad ésta se ha repuntado. De acuerdo con las más recientes cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública, en los primeros seis meses de 2017 se registraron 790 homicidios, casi el doble del mismo periodo en 2016, cuando el estado lo gobernaba Javier Duarte.

Además, familias de desaparecidos se quejan de que el Gobernador y su Fiscalía tampoco ha cumplido sus promesas de ayuda, por lo que la cifra de personas en esa condición sigue a la alza.

Ciudad de México, 23 de julio (SinEmbargo).– Los cuerpos de tres mujeres, que salieron de sus casas en Puebla para trabajar, fueron encontrados enterrados en una fosa clandestina en municipio de Atzacan, en Veracruz; una familia asesinada por un comando armado en Coatzacoalcos; un periodista hondureño baleado en calles de Acayucan… Estos son sólo algunos de los hechos recientes que muestran que en Veracruz, hasta hoy, no hay quién detenga la violencia.

“Me he comprometido, y lo hago de frente a la cámara para que lo tengan muy presente los veracruzanos, a que en 60 días, a partir del 1 de diciembre [de 2016] se notará un cambio sustantivo en materia de seguridad”.

“En 60 días”, aseguró Miguel Ángel Yunes Linares, en su campaña, misma que lo llevó a la gubernatura de Veracruz en las elecciones del 5 de junio del 2016. Sin embargo, a casi ocho meses de arribar al poder su promesa no se ha cumplido.

De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), durante los primeros seis meses de este año se han registrado 790 homicidios, casi el doble del periodo del año pasado, donde hasta junio de 2016 –y con Javier Duarte de Ochoa al frente del Gobierno local– se registraron 405 asesinatos.

Es decir, los muertos que tocan a Yunes en sus primeros seis meses de tomar la administración de la entidad, ascienden a 922. Cifra que contrasta con lo dicho en la entrevista con MVS, cuando aún era el candidato de la alianza entre el Partido Acción Nacional (PAN) y el Revolución Democrática (PRD):

“Me comprometo a que en seis meses a partir del 1 de diciembre Veracruz vivirá seguro, me comprometo y así va a ser”.

Pero la realidad es otra: durante los primeros siete meses de Yunes se registraron en promedio cuatro asesinatos diarios en la entidad.

NO LLEGA EL CAMBIO, Y ARRECIAN ASESINATOS

El último fin de semana de junio se convirtió en el más sangriento en lo que va la administración del neopanista Yunes Linares. El viernes 23 de junio, seis integrantes una familia fueron asesinados por un comando en el municipio de Coatzacoalcos.

Padre, madre y sus cuatro hijos –de 6, 5, 4 y 3 años de edad– fueron asesinados y sus cuerpos bañados en sangre quedaron tendidos sobre la sala de su casa.

Un día después, el sábado 24, hombres armados irrumpieron dentro de un restaurante en el municipio de Cardel para soltar fuego contra oficiales de la Policías Federal Preventiva; ahí perdieron la vida tres personas.

Dos semanas después, los cuerpos de tres jóvenes mujeres reportadas como desparecidas desde el 1 de mayo en Puebla fueron hallados en Veracruz.

Las mujeres de 26, 19 y 17 años se desempañaban como edecanes y con la promesa de un trabajo viajaron a Veracruz, donde finalmente encontraron la muerte. Las jóvenes fueron sepultadas en una fosa de clandestina ubicada en el municipio de Atzacan.

El último caso mediático fue el de Edwin Rivera Paz, un joven periodista de Honduras, quien que fue asesinado el 9 de junio por sicarios que viajaban en una motocicleta en calles del municipio de Acayucan.

Rivera Paz era director de cámaras del programa de Televisión por Internet Los Verduleros, y se encontraba en el país esperando ser refugiado, pues huyó de su Honduras por temor al crimen, tras el asesinato de su jefe y amigo.

Hay que agregar que el 19 de marzo, el periodista Ricardo Monluí, autor de la columna “Crisol” de periódico local El Sol de Córdoba y director de El Político, fue asesinado afuera de un restaurante en presencia de su esposa y su hijo en Yanga.

Ricardo Monluí se convirtió en el primer periodista asesinado durante el Gobierno de Yunes.

VERACRUZ UN CEMENTERIO  

Desde el 3 de agosto de 2016 hasta el 1 de junio pasado, la brigada de búsqueda conformada por familiares de desaparecidos nombrada Colectivo Solecito ha encontrado 134 fosas clandestinas en un predio junto al fraccionamiento Colinas de Santa Fe, de acuerdo con información del diario BlogExpediente.

En las fosas, 260 cráneos han sido hallados además de otros restos humanos y las que fueran sus pertenencias como pantalones, blusas y calzado, de quienes les fuera arrebatada la vida y la de sus familiares, pues tras una desaparición la cotidianidad de los cercanos se vuelve en torno a ello y se sobrevive con miedo, con la desesperante incertidumbre de no saber nada de sus seres queridos.

“La mayoría son de jóvenes, mujeres y chicos, aunque sí se han encontrado personas con canas, pese al estado avanzado de descomposición, si se ha logrado observar ese detalle”, contó una fuente cercana a los trabajos en la fosa para BlogExpediente.

El Colectivo que realiza el trabajo que deberían hacer la autoridades, además reclama que a casi un año del inicio de estos la Fiscalía General de Estado (FGE) aún no han podido contrastar los restos con los perfiles genéticos y se escusa con la falta de recursos.

PROMESAS TRUNCAS

El lema “Veracruz el cambio sigue” de la campaña que llevaría a Yunes al poder quedó diluido entre la sangre que corre en Veracruz.

Aunque el Gobernador realiza interminables reuniones con el Grupo de Coordinación Veracruz, alcaldes, autoridades municipales e incluso con Miguel Ángel Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), además de ofrecer recompensas para dar con grupos delictivos, dar conferencias de prensa prometiendo justicia, da instrucciones de un lado a otro, la violencia reina en Veracruz.

Su gobierno no ha disminuido el índice delictivo y las promesas de cambio se ven más lejanas. El “Yo me encargo” que tanto pregonaba el entonces candidato en su campaña se lo llevó el viento.

En mayo pasado, los dirigentes del PAN y PRD en Veracruz, José de Jesús Mancha Alarcón y Jesús Alberto Velásquez Flores, “destaparon” a Yunes Linares como precandidato de la alianza de ambos partidos a la Presidencia de México en 2018, pero sin encontrar eco.

El jueves pasado, el Gobernador volvió a dirigirse a los medios veracruzanos, esta vez para tocar el tema de su antecesor: Javier Duarte, acusado de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita. En la conferencia exigió a los jueces que llevan el caso no permitir “triquiñuelas” que lo dejen salir libre.

“A la demanda de que Duarte no salga de la cárcel, se suman dos exigencias más: que se devuelva lo robado, y que se proceda contra todos los cómplices”, dijo el mandatario.

Yunes ha estado muy pendiente del caso Duarte, contrario de lo que sucede con los familiares de los desparecidos, quienes a finales del mes pasado denunciaron que el Gobernador les había “visto la cara” al prometerles un espacio dentro de la Comisión Estatal para la Atención Integral de las Víctimas del Delito (CEAIVD).

Los familiares de desaparecidos calificaron como una “simulación del Gobierno de Veracruz” la designación de los integrantes para formar la CEAIVD, y acusaron que no existe un trato digno hacía las familias de la víctimas. Es lo mismo que sucedía con Duarte, al que tanto señala y exige que se juzgue, aseguraron.