BANDA ANCHA: PRIVILEGIO DE UNOS CUANTOS

25/09/2012 - 12:00 am
Foto: Cuartoscuro

¿Cuántos huesos tiene el esqueleto humano? Denisse se topa con esa pregunta en su tarea. No se le ocurre otro lugar donde buscar la respuesta que en una monografía. Para ella no hay Wikipedia ni el “tío Google”. Denisse no tiene Internet en casa.

A Urbi Villa del Campo, en Tecamac, Estado de México, donde vive con su familia desde hace un año, no ha llegado por completo la cobertura de Telmex. En la sección donde ella habita está ya disponible el cableado para las líneas telefónicas y el acceso a Internet, pero todavía no se ofrece el servicio.

Y aunque estuviera disponible, los entre 400 a mil pesos que cuestan los paquetes Telmex, con una velocidad de entre 3 y  10 Megabits por segundo (Mbps), hacen muy poco factible que sus padres puedan pagar uno. Un paquete con Internet que aquí vale mil pesos, en España, por ejemplo, cuesta menos de la mitad.

Denisse le dice a su mamá la pregunta de su tarea y obtiene la respuesta que ya sabía: “pues vamos a comprar una monografía”. Y así, a la antigüita, como hacían los niños hace más de 20 años, resuelve su duda. Así también aprende en la escuela, la suya no fomenta aquello de las habilidades digitales, porque no tiene salón de computación.

Para Regina, en cambio, sí hay un montón de sitios donde consultar lo que necesite. A ella le basta teclear las preguntas y dudas de su tarea en las páginas de búsquedas web. A sus nueve años conoce bien Internet. El “tío Google” está disponible cuando lo requiera. Más aún, su escuela, ubicada en la zona de Arboledas, en Atizapán, dispone de un portal donde la niña puede consultar las tareas o hacer ejercicios de las diversas asignaturas.

Es esa diferencia entre estas dos pequeñas el hueco real de la llevada y traída brecha digital. Esa que está dejando a la mayoría de los mexicanos sin acceso a la sociedad de la información. Esa que también está rezagando al país con  respecto al concierto de las naciones, y cuyo atraso impacta todos los campos.

En la educación, donde se crean analfabetas digitales. En atraso en gobierno digital, para evitar a los ciudadanos las filas y filas al hacer un trámite o el tener que lidiar con la burocracia y la corrupción. En poco comercio electrónico, cuando la tendencia en el mundo gira hacia eso. En ineficiencia y falta de competitividad en las pequeñas y medianas empresas. Y la lista puede seguir: en salud, en seguridad, en oportunidades para divertirse. ¿Cuánto tarda en este país descargar una película de Internet?

Por algo la mayoría de las naciones de América y del mundo trabajan sobre planes de banda ancha. “Los países BRICS  (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)- por ejemplo, señala Purificación Carpinteyro, ex subsecretaria de Comunicaciones y Transportes, y experta en telecomunicaciones – han entendido la trascendencia de incorporarse a la revolución tecnológica y han tomado medidas para que entre toda su población sea un derecho tener acceso a las redes de datos de alta velocidad”.

Pero en México eso no ha sucedido. Aquí no hay una verdadera agenda digital, no hay un plan para ampliar la cobertura de Internet. En el continente sólo algunos países de Centroamérica están en la misma situación. De algo muy importante nos estamos perdiendo. De algo fundamental no se dio cuenta el gobierno del presidente Felipe Calderón, o no quiso, o no le convenía.

Seis años se han perdido o tal vez doce – dicen consultores, analistas, académicos y expertos- seis que representan 30 en materia de tecnologías de la información, sostiene Carpinteyro, quien duró en el cargo de subsecretaria de Comunicaciones y Transportes sólo cinco meses por un enfrentamiento con el entonces titular de la secretaría, Luis Téllez.

 

VARIOS MEGABITS DE DISTANCIA

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia. Foto: EFE

México se queda atrás y el mundo avanza. Países competidores, socios y vecinos van muchos pasos adelante en telecomunicaciones. Vive Digital, la estrategia de Colombia en este campo, es el ejemplo hoy en América Latina. Juan Manuel Santos asumió el cargo como presidente de ese país en agosto de 2010, para octubre del mismo año ya se había anunciado la iniciativa digital, cuyo fin es – según muestra el sitio web del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones colombiano – que el país dé un gran salto tecnológico mediante la masificación de Internet y el desarrollo del ecosistema digital nacional.

A dos años de anunciada la estrategia Vive Digital, Colombia ganó, en febrero de 2012, el Premio GSMA Gobierno de liderazgo, por ser el país con  las políticas más innovadoras de telecomunicaciones en el mundo.

Este reconocimiento se entrega en el Mobile World Congress, una de las ferias más importantes del mundo en tecnología, realizada cada año en Barcelona y donde se reúnen visitantes; ministros y reguladores de más de 141 países, así como representantes y CIO de operadores, fabricantes, desarrolladores de aplicaciones y contenidos para móviles.

Los premios internacionales son buenos, sí, pero lo mejor son los beneficios que al país le han generado las iniciativas abanderadas por el ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), Diego Molano. Su más reciente informe de labores hizo derroche de tecnologías y no fue un monólogo. Él y su equipo respondieron, en una presentación con un formato ágil, como de verdadero programa de televisión, quince preguntas hechas por los ciudadanos a través de Facebook, Twitter, Skype y el chat del sitio web del ministerio.

En la transmisión televisiva y por Internet de su informe de junio de 2012, un relajado Molano hizo el balance de su gestión de mayo de 2011 a mayo de 2012. Tras los primeros dos años de la actual administración, las conexiones a Internet crecieron 150 por ciento, al pasar de 2.2 millones al comienzo del gobierno a 5.5 millones en 2012.

Ese logro se debe al énfasis puesto en dar facilidades a los colombinos para el acceso a la tecnología. Hoy Colombia tiene las computadoras más baratas de América Latina, gracias a la eliminación de los aranceles de importación de las terminales con acceso a Internet, como: computadores, tabletas y teléfonos inteligentes. La medida entró en vigor a partir del primero de enero de 2012.

Además, el programa Vive Digital promovió la penetración de Internet en los estratos más bajos de la población. “Hicimos una gran licitación como parte de nuestro Programa Compartel (una iniciativa de telecomunicaciones sociales) para el Proyecto Hogares Digitales – aseguró Molano en su rendición de cuentas -, se asignaron subsidios a  más de 115 mil hogares que pagan un Internet de banda ancha que no puede superar la tarifa de 20 mil pesos colombianos mensuales (alrededor de 11 dólares).

En el rubro de educación y bajo el programa Computadores para Educar, el ministerio TIC colombiano entregó más de 107 mil computadoras en zonas marginadas a tres mil sedes educativas que no tenían estos equipos. Además, logró conectar a siete mil 500 escuelas de las más apartadas del país.

Para cerciorarme si el programa Vive Digital realmente está dejando beneficios a los colombianos como pregona su ministro TIC, consulto a Henry Rodríguez, un colega periodista de ese país, especializado en la fuente de tecnología. Henry me cuenta que el plan Vive Digital tiene sus asegunes, como la mayor parte de las iniciativas de los gobiernos, pero resalta que lleva un amplio enfoque en los estratos menos favorecidos y en los sectores rurales. “Algunos temas han ido lento – me cuenta por chat – se está trabajando en la infraestructura, pero es que las metas son muy ambiciosas”.

 

– Pero, ¿sí se están aplicando políticas adecuadas para incrementar el acceso a banda ancha y otros servicios de telecomunicaciones?, le pregunto.

– Sin duda, hay varias iniciativas que marchan muy bien – contesta Henry -, y luego me pasa el link de una nota que recién escribió para Dinero.com, donde colabora.

El texto reportea el avance de otra de las iniciativas estrella del ministerio TIC de Colombia: la red de fibra óptica, que busca conectar con Internet de banda ancha a 753 municipios y dos mil instituciones públicas para 2014. El proyecto de despliegue de la red es ya realidad para 650 mil colombianos que habitan  79 municipios.

La siguiente meta es entregar en diciembre de este año, 226 municipios conectados. Al finalizar los trabajos, Colombia pasará de tener una cobertura de estas zonas de 27.2 por ciento a 95.5 por ciento, en 2014.

Le digo a Henry que he terminado de leer su nota, y me responde que seguro me parece familiar el nombre de la empresa a cargo del proyecto. Le contesto que sí. Es Azteca Comunicaciones Colombia, parte del Grupo Salinas, del mexicano Ricardo Salinas Pliego, dueño también de  TV Azteca y Grupo Iusacell.

 

EL CASO BRASIL

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil. Foto: Notimex

Cuando se trata de destacar planes para incentivar el uso de Internet en América Latina no se puede dejar de mencionar el de Brasil. La actual administración, encabezada por Dilma Rousseff, implementó el  Programa Nacional de Banda Ancha (PNBL, por sus siglas en portugués), y en dos años, el número de accesos a Internet se ha triplicado al pasar de 27 a 70 millones, entre puntos fijos y móviles, y el mercado continúa en crecimiento.

En total, mil 842 ciudades brasileñas, en 25 estados y en el Distrito Federal, ya cuentan con la oferta de banda ancha popular. La iniciativa es fruto de un acuerdo de cooperación firmado entre el Ministerio de Comunicaciones y las concesionarias de telefonía fija, en junio del año pasado. La relación se actualizó en septiembre con la inclusión de nuevas ciudades.

Para conseguir que en los próximos tres años, buena parte de la población tenga acceso a un servicio de hasta 5 (Mbps), el gobierno desgravará la adquisición de equipos de red para las empresas de telecomunicaciones, licitará nuevas redes de acceso sin hilo y estimulará la competencia en el sector con la apertura del mercado de TV por cable. En contrapartida, el Palacio do Planalto (sede gubernamental) exigirá el cumplimiento de estándares mínimos de calidad en la entrega del servicio.

Además, hace unas semanas, Brasil licitó la banda 2.5 Gigahertz (GHz) – hoy tan conocida en México – con miras a convertirse en el primer país latinoamericano que implementa de manera masiva los servicios de banda ancha móvil.

Anatel (la entidad encargada de supervisar los servicios de telecomunicaciones de Brasil y los aspectos técnicos del uso de las redes y el espectro) concluyó parte de la licitación de la tecnología 4G, con cuatro bloques vendidos a los operadores existentes. Claro de AMX (América Móvil) y Vivo de TEF (Telefónica) adquirieron los más importantes -14 Megahertz (MHz) de 450 MHz y 40 MHz de 2.5 GHz, respectivamente-, mientras que Oi y Tim adquirieron los bloques más pequeños del espectro -14 MHz de 450 MHz y 20 MHz de 2.5 GHz.

De la licitación brasileña de la banda 2.5, Jorge Fernando Negrete, director de Mediatelecom Policy & Law, agencia mexicana especializada en información sobre telecomunicaciones, cuenta un aspecto transcendental: a la par de la banda 2.5, se licitó también la 4.3, que es para invertir en zonas rurales, pero nadie se presentó a esa licitación. Todos querían el negocio en las ciudades.

Así que cuando los operadores se presentaron a la entrega de su constancia de licitación, el ministro Bernardo Paulo, luego de felicitarlos, les comunicó que  la condición para poder explotar el espectro en la 2.5  era que también explotaran, de manera proporcional, el de la  4.3. Es decir, “les impuso condiciones de cobertura e inversión en áreas rurales. En México jamás se ha visto algo así”.

Chile hizo ya también la licitación de la banda 2.5. En noviembre, Colombia hará lo propio y también se acerca la de Perú. Por todos lados nos están rebasando. En la India ya se pueden pagar los chicles en la tiendita de la esquina y el microbús con el teléfono celular.  Los países de África buscan afanosamente inversiones en el sector digital. En Costa Rica ya hay expediente médico móvil.

El gobierno de Corea del Sur planea digitalizar para el año 2014 todos los libros de texto para el nivel de primaria y como una medida complementaria entregará tablets, teléfonos y computadoras portátiles a niños de familias de bajos recursos económicos. Y los planes de banda ancha surgen aquí y allá: en Estados Unidos, en Europa, en Argentina, en Costa Rica.

 

VELOCIDAD DE TORTUGA

Felipe Calderón, presidente de México. Foto: Cuartoscuro

El gobierno de Calderón se tardó más de cinco años en emitir una “agenda digital”, así, entrecomillada, porque su Agenda Digital.mx no es más que un documento, una ocurrencia, otra, dicen los expertos.

En abril de 2011, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez-Jácome, recibió la llamada Agenda Digital Nacional (ADN), elaborada por los organismos representantes de la industria de las tecnologías de información y comunicaciones, un par de legisladores, así como una consultora.

Fueron 112 propuestas – precisa Cintya Martínez, vicepresidenta del Comité de Infraestructura de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) – y la intención al entregar esa agenda fue “hacer una radiografía de dónde estamos y, principalmente, a dónde queremos llegar y qué se necesita”.

El secretario recibió el documento pero en meses nada pasó. Fue hasta enero de 2012 cuando Pérez-Jácome anunció 10 acciones para impulsar la agenda regulatoria del sector de telecomunicaciones y disminuir la brecha digital en el país.

De esas 10 acciones pocas se han cumplido y eso con sus asegunes. Una era precisamente emitir la  Agenda Digital.mx, presentada a finales de marzo de 2012. En esa iniciativa, se afirma que el documento parte de los objetivos planteados en el Plan Nacional de Desarrollo, y prevé un horizonte de acción basado en metas y compromisos al año 2015.

Por todas partes de la agenda se pueden encontrar buenos propósitos. En lo referente a impulsar una política de acceso universal a la banda ancha, plantea que para hacer efectivo esto, el gobierno federal promoverá estrategias diversas que incluyan el fomento de la competencia en los mercados de telecomunicaciones, la inversión en zonas no rentables y la promoción de asociaciones público-privadas. Lo que no precisa es cómo se ejecutarán las estrategias a seguir, ni los montos de inversión pública, ni las zonas de cobertura, ni el número de poblados o habitantes a beneficiar.

“Esa agenda digital no es tal – sentencia Irene Levy, presidenta de Observatel, el Observatorio de Telecomunicaciones de México – porque un documento así te dice los cuándos, los cómos y los con qués y ésta lo que tiene es una serie de objetivos apilados sin el aterrizaje de su ejecución. El intento es tan fallido que nadie ha dicho que México ya tiene una agenda digital”.

 

ENTRE BERRINCHES Y OCURRENCIAS

Como no hubo estrategia digital ni plan de banda ancha,  se desataron las ocurrencias, los favoritismos, las acciones aisladas y los berrinches. Ahí está Habilidades Digitales para Todos (HDT). En abril de 2011,  la Subsecretaria de Educación Básica generó este proyecto educativo, hacia el que migró el antiguo y fallido Enciclomedia, y que pretende la existencia de computadoras personales en un aula de medios. Sin embargo, según estadísticas oficiales, de un total de 198 mil 896 planteles del sistema público de enseñanza a nivel básico  sólo dos de cada diez están conectados a Internet.

Otros casos fallidos son las concesiones y los pleitos por el espectro. En los próximos cinco años el incremento de datos va a ser de más de 20 veces, se necesitará más infraestructura para transportarlos “y la ideal para eso es la fibra óptica y el espectro radioeléctrico”, apunta Negrete de Mediatelecom. Por eso son tan importantes las licitaciones y el uso adecuado de estos bienes nacionales.

Sin embargo, a diferencia de lo hecho en Brasil o en Chile, y muy pronto en otros países, México no ha realizado con éxito ninguna licitación de estas carreteras digitales. La licitación 21 (para el uso y explotación de las frecuencias de la banda de 1.7 GHz) está marcada con el recuerdo de las acusaciones de varios expertos respecto a que se le había regalado ese espectro al entonces consorcio Televisa – Nextel.

Por 270 Megahertz de espectro radioeléctrico esas dos empresas pagaron 180.3 millones de pesos. Por una cantidad idéntica de MHz, las empresas Telcel y Telefónica pagaron cinco mil 68 millones de pesos. Una diferencia de cuatro mil 887.5 millones de pesos.

Se dijo también que la licitación se había diseñado a modo para que la ganaran precisamente las empresas que la ganaron. Iusacell se inconformó ante diversas instancias jurídicas e inició más de 70 juicios. Después, por razones que no acaban de ser claras, Televisa rompió su acuerdo con Nextel, el 18 de octubre de 2010. Más tarde, la televisora anunciaría una inversión de mil 600 millones de dólares para quedarse, ni más ni menos, que con 50% de Iusacell.

Pero como todo puede arreglarse civilizadamente tratándose de negocios, después de 17 meses de disputa, en diciembre de 2011, Nextel informó que  había resuelto sus diferencias con Iusacell, luego de alcanzar un acuerdo mediante el cual se retirarían los recursos legales en torno a la licitación 21.

Fue hasta hace unas semanas que el vicepresidente corporativo de Nextel, Gustavo Cantú, anunció que la firma está por lanzar sus servicios en la banda 1.7 GHz, en la cual deberá realizar inversiones y trabajos de mantenimiento.

Otra licitación importante del sexenio fue la de un par de hilos de fibra óptica oscura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). En junio de 2010, la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT) anunció que el ganador del procedimiento era el consorcio de tres empresas: Televisa, Megacable y Telefónica, quienes podrán operar durante 20 años casi 20 mil kilómetros de esa red.

El consorcio se comprometió a invertir mil 300 millones de pesos para incrementar la cobertura en regiones en donde actualmente hay un solo operador y ampliar la capacidad de banda ancha. Sin embargo, a la fecha, y  a más de dos años del proceso, aún no se ilumina la red concesionada a las tres empresas.

Foto: Cuartoscuro

Aunque la mejor historia del sexenio, y ya muy bien conocida por la opinión pública en estos días, es la de la banda 2.5 GHz. Calderón se va con el escándalo del procedimiento de rescate de las concesiones a MVS en esa banda. Es el cierre que resume y dibuja su mandato en la parte digital.

Una etapa donde imperaron las negociaciones en lo oscuro; los privilegios a un monopolio (Televisa) para minar a otro (Telmex); la rotación de funcionarios, en su mayoría sin experiencia en telecomunicaciones; los berrinches y los slogans: cobertura, competencia, y convergencia, prometió el Presidente al inicio de su mandato, pero no se dio ni lo uno, ni lo otro, ni lo que le sigue.

Dos constantes hay en las historias anteriores: están paradas, los servicios no han llegado al consumidor, y el nombre Televisa aparece de una u otra forma en todas ellas. En dos (licitación 21 e hilos de fibra óptica) fue ganador, aunque con socios; en la otra, la de MVS, se le señala, vía Cablevisión, de haberse inconformado con la prórroga de esas concesiones.

Fernando Butler, director general de BHMC Consultores, empresa de consultoría en las áreas de Economía y Regulación de las Telecomunicaciones y Evaluación de Políticas Públicas, explica que el espectro de 700 MHz (que ahora el gobierno pretende licitar) es una banda básica para la banda ancha móvil, en tanto que la de 2.5 GHz es la complementaria, porque es cinco veces más costoso utilizarla.

“MVS quería usar la banda de 2.5 para su plan de banda ancha móvil, pero, ¿quién tiene ahorita la banda de 700? Televisa y TV Azteca (a quienes se les asignó espectro aquí para la transición a la televisión digital). ¿Quién puede estar interesada en la banda 2.5 para complementar la otra? Se llama Televisa”.

Salomón Padilla, del despacho especializado en telecomunicaciones, SAC Abogados, tiene su propia conclusión de esos hechos: “Yo siento, y no puedo dar ningún  documento probatorio porque no lo tengo, que este gobierno se dedicó a crear un monstruo para combatir a otro monstruo en perjuicio de todos nosotros: monstruo Televisa contra monstruo Telmex, y la teoría económica dice que cuando se crean dos monstruos en el mercado lo primero que hacen es ponerse de acuerdo, como Televisa y TV Azteca, a través de Iusacell”.

Al final quien más pierde es la población. “Pierden los usuarios  – subraya Raúl Trejo Delarbre, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y experto en Internet – que sigue con servicios de mala calidad, con velocidades que van de 2 Mbps a 10, cuando en el mundo se ofrecen hasta de 100 Mbps, como en Japón, y precios invariablemente altos: lo que en México cuesta mil pesos, en otros países está costando 700, 600 o menos de la mitad”.

 

Emilio Azcárraga (presidente del grupo Televisa) y Ricardo Salinas Pliego (presidente del grupo Salinas). Foto: Cuartoscuro

EL QUE SIGUE

El gobierno de Calderón ya no tiene tiempo para corregir el rumbo en telecomunicaciones. Le tocará a la nueva administración federal. ¿Qué se necesita para estructurar una agenda digital y un plan nacional de banda ancha? Los entrevistados coinciden en que se requiere una política pública con metas a mediano y largo plazo. Lo ideal sería que el nuevo gobierno se asesore con expertos y escuche a los usuarios  para elaborarla.

Esa política debe ser transexenal, para asegurar que aunque el gobierno cambie su ejecución no se interrumpirá. En el caso del plan nacional de banda ancha, enfatiza Carpinteyro (ahora diputada federal por el PRD), se debe definir dónde debemos estar en diez años como país, “tratando de compararnos con las naciones con las que vamos a competir, para fijar metas semejantes o mayores y todo un programa de actividades”.

También debe haber una entidad responsable de esta agenda y de ese plan, y debe tener una cabeza, un liderazgo de alguien con probada experiencia en el sector. Ahora existe la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL) – dice Padilla – pero está ciega, coja y muda y nadie quiere darle las herramientas necesarias, porque entonces tendría la capacidad de tomar decisiones y “este es un sector donde el gobierno tiene un poder férreo y soltarlo es difícil porque se pueden negociar muchas cosas”.

Para eliminar el problema de la doble ventanilla entre la COFETEL y la SCT bastaría también la existencia de una entidad única encargada de diseñar, adoptar y promover las políticas, planes, programas y proyectos del sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Lo cual también evitaría las acciones aisladas.

Convendría también hacer una revisión general del espectro radioeléctrico, y decidir las estrategias para su uso. Así se evitaría la tentación de tomar decisiones a conveniencia y por pedacitos. Hay que asegurar la cobertura social, afirman los entrevistados, no en todas las zonas va a ser económicamente viable el despliegue de banda ancha, pero hay que negociar con los empresarios. Tener un marco regulatorio propicio para las grandes inversiones también es importante, dice Butler de BHMC consultores.

Claro que también el congreso deberá tener responsabilidad en esto, porque en el sexenio que está acabando las omisiones vinieron por todos los frentes. Tampoco este órgano hizo mucho por legislar en materia de telecomunicaciones, por adecuar el marco normativo, por darle facultades a Cofetel, ni los comisionados buscaron obtener mayores facultades.

Le pregunto a Carpinteyro si impulsará alguna iniciativa relacionada con Internet, para por lo menos tener una opción en caso de que el ejecutivo no la presentara. Me contesta que su partido, el PRD, está trabajando en una que incluye el  desarrollo de un plan nacional de banda ancha, en el que se contempla no sólo infraestructura, sino aplicaciones, contenidos, accesibilidad para los usuarios.

 

-¿Habrá voluntad de los otros grupos políticos para apoyar esa iniciativa?

-No dudo que el PAN se una a esto – me responde – y que sea esa unión de las izquierdas la que lo lleve a cabo, como tampoco dudo que dentro del PRI haya legisladores conscientes de la necesidad de contar con un plan nacional de banda ancha y una reforma de medios.

-¿Entonces, por lo menos de parte del congreso podemos esperar acciones en este sentido?

 – Los legisladores estamos obligados a resolver y si el congreso no lo hace debe haber una exigencia por parte de la ciudadanía, un cobro directo.

 

 

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