Un artista, un viajero, un nómada. Angelo Barreto ha recorrido América Latina para luego establecerse temporalmente en la colonia Roma de la Ciudad de México en donde sus invitados son tan diversos como los países que visita y, a menos de un mes de la apertura de su galería, ya tiene planeada su segunda exposición.

Angelo Barreto. Foto: Anne Beentjes

Angelo Barreto. Foto: Anne Beentjes

Texto: Fernanda Ballesteros / Fotos: Anne Beentjes 

Ciudad de México, 26 de junio (SinEmbargo).- Lo que empezó como “Kitchen Gallery” -dibujos y pequeñas obras pegadas al refrigerador por imanes publicitarios- es ahora la galería “Tonalá 244”. Se infló hasta abarcar un nivel entero de la casa y en menos de un mes de apertura ya tienen otra exposición planeada para el 15 de julio con puras artistas mujeres.

Foto: Anne Beentjes

Foto: Anne Beentjes

Es una casa rentada por temporadas donde los huéspedes se interesaban por los dibujos pegados en el refrigerador de Angelo Barreto. De un pueblo de 9 mil habitantes en la Pampa argentina, el muralista lleva dos años viajando en 16 países de América Latina: Uruguay, Chile, Bolivia, Perú, Brasil, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Belice y México.

La galería. Foto: Anne Beentjes

La galería. Foto: Anne Beentjes

Se queda en hostales donde pinta murales a cambio de estadía y en esta casa de huéspedes fue la misma historia. Sólo que esta vez creció un poco más el proyecto.

Foto: Anne Beentjes

Foto: Anne Beentjes

244 Art Gallery se inauguró el 4 de junio con los retratos atrevidos de Anne Benntjes, holandesa, las ilustraciones acuosas de Armando Fonseca, la obra de la artista visual y social de Escocia, Greer Pester, un video del colombiano Juan Camilo Pérez y más fotografía del mexicano Paco Díaz.

El grupo de expositores. Foto: Anne Beentjes

El grupo de expositores. Foto: Anne Beentjes

La terraza de la galería es amplificada por un mural donde seres largos y sin rostro brindan con copas de vino. Barreto deja la obra maestra de su lugar para la última sala del recorrido donde un DJ ponía ambiente y el brindis continuaba también en cervezas y mezcal.