En México, 67 de cada 100 mujeres de 15 años y más han padecido algún incidente de violencia

 

Por Gladis Torres Ruiz

MÉXICO, D.F. (apro-cimac).- Ante la escalada de violencia de género cada vez más alarmante en el país, los refugios para mujeres agredidas –estipulados en la ley– se han convertido en espacios vitales para atender a las mexicanas que padecen ese flagelo, sobre todo por parte de sus parejas.

En México, 67 de cada 100 mujeres de 15 años y más han padecido algún incidente de violencia, sea por parte de su pareja o de otras personas en los espacios comunitario, laboral, familiar o escolar.

La mayoría de casos ocurre en las relaciones de pareja y, por ende, el principal agresor es o ha sido el esposo, novio o concubino, según el documento “Mujeres y hombres en México 2011”, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía y el Instituto Nacional de las Mujeres.

De acuerdo con el artículo 52 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, las víctimas de cualquier tipo de violencia deberán contar con un refugio, mientras lo necesite, y las mujeres y sus hijos e hijas víctimas de violencia familiar deberán contar con ese servicio.

De manera temporal, en los refugios se protege a mujeres y a sus hijas e hijos de las consecuencias de la violencia, tales como discapacidad, mutilación, pérdida de la salud mental, suicidios y homicidios.

En su página web, la Red Nacional de Refugios (RNR), organismo civil sin fines de lucro, reporta que el cupo máximo de familias que pueden ser hospedadas y atendidas al mismo tiempo en tales instancias, durante tres meses, es de 10, compuestas por una mujer con entre uno y tres hijas o hijos menores de edad.

El refugio les brinda atención médica, psicológica, orientación y acompañamiento legal, desde una perspectiva de equidad de género y defensa de los derechos humanos.

Las mujeres que son atendidas en estas instancias –detalla la RNR– llegan con depresión, miedo, intentos de suicidio, dolor y sufrimiento. A lo anterior se suma  la pérdida de oportunidades para lograr sus propias metas y la pérdida de autoestima.

En los refugios se brindan herramientas para fortalecer a las sobrevivientes y poner fin a la violencia que viven; de igual forma, se les apoya para que desarrollen habilidades, destrezas y capacidades para que inicien una nueva vida “sin violencia”, acompañadas de sus hijas e hijos.

ATENCIÓN ESPECIALIZADA

Las directoras de los refugios han señalado que en estas estancias se fomenta la dignificación de las mujeres, así como su autonomía y la seguridad en sí mismas.

Según la RNR, por seguridad de las víctimas y del personal que las atiende, la información sobre la ubicación y los miembros que laboran en los refugios es confidencial.

En total, en el país hay 68 refugios para mujeres, de los cuales 44 pertenecen a la RNR: 34 son de organizaciones de la sociedad civil, nueve del gobierno y uno mixto. Entre 2010 y 2011, la RNR atendió a 8 mil 372 personas en 42 refugios, 75% de las cuales eran niñas y niños.

En la mayoría de los casos, antes de llegar a un refugio las mujeres son atendidas en los Centros de Atención Externa de Refugios para Mujeres Víctimas de Violencia (CAER), que este año se quedaron sin presupuesto luego de la Secretaría de Salud federal “desapareció” 50 millones de pesos etiquetados para tales instancias, según denunciaron legisladoras y activistas.

La coordinadora de la RNR, Rosa María Salazar, precisó que los CAER operan de las 9 de la mañana a las 9 de la noche. “Son 12 horas de atención de dos turnos de psicólogas, abogadas, trabajadoras sociales y médicos”, abundó.

Cada Centro de Atención Externa se mantiene con cerca de un millón y medio de pesos, mientras que un refugio con capacidad para 10 mujeres con sus hijas e hijos gasta entre 4 millones y 5 millones de pesos al año.

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