México, 25 Jun. (Notimex).- El secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional, Alejandro Poiré, afirmó que en el país se trabaja en un proyecto para lograr una seguridad auténtica basada en la ley, en el Estado de derecho, en el derecho de los ciudadanos y en el cumplimiento de los ordenamientos en la justicia.

“Esa es la tarea que estamos construyendo encabezados por el presidente Felipe Calderón; esa es la tarea en la cual todos tenemos una labor que cumplir independientemente de nuestra perspectiva política, nuestro origen y nuestra responsabilidad”, subrayó.

En la conferencia magistral “La política de Seguridad Nacional del Gobierno de la República, Mitos y Realidades”, planteó que aun cuando el gobierno tiene la labor primordial de defender a los ciudadanos y combatir al crimen, todos “tenemos un papel específico qué cumplir”.

Dijo en tal sentido que el Poder Legislativo debe atender reformas pendientes, el Judicial fortalecer sus procesos de renovación y ampliar las oportunidades para transformar el sistema de justicia penal que tuvo una reforma constitucional importante hace dos años.

A su vez, añadió, los gobiernos estatales deben cumplir los compromisos establecidos tanto en la ley del Sistema de Seguridad Pública como en el Acuerdo por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad para depurar sus policías, tener centros de control de confianza y contar con unidades especializadas de combate al secuestro.

“Los ciudadanos también tienen un papel exigiendo, vigilando, supervisando, denunciando y reconociendo a todos aquellos servidores públicos que están haciendo su esfuerzo para dar un verdadero servicio a nuestro país”, puntualizó el funcionario federal.

En la sede del PAN en el Distrito Federal, Alejandro Poiré refirió que el diálogo del jueves pasado del presidente Calderón con víctimas del delito fue una oportunidad para señalar con claridad las razones, los motivos, los retos, los avances y también las frustraciones que se han generado en un proyecto que es de México en la lucha por la seguridad.

Hizo énfasis en que desde perspectivas realmente muy diversas se dialogó en la búsqueda de un proyecto común que quizá nunca ha tenido México pero que también nunca ha estado tan cerca que es una seguridad auténtica basada en la ley y en el Estado de derecho.

Recordó que en la actual administración se trabaja en tres ejes fundamentales para combatir a las organizaciones criminales: contener y debilitar a las organizaciones, la transformación institucional y la reconstrucción del tejido social, con lo cual se han logrado avances importantes.

El secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional indicó que se ha recurrido a las Fuerzas Armadas porque así establece la Constitución, por lo que pueden participar en tareas de seguridad interior, que es precisamente lo que estaba en riesgo si no se actuaba contra los cárteles que crecen por encima de las capacidades de algunas autoridades locales.

Comparó que mientras al inicio de este gobierno se contaba con seis mil 500 policías federales actualmente hay casi 36 mil, por lo cual se necesitaba de la presencia de una fuerza patriota, leal, disciplinada y por supuesto mucho más fuerte que cualquier organización criminal.

Alejandro Poiré recordó que hace dos años la Procuraduría General de la República (PGR) identificó a los 37 líderes criminales más peligrosos en el país y hoy 21 de ellos han sido inhabilitados, ya sea por muerte o por su detención, los que pertenecen a diversas organizaciones criminales como La Familia, El cártel de Sinaloa, los Beltrán Leyva o los cárteles de Juárez y de Tijuana.

Advirtió que se seguirá avanzando y persiguiendo a través de las fuerzas federales a cada uno de los líderes, porque es obligación del Estado y tienen crímenes pendientes ante la sociedad.

Subrayó que en la actual administración se han debilitado las estructuras criminales al realizar decomisos históricos de droga y dinero, además de confiscar más de 53 mil vehículos, más de 500 aeronaves, más de 11 millones de municiones, más de 110 mil armas y más de 14 mil granadas y explosivos.

“A la hora de ir limitando sus liderazgos estamos haciendo más débiles a las organizaciones, les estamos complicando mantener su actividad delincuencial y ese es el camino auténtico y de justicia para alcanzar la tranquilidad y la seguridad anhelada por todos”, recalcó.