El Gobierno planteó objetivos para la gran perla de las reformas estructurales, la Energética. Uno es que los recibos de la luz y del gas lleguen más bajos a los hogares mexicanos. El otro es incrementar la producción petrolera y de gas para 2018 y, además, rescatar a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad. No obstante, para especialistas energéticos, estas metas son “fantasía” e “ilusión”. La tardanza en implementarla se enfrentó con la actual volatilidad en los precios del petróleo. Esto ha orillado a la Secretaría de Hacienda a compensar la pérdida de sus ingresos petroleros con un alza al impuesto en la gasolina, lo que disparará su precio a los 18 pesos por litro.

Ciudad de México, 26 de agosto (SinEmbargo).– El plazo se cumplió sin resultados. La principal bonanza de la Reforma Energética, prometió el Gobierno federal, iba a ser la reducción de las facturas de luz y de los precios del gas “a más tardar dos años después de la fecha de entrada en vigor de la legislación secundaria”, expuso Presidencia. Eso ocurrió el 16 de agosto de 2014, es decir, falló. Y seguirá fallando.

En México los precios de las gasolinas aumentarán hasta los 17 o 18 pesos por litro el siguiente año; en vez de incrementar la producción de barriles y de gas, el país se convirtió en importador neto de energéticos por el deterioro de las refinerías y la falta de recursos. Además, han ocurrido anomalías en las licitaciones de las rondas donde se ofertan áreas petroleras a la inversión privada, cuyo interés en explorar y extraer hidrocarburos ha disminuido por los bajos precios del petróleo, afirmaron expertos en el tema.

Los dos aumentos consecutivos al precio de las gasolinas en julio y agosto solo fueron el comienzo. Para 2017 subirán a entre 17 y 18 pesos por litro, advirtió Juan Pablo González, director de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas).

El detonante de estos incrementos no se debe a la “recuperación” de los precios del petróleo internacional, como explicó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). El precio de las gasolinas para el siguiente año estará atado al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) establecido por esa dependencia que necesita equilibrar los menores ingresos petroleros debido al desplome en los precios internacionales del crudo y a la caída en la producción petrolera.

Los ingresos petroleros ascendieron a 314 mil 964 millones de pesos en el segundo trimestre del año, monto inferior en 19.6 por ciento anual frente a lo recibido en el mismo periodo de 2015.

 

Para el ingeniero e investigador económico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Fabio Barbosa Cano, ante el desplome de los precios del petróleo y la caída de la producción de barriles el hoyo fiscal se volvió “incontrolable” porque los ingresos petroleros disminuyeron. La solución fue que el gobierno convirtió a las gasolineras “en oficinas recaudadoras” para compensar las pérdidas.

El economista Jesús Valdés Díaz de Villegas, de la Universidad Iberoamericana, coincidió en que el comportamiento al alza del precio de la gasolina se relaciona más con la contracción del gasto público y los ingresos petroleros a la baja que orillan a Hacienda a subir el impuesto de la gasolina para evitar un golpe a las finanzas públicas.

Además, añadió, el incremento a las tarifas eléctricas en el sector comercial, industrial y doméstico de alto impacto responde más a la necesidad de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de obtener ingresos ante su alto nivel de endeudamiento.

De acuerdo con el empresario de Amegas, el impuesto a la gasolina antes era de 36 centavos por litro, pero este año ya es de 7 pesos. A ese gasto se le añaden los 8 pesos que cuesta importarla al país (principalmente de Estados Unidos), más los 3 o 4 pesos que implica su traslado a los almacenamientos y a las estaciones de servicio.

En Estados Unidos, comparó González, por cada litro de gasolina el impuesto es alrededor de un peso con cincuenta centavos.

“No creo que la economía mexicana pueda resistir un impacto de esta naturaleza. Decir que iban a bajar los precios de las gasolinas es una fantasía”, aseguró González.

Para este año Hacienda recaudará cerca de 300 mil millones de pesos por esa vía dado el aumento en las gasolinas durante julio y agosto frente a los 210 mil millones del año pasado.

GASOLINERAS NUEVAS SIN IMPACTO

Una de las acciones de la Reforma Energética es la apertura a marcas internacionales para que ofrezcan gasolina en México además de Petróleos Mexicanos (Pemex). Sin embargo, dada la presencia de este impuesto, en ocho meses solo la estadounidense Gulf se ha interesado en entrar al mercado y prevé colocar unas 2 mil estaciones en los siguientes tres años.

OXXO Gas e Hidrosina son las otras dos marcas mexicanas que han comenzado a operar. No obstante, dijo el director de Amegas, se concentran principalmente en Nuevo León y solo tienen alrededor de 700 gasolineras en comparación con las más de 11 mil estaciones que hay en el país.

Hasta el momento, “no impacta en el mercado nacional”.

González enfatizó que el 62 por ciento de las gasolinas que se ofrecen en México son importadas (504.6 mil barriles diarios en julio) frente al 49 por ciento en 2013. De ese porcentaje, el 90 por ciento viene de Estados Unidos, el principal refinador en el mundo.

El empresario lo atribuye a que desde 1975 no se construye una nueva refinería por lo que actualmente no se tiene la capacidad de producir energéticos y se recurre a importarlos. La última, ubicada en Cadereyta, Nuevo León, comenzó sus operaciones en 1979 por lo que son prácticamente “chatarra”.

El Gobierno mexicano ha solicitado inversión privada para sus seis refinerías, pero reconstruirlas cuesta más que construir una nueva por lo que no conviene, dijo González.

MÉXICO, PAÍS IMPORTADOR DE ENERGÉTICOS

En diciembre de 2013 el Presidente Enrique Peña Nieto expuso que con la Reforma Energética la producción de crudo aumentaría de 2.5 millones de barriles diarios a 3 millones para 2018, y la producción de gas natural volaría de 5 mil 700 millones de pies cúbicos a 8 mil millones para ese mismo año.

Eso no pasará por la falta de capacidad de las refinerías del país y por la caída en los precios del petróleo.

La producción promedio de crudo durante los primeros siete meses del año fue de 2 millones 197 mil barriles por día, aún lejos de los 3 millones. Petróleos Mexicanos estimó que su producción anual de crudo rondará los 2.13 millones de barriles diarios en 2017.

Esta débil producción ha llevado al país a importar más derivados del petróleo que exportarlos: en el primer semestre de 2016 importó 742.3 miles de barriles diarios de productos petrolíferos, gas natural y petroquímicos en comparación con los 200.8 miles de barriles diarios que exportó en el mismo periodo, de acuerdo con datos de Pemex.

De todas las promesas con las que “se hizo propaganda” con la Reforma Energética, la del aumento en la producción de barriles de crudo “es la más grotesca”, consideró el académico Fabio Barbosa, experto en petróleo. “El incremento en producción es ilusiorio; era un fracaso largamente previsto”.

Explicó que las dos áreas con mayor oportunidad de ganancias –las de gas shale y la de aguas profundas– exigen un precio del petróleo que en este momento está muy distante del actual en el mercado (que ronda entre 40 y 50 dólares frente a los 100 dólares de mediados de 2014).

“La mayor de las paradojas: en lugar de incrementar la producción petrolera, desde finales de 2015 y ahora en 2016 el país se ha convertido en importador neto de hidrocarburos tanto en volumen como en valor”, afirmó.

Además del deterioro de las refinerías, hay un bloque de campos en la región marina del noreste con petróleo muy pesado. Hay un campo llamado Ayatsil en aguas territoriales del Golfo de México con crudo muy viscoso. Ante los bajos precios del petróleo y la falta de recursos, está fuera de la rentabilidad.

En el caso del gas natural, México cuenta con el campo Lakach en aguas profundas cuyo proceso de desarrollo ya se había iniciado en Alvarado, Veracruz,  pero fue cancelado por las mismas razones.

El economista Valdés Díaz secundó que México importa más productos petroleros de los que exporta por la caída en los precios del petróleo y la volatilidad en el mercado cambiario.

ANOMALÍAS EN LAS LICITACIONES 

Tercera licitación de la Ronda Uno. Foto: Cuartoscuro.

Tercera licitación de la Ronda Uno. Foto: Cuartoscuro.

México abrió históricamente las puertas a la inversión privada luego del largo monopolio de Petróleos Mexicanos en el sector energético. No obstante, ante su crisis financiera y alto endeudamiento, le es imposible seguir abasteciendo al país de hidrocarburos.

Desde el año pasado la Comisión Nacional de Hidrocarburos ha realizado procesos de licitación de áreas petroleras en aguas no profundas, profundas y en tierra.

“En cada una de las licitaciones se han presentado una enorme cantidad de anomalías”, aseguró el ingeniero y académico Fabio Barbosa.

En la primera licitación de la Ronda Uno se ofrecieron 14 bloques para exploración y extracción de aguas someras, pero fue desairada. Solo se adjudicaron dos áreas. El “fenómeno extraño”, dijo, fue que el único ganador fue un consorcio representado por Sierra Oil&Gas, una empresa recién formada que no es petrolera y cuyos activos no son equipos de perforación, sino puntos de cobertura.

Además, afirmó, en esa compañía tienen participación familiares “del ex presidente Carlos Salinas de Gortari y del titular de Pemex, Antonio González Anaya”.

En ese consorcio también hubo reagrupamientos. Uno de los socios, de capital suizo, se retiró y lo sustituyó Premier Oil, una empresa inglesa que ha presumido que recibió ofertas para comprar a muy bajo costo.

Talos Energy, la operadora de ese consorcio ganador, es una compañía recientemente constituida con una plantilla de solo 120 personas frente al personal numeroso de Pemex. De acuerdo con el Wall Street Journal, esa compañía que operará campos en el litoral de Tabasco ha sido sancionada docenas de veces por accidentes y derrames en Estados Unidos.

El consorcio ganó las áreas dos y siete que comprenden campos en aguas someras en las costas de Veracruz, Tabasco y Campeche.

Pero no ha realizado ninguna visita a estos bloques. “Ha sido una operación de papel porque los precios del petróleo no repuntan y no hay negocio”, acusó.

Sierra Oil&Gas ha preferido trasladarse al área de importación de gasolinas, donde está el negocio, y propuso una terminal marina en Tuxpan, Veracruz con capacidad para descarga y distribución de petrolíferos, y construir un oleoducto que conduzca esas gasolinas importadas del Golfo de México a Hidalgo, donde se aprovecharán los terrenos donde se iba a construir la refinería Bicentenario.

“Este proceso de la Reforma Energética ha sido uno donde empresas privadas están aprovechando para posicionarse frente a la situación de Pemex, que ha quedado imposibilitado de cumplir las tareas para abastecer al país de hidrocarburos”, aseguró.

Las empresas privadas no utilizarán los hidrocarburos para el desarrollo económico del país. Junto con sus socios mexicanos están buscando “el negocio fácil”.

Después del fracaso de la primera licitación de la Ronda Uno, en la segunda licitación, donde se ofertaron áreas en aguas someras, hubo un viraje total en la estrategia.

En lugar de abrir áreas de exploración para incrementar la producción, entregó campos ya descubiertos por Pemex como el Miztón, hallado en 2007. Son campos con una reserva importante por lo que la segunda licitación se convirtió en la más demandada.

En la tercera licitación se ofrecieron muy altas tasas de ganancia a las empresas, con las cuales no se obtendrán ganancias elevadas para el gobierno.

“Un 20 por ciento de los bloques fueron devueltos al gobierno en la tercera licitación”, documentó el ingeniero y, prevé, es probable que este desmoronamiento continúe si los precios del oro negro no se reaniman.

Como petrolero, Fabio Barbosa ha visitado la mayoría de las áreas ofrecidas en la licitación tres de la Ronda Uno, pero “están intactas”.

Un campo emblemático, ubicado en Macuspana, Tabasco, está “absolutamente abandonado, toda actividad está detenida; es una privatización congelada”. Al contratista no le conviene perforar o sustituir tubería en la actual situación de precios del petróleo.

Y a pesar de todo, el gobierno estimó que la Reforma Energética dé un crecimiento adicional de 1 por ciento para 2018…