No conozco mucho la carrera de Joaquín Cosío. No sé si todo lo que digo en relación con la obra de Juan Villoro, en el Helénico, será totalmente verdad o hay otro papel en que el actor se luzca totalmente más allá de La desobediencia de Marte.

Sólo diré que este intérprete nacido en Tepic, Nayarit, en 1962, pero más conocido por haber crecido y por defender los colores de Ciudad Juárez, está “mundial” en el trabajo dirigido por Antonio Castro y que, entre otras cosas, recrea las rivalidades entre Johannes Kepler (José María de Tavira) y Tycho Brahe.

“Para poner a prueba la capacidad de Kepler, Brahe le dio los datos de la órbita de Marte, el más caprichoso de los planetas, emblema de la guerra.

En mi versión de los hechos, la disputa entre los astrónomos se mezcla con la vida íntima de los actores que los representa. Lo más lejano se vuelve próximo”, dice el autor de una obra muy dinámica en la dramaturgia, con mucho humor y un sentido que va más allá del ejercicio intelectual, logrando grandes aspectos en lo humano.

Un trabajo espectacular. Foto: Lado Be

José María de Tavira, un actor relativamente nuevo aunque con varios logros –entre ellos su papel-debut en Arráncame la vida– hace de Kepler, pero fundamentalmente hace de un Kepler al servicio de Tycho Brahe, de Joaquín Cosío. Como si él supiera que su desempeño va a estar ligado además a hacer lucir en forma gigante a su compañero, como si en ese dilema que transcurre entre 1600 y 2017 fuera la estrella por donde Joaquín va a estallar demostrando el gran actor que es.

Joaquín Cosío saltó a la fama en el cine mexicano interpretando papeles como “Mascarita”, en Matando Cabos; “Chucho”, en Pastorela y el que le dio popularidad en el filme El infierno, el famosísimo “Cochiloco”.

Precisamente, si usted va a ver La desobediencia de Marte recuerde al “Cochiloco”, nada más lejano que a este Tycho Brahe, alcohólico e irónico, que poco a poco se tornará en padre de José María y morirá en escena.

Hay muchas cosas para asistir a esta obra, pero la esencial es el trabajo espectacular de Joaquín Cosío, Premio Canacine como mejor actor de reparto por la película El Infierno y un amante de las letras: ya protagonizó Los ingrávidos, de Valeria Luiselli.

Después no diga que no avisamos.