Una revista escondida bajo el colchón de la cama de mis padres me abrió la puerta al mundo del sexo a los 11 años. Aunque no entendí bien lo que veía y sentía que era algo prohibido, “sucio” (por algo estaba escondido) empezaba a gustarme; desde entonces —y sobre todo con la llegada de Internet—, consumo pornografía regularmente por las mismas razones por las que muchas mujeres lo hacen: en busca de excitación, goce; con fines masturbatorios, para mirar y conocer el placer de otros.

A estas alturas resulta absurdo pensar que la pornografía es asunto exclusivamente masculino: las mujeres disfrutamos tanto de este material como los hombres, pese a ello, ver porno sigue percibiéndose como un placer secreto y culpable, especialmente en el caso de las féminas pues son pocas las que admiten abiertamente su gusto por este género, además de que a muchas les gustaría ver pornografía que no vaya sólo dirigida a los hombres.

Marianna Palerm, se dio a la tarea de organizar la muestra Cine y sexo: la mirada femenina —la primera en su tipo en el país—,  la intención principal es mostrar  la importancia del porno en nuestras vidas; que igual funciona como el primer referente de educación sexual, herramienta de estudio para entender a la sociedad, instrumento de aprendizaje, de placer y autoconocimiento.

Para la directora de la muestra, la pornografía refleja todo: fantasías, temores, estructuras de poder, de ahí la importancia de hacer una revisión crítica. Asimismo, afirma que el evento va enfocado al público femenino debido a que “en un país en el que hay una violencia tan atroz en contra de las mujeres creí que era pertinente iniciar con una mirada femenina que pueda provocar una reflexión sobre el tema”, menciona.

La muestra, que culminará mañana 26 de agosto en el D.F,  para viajar a Guadalajara, entidad en la que permanecerá hasta el primero de septiembre, exhibe películas de siete directoras: Erika Lust, Marit Östberg, Candida Royalle, Ingrid Ryberg, Tristan Taormino, Jennifer Lyon Bell y Liandra Dahl. Ofrecerán perspectivas distintas del placer, ya que a decir de  Palerm no hay recetas en la muestra, “no podemos pensar que a todas les gusta lo mismo, incluso puede haber mujeres que no se identifiquen con ninguna película. Hay algunas directoras que sí se enfocan en la narrativa, hay historias muy reales que le pueden ocurrir a cualquiera”.

 

ELFEMENINO, UN MERCADO DESCONOCIDO

Otro de los factores para pensar en las mujeres es que las historias en la pornografía convencional carecen de creatividad e inteligencia: “Son totalmente repetitivas, aburridas; absurdas: una chica  llega a su casa y se encuentra al marido o novio en la cama con su mejor amiga y hacen un trío, ¡eso no pasa! son situaciones con las que no te identificas nunca”. Marianna también despotrica en contra de los cuerpos artificiales y de los gritos “tan falsos, tan fingidos, nadie vive así su sexualidad”; y señala que, por ejemplo, a la directora Lyon Bell  le preocupa mucho que los gemidos sean de sexo real, además todas las directoras dejan de lado los clichés que la industria del porno promueve; “todo está enfocado en la eyaculación masculina, vemos penes eyaculando por todos lados, cuando existen otras cosas, hay muchas más posibilidades, el chiste es buscarle y que cada quien pueda encontrar lo que más le guste”.

La muestra ha generado gran interés entre la población y cuenta con el apoyo de la Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión, la Filmoteca de la UNAM, del Programa Universitario de Estudios de Género, la Cineteca Nacional el festival internacional del cine de Guadalajara, el IMCINE;  Voces en tinta, la Secretaria de Cultura del DF, así como las embajadas de Suecia y de los Países Bajos.

Sin embargo, Palerm señala que fue muy difícil levantar la muestra por los prejuicios y la “doble moral”, “con esta idea de que el sexo vende, creí que íbamos a tener cientos de patrocinadores y resultó que a las marcas vinculadas con productos sexuales no les entusiasmó en absoluto. Creo que el sexo con mirada crítica no vende, ésta es una propuesta crítica con los estereotipos de la industria de la pornografía”, enfatiza.

Cine y sexo: la mirada femenina, también cuenta con mesas redondas gratuitas y abiertas a todo público: psicólogos, sociólogos y expertos en el tema como Fabián Giménez Gatto y Naief Yehy deliberarán sobre el tema, asimismo las directoras estarán presentes en las proyecciones y responderán las preguntas de los asistentes.

LOS GEMIDOS INUNDAN LA SALA

Supe que sería difícil entrar a la función cuando vi las puertas cerradas y gente afuera que se quejaba y rogaba para entrar; después de una insistente batalla de más de 20 minutos con el personal de seguridad del Laboratorio Arte Alameda, logré colarme a una sala abarrotada con 132 personas que ya le daban un festín a sus ojos con Expert Guide to Female Orgasms, de Tristan Taormino.

La cinta fue incluida por su valor educativo y por el hecho de que, según el Instituto Mexicano de Sexología (IMESEX), hasta 50 por ciento de las mexicanas nunca ha tenido orgasmo, asunto que sí es aberrante y escandaloso.

Todos estaban con la mirada fija en la pantalla y concentrados; había de todo: parejas maduras y jóvenes, gente de la tercera edad, grupos de amigas. Cientos de ojos recorrían los cuerpos de los actores y devoraban la pantalla, el placer en ella es tan intenso y real que casi puede sentirse; toda la audiencia parece extraviada en esos cuerpos que se oprimen unos contra otros y estallan de placer en conjunción exquisita. Los gemidos se desbordan e inundan la sala: el placer femenino es el protagonista que penetra los ojos y los oídos de todos: podría jurar que en la sala todos están tan excitados como yo.

A diferencia del porno mainstream, la película ofrece una guía detallada del placer femenino mezclada con escenas de buen sexo explícito, a la par que ofrece las opiniones y experiencias de los actores (todos profesionales) respecto al placer y cómo obtenerlo, lo que ofrece una mirada distinta y permite conocer su lado humano.

Dentro y fuera de la pantalla hombres y mujeres gozan por igual; los actores se miran, se tocan, se besan, los cuerpos son naturales, reales (aunque los penes sí eran bastante grandes) mientras se muestra el uso de juguetes, sexo interracial y lésbico, así como técnicas de estimulación vaginal y anal.

Taormino confirma que el orgasmo es de quien lo trabaja y hace énfasis en que la mujer es responsable de su propio placer, la empodera cuando afirma: “Tú eres la clave de tu propio placer, date la oportunidad y toma la responsabilidad”.

DE LA FICCIÓN A LA FRICCIÓN

El film continúa y por él desfilan el ya famosísimo vibrador Hitachi, al igual que celebridades como Mister Marcus, Katie St. Ives o Sean Michaels, pese a que algunos abandonan la sala (quizá por la hora). La alegría, la curiosidad, el interés y la desinhibición reinan en la sala: hay risas de cuando en cuando, ante las expresiones faciales, las parejas permanecen abrazadas, hay gente acostada en el suelo o en los taburetes de la sala; muchos sonríen al ver los movimientos –quizá evocando sus propias experiencias– y disfrutan cada orgasmo como si fuera propio, incluso los elementos de seguridad, se deleitan la pupila.

Al terminar la proyección, todos salen corriendo a estrellarse con la realidad, pero salen satisfechos y con ganas de volver por más, o en el mejor de los casos, ansiosos por pasar de la ficción a la fricción.

 

MUJERES SUJETO, NO OBJETO

La muestra proclama que el porno que más nos atrae a las mujeres es en el que la mujer no es un objeto, sino un sujeto, aquélla en la que el placer de la mujer es tomado en cuenta;  por ello es importante aprender a seleccionar los contenidos a los que se acceden “la pornografía que se conoce de manera masiva es de los pocos referentes de educación sexual que tenemos, por esto creo que es importante visibilizar otro tipo de pornografías, que representan a las sexualidades que normalmente no están representadas ahí”, señala la organizadora, quien afirma: “Sí creo que hay material que puede ser educativo, pero hay que saber seleccionarlo”.

TODO SE VALE EN UN CUARTO

Al preguntarle a Palerm que debemos censurar definitivamente en la pornografía, además de lo obvio (niños, animales), asegura que se debe rechazar todo material en el que la gente no esté participando de manera voluntaria, “creo que todo se vale en un cuarto mientras todos se lo estén pasando bien, tiene que ser con el consenso de todas las personas que están  participando y que estén conscientes de lo que están haciendo”. Cabe destacar que en todas las películas que se presentan en la muestra; los actores deciden lo que quieren hacer, nadie fue forzado, eso es fundamental. Otro tema inaceptable es la violencia, pese a que los contenidos de este tipo han aumentado, “la pornografía violenta es un reflejo de lo que vivimos, estamos expuestos a ella de manera constante, que ya nos parece natural y la industria no es la excepción”.

 

EL DERECHO A SER CALIENTE

Así que como puede verse sobran razones para disfrutar del porno y asistir a la muestra: un proyecto que surgió en la mente de dos mujeres que nos invitan a reflexionar sobre qué vemos, qué nos causa placer y qué no: no podemos seguir generalizando, es importante porque las mujeres deciden lo que ocurre en el sexo, empiezan a escribir y producir sus propias historias, eso cambia completamente la perspectiva.

Esto no quiere decir que toda la pornografía hecha por mujeres nos va a gustar, pero abre la posibilidad a visiones distintas. “No es que crea que la pornografía es lo máximo – dice Marianna Palerm-, pero tampoco se trata de satanizarla, sino de hacer buena pornografía: se consume de manera masiva y aun así evitamos hablar del tema; esta muestra no es nueva, se hace desde los ochenta en otros países, lo que me sorprende es que no se haya hecho antes.

SE LOS RECOMIENDO

El miércoles se agotaron los boletos para las funciones de la Sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario (CCU), sin olvidar las largas filas en el Laboratorio Arte Alameda y las constantes peticiones en Facebook para que se abran más funciones. Por lo que, si les es posible, recomiendo ampliamente que asistan a las funciones, ya que tendrán oportunidad de ver algo distinto a los típicos clips y cintas de XVideos.

Como todos sabemos, el sexo es un arte y al tener una sexualidad satisfactoria somos más seguros, relajados y felices, por lo que Cine y Sexo es una propuesta interesante para detenernos a pensar y a ser críticos con lo que vemos, lo que construye, alimenta nuestras fantasías y recordar todo el tiempo que –como se lee en el programa- tenemos derecho a ser calientes, sin ser violentadas, a ejercer mejor nuestro derecho al placer en la cama y fuera de ella.

 

VIDAS PLACENTERAS

Vi porno por primera vez a los 20 años, como ya estaba grandecita fue muy normal, me gustó y lo sigo viendo. Hay diferentes tipos de pornografía y uno siempre tiene el poder de decisión para escoger lo que ve. Me gusta que haya un preámbulo, una historia; que varíen las tomas y posiciones; que no sólo se enfoquen a la penetración. Fingido o no, me gusta que parezca que tanto ella como él llegaron al clímax”.

Adriana Fonseca, 31 años, Editora

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Nunca olvidaré la imagen: una mujer desnuda colgaba de unos lazos que pasaban por su entrepierna, se unían a la altura del tórax y sujetaban sus muñecas; me fascinó, no sólo eso me marcó de por vida. Yo tenía nueve años, estaba en casa de mi prima, sus hermanos eran mayores y ella sabía donde guardaban las revistas. Me gusta el porno sin historia; si quiero ver una trama prefiero un contexto erótico, además, no creo que sea cuestión de género, hay hombres a los que les gusta el porno con historia”.

Karini  Apodaca, 41 años, Diseño Gráfico y Mercadotecnia

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A los 16 años iba a casa de mis amigos a ver porno; no tenía internet en casa, era divertido bromeábamos sobre las escenas. Me excita ver cómo las personas tienen sexo, saber qué diferencia hay entre géneros y culturas, es educativo. Muchas mujeres aún sienten pena al confesar que les gusta verlo o dicen no lo han hecho por que lo consideran tabú, pero no creo que sea algo malo, es una forma conocer lo que te gusta y explorarte”.

Grecia Yesenia Romero Vargas, 25 años, Diseñadora Gráfica, soltera

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Mi primer contacto con la pornografía fue a los 21, tenía mucha curiosidad, nunca la había visto, me gustó, la uso para masturbarme y ver qué puedo aplicar. Considero que eso de You’re my fucking bitch es algo ofensivo para cualquier mujer en la sociedad actual, al igual que el sometimiento o maltrato. Me gustaría ver buen porno mexicano: todo el que he visto parece que lo hacen en el hotel más barato y horrible de Tepito, eso estaría padre, porno nacional”.

Lesslie Aguirre García, Community Manager, 24 años

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Con el porno aprendí muchas cosas que después lleve a la práctica. Lo busqué en internet a los 13 o 14 años; fue algo bueno, aunque por mi edad me sentía “sucia”, pero después me di cuenta de que no tenía por que avergonzarme. Lo veo para darme ideas, mi favorito es el lésbico, soy lesbiana. Me gustan más los videos cortos que las películas, es molesto que pretendan actuar, eso me aburre y me fastidia. Tampoco me gusta que usen a la mujer y la sometan o maltraten”.

Daniela Favela, 21 años, estudiante de educación preescolar