Dakar, 24 feb (EFE).- Dakar volvió hoy a la normalidad después de la jornada de violencia vivida el jueves, que se saldó con más de 100 heridos debido a la represión de las protestas contra un proyecto de reforma constitucional que el presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, pretendía imponer a ocho meses de las elecciones generales.

El Plateau, epicentro de las manifestaciones de violencia protagonizadas por la oposición y la sociedad civil, recuperó la calma, haciendo posible la reanudación de las actividades tanto de la Administración pública como del sector privado.

Según cifras divulgadas hoy por varios medios de comunicación, 107 personas, entre ellas 12 miembros de las fuerzas de seguridad, resultaron heridas en los enfrentamientos en Dakar.

Las autoridades desmintieron la muerte de al menos cinco personas, como informaron varios medios locales citando fuentes de los manifestantes, y un portavoz de los servicios de seguridad declaró a los periodistas que “ha habido cero muertos en Dakar”.

Los rastros de los disturbios desaparecieron hoy de los alrededores de la Asamblea Nacional, que se convirtieron en campo de batalla entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes, en una voluntad aparente de las autoridades de dejar atrás los sucesos.

Un vehículo antidisturbios y una camioneta con agentes de las fuerzas de seguridad permanecen aparcados frente al edificio de la Asamblea, a fin de evitar la posible reanudación de la violencia.

Sin embargo, son aún visibles los restos calcinados de vehículos incendiados por los manifestantes en algunos puntos de la ciudad.

Según las emisoras de radio locales, la misma calma se registra en las ciudades del interior del país, donde se extendieron las manifestaciones de violencia.

La decisión de Wade -en el poder desde 2000- de retirar el proyecto de ley, que examinaban los diputados, desactivó lo que algunos expertos calificaron como una “bomba” que podría minar la estabilidad del país.

Con ese proyecto de reforma, el presidente, candidato a un tercer mandato, pretendía romper con unas normas electorales instauradas en Senegal en 1963 y que establecen un sufragio universal directo de dos rondas si ninguno de los aspirantes a la jefatura del Estado logra la mayoría absoluta en la primera vuelta.

La oposición y varias organizaciones convocaron las manifestación para rechazar lo que tildan de “proyecto funesto, demoniaco y nefasto”, que constituye “una marcha atrás del proceso democrático” en Senegal, considerado hasta hace poco como una de las democracias más avanzadas de África.

La oposición y otros grupos, agrupados en el Movimiento de las Fuerzas Vivas de la Nación, tienen previsto reunirse hoy para evaluar la situación y decidir nuevas acciones futuras.

Mientras tanto, varios líderes opositores dejaron claro que Wade, de 85 años, debería marcharse ahora sin esperar al 26 de febrero de 2012, cuando se celebrarán las elecciones generales, y no pensar en presentarse a un tercer mandato que consideran “inaceptable”.

El jefe del Estado quiere aspirar a una tercera legislatura al considerar que la ley que limita los mandatos presidenciales a dos no le es aplicable por haber sido votada en 2001, mientras había iniciado su primer mandato.

Sin embargo, varios expertos en Derecho constitucional, que contribuyeron a la redacción de la Constitución de 2001, opinaron que el actual presidente no puede ser candidato.

Ahora, el Consejo Constitucional, encargado de la validación de las candidaturas, debe decidir si Wade puede presentarse.