Por Ezequiel Flores Contreras

ATLIXTAC, Gro., 27 de abril (apro). “¡Vamos a ver si desayunaron bien, vengan esos aplausos!”, arengaba el animador previo al arribo de la candidata presidencial del PAN, Josefina Vázquez Mota, a este lugar de la región de la Montaña guerrerense, que sintetiza la marginación y la pobreza en la que viven los indígenas que habitan en esta agreste zona.

Los indígenas congregados en el pequeño zócalo de Atlixtac –único ayuntamiento de la Montaña administrado por un ex priísta cobijado por las siglas del PAN– eran en su mayoría mujeres, niños y ancianos que fueron “acarreados” de diferentes municipios de esta región, a quienes les sirvieron pozole como desayuno en un corral de toros habilitado como comedor masivo en este lugar.

No obstante, los indígenas se mantuvieron indiferentes a la arenga del animador panista.

–“¿Cómo se llama la señora que venimos a ver?”, preguntaba una mujer me’phaa (tlapaneca), proveniente del municipio de Acatepec, lugar de donde fue traído el mayor contingente de campesinos, todos aglutinados en la organización denominada Liga Agraria Revolucionaria del Sur Emiliano Zapata (LARSEZ), dirigida por el exconvicto Marcial Dircio Ortega.

Cerca del mediodía, Vázquez Mota descendió de un helicóptero en este marginado lugar, como parte de su segundo punto de visita en la gira que realizó este viernes en la entidad, donde previamente estuvo en la ciudad de Taxco de Alarcón, el bastión del reducido panismo guerrerense, y posteriormente se dirigió –también vía aérea– al puerto de Acapulco.

En Atlixtac, la aspirante presidencial caminó una cuadra del centro, en medio de una valla metálica y saludando efusivamente a los indígenas que ignoraban el nombre de la panista.

Durante el mitin, realizado en la cancha de basquetbol de este poblado, el alcalde neopanista de Atlixtac, Juan Pérez Romero, se encargó de dar la bienvenida a Vázquez Mota, justificando que solicitó permiso para participar en un acto político en día hábil.

En su discurso, Vázquez Mota se manifestó por “una Montaña sin narcotráfico”, “donde no pase el crimen organizado”; y reiteró su advertencia de “no dar tregua” al crimen organizado.

También reprochó que en Guerrero la ciudadanía viva con miedo ante los efectos de la narcoviolencia, que azota las principales ciudades de la entidad.

El mensaje de Vázquez Mota lo hizo en una de las principales zonas de producción de amapola en el país y frente a miles de indígenas campesinos, quienes siguen hundidos en la miseria y donde muchos de ellos se dedican a la siembra de enervantes como modo de escapar del hambre.

Luego, la candidata presidencial recordó que siendo secretaria de Desarrollo Social estuvo en esta región para comenzar a operar el programa Oportunidades:

–¿Cuántas mujeres están inscritas en este programa?

La respuesta fue unas pocas manos levantadas al aire.

Luego, la candidata presidencial se comprometió a construir una universidad para evitar la migración, sobre todo de jóvenes, así como un hospital con medicamentos para reforzar los programas sociales y tratar de revertir los efectos de la pobreza y marginación.

Posteriormente, la candidata presidencial se dirigió a Acapulco, donde encabezó un mitin y una reunión con empresarios, donde fue recibida por el exgobernador postulado por el PRD, Zeferino Torreblanca Galindo.

La gira de Vázquez Mota por Guerrero es la tercera visita de un candidato presidencial en esta entidad.

A principios de abril estuvo el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, cuya gira se caracterizó por la frivolidad.

Luego vino el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, en que su gira estuvo marcada por la división interna del PRD, producto del reparto de candidaturas entre el gobernador Ángel Aguirre y cuatro dirigentes de “tribus” perredistas.

Ahora la gira de Vázquez Mota se caracterizó por el despliegue aéreo.