LA TERRIBLE “VIDA” DEL ANIMAL QUE TE COMES

27/09/2014 - 12:00 am

Comerse un pedazo de carne, beber leche o alimentarse de huevos es el momento culminante de una cadena de tragedias. Los animales que sirven para consumo humano pasan una vida de pesares: el encierro, el maltrato, el traslado, el sacrificio: todo está rodeado de una crueldad infinita que, si la vieras con tus propios ojos, quizás te llevaría a rechazar el próximo taco de bistec…

Ciudad de México, 27 de septiembre (SinEmbargo).– Meet your meat (“Conoce tu carne”, en inglés) es el documental de diez minutos de duración que hizo la organización Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA) para denunciar los abusos que se cometen en los rastros contra los animales de consumo humano.

Sí, una imagen dice más que mil palabras; y diez minutos revelan procesos industriales abusivos y crueles contra las especies cuyo destino final será un empaque en un súper mercado para su venta final al humano.

Y ante la pregunta de qué animal sufre más durante este proceso de crianza, no fue fácil obtener una respuesta única, aunque sí una respuesta preferencial, según las cifras: La especie de ganado que más se sacrifica en México al año es la porcino: 4 millones 659 mil 749. En comparación, 2 millones 399,863 bovinos mueren para garantizar consumo.

Tres especialistas dicen a SinEmbargo que los cerdos y gallinas son las especies que sufren más. Para el Coordinador de Campaña de Vegetarianismo de la Asociación AnimaNaturalis, Gerardo Ortiz, los animales de consumo humano se ven afectados desde que no tienen libertad. El ciclo de los pollos va desde las 7 semanas hasta los 8 meses, por mucho; depende del tipo de consumo que tengan destinado. Los productos con alas de pollos son de animales de 7 u 8 semanas, apenas.

Las aves viven en condiciones de maltrato durante procedimientos de rutina, como vivir en naves junto a 4 mil aves más, así como durante su traslado a los lugares donde se les dará muerte. El recorrido está lejos de ser agradable: los trabajadores deben meter a por lo menos 30 pollos en 30 segundos para no desperdiciar tiempo. Los avientan y los manejan sin cuidado alguno.

La veterinaria María Margalef de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) afirma que, en la mayoría de los casos, a los pollos se les engorda y se les cortan picos y patas para ser trasladados sin procedimientos adecuados. Los pollos que logran vivir más se engordan durante ocho meses en un corral para un mejor rendimiento, aunque siempre en espacios reducidos.

A los cerdos, por otro lado, se les realiza muescas en las orejas y cortes sin anestesia para su identificación; se les castra y se aplica el corte de la cola cuando están casi recién nacidos.

Las vacas son los que mejor “calidad de vida” tienen durante estos procesos. Viven un periodo más largo: aproximadamente de cuatro años. Dan entre 2 y tres ordeñas diarias de leche.

Sin embargo, la mayor parte del tiempo se encuentran encerradas en jaulas. Y los becerros, como la mayoría de las demás especies mencionadas antes, son separados de sus madres antes del tiempo recomendado.

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Las gallinas no corren con tanta suerte ni cuidado: son las más maltratadas durante todo el proceso. Sólo se dedican a poner huevos: son acomodadas entre cinco y seis en una jaula de batería de tela metálica de 14 pulgadas apiladas en varios niveles, que les irrita la piel y les provoca lesiones serias. La mayoría pasan toda su vida confinadas a ese espacio, en donde no pueden moverse o siquiera estirar sus alas.

“A cada gallina se le proporciona un espacio menor al de una hoja de papel tamaño carta en donde la gallina se ve obligada a vivir toda su vida”, explica la organización Human Society International (HSI).

Estos confinamientos les traen consecuencias físicas como problemas óseos, reproductivos y hepáticos, además está comprobado que los criaderos con jaulas tienen mayor incidencia de salmonela que las instalaciones sin este tipo de confinamiento.

Cualquier ser vivo que esté confinado a una jaula durante un año o una semana empieza a desarrollar comportamientos –en términos humanos- de locura, según la Gerente de Campaña de HSI, Gabriela Duhart Herrera.

“El bienestar animal se mide en niveles de estrés y simplemente el confinamiento intensivo de cualquier animal es bastante cruel. Los animales desarrollan lesiones físicas y padecen mentalmente”, explicó Duhart a SinEmbargo.

Las cerdas y las gallinas son los únicos dos animales que viven toda su vida de producción encerrados en una jaula. Duhart Herrera define esta práctica de las granjas industriales como “estar en un asiento de avión durante toda tu vida”.

Tan sólo en México hay 185 millones de gallinas ponedoras de huevo y 15 millones de cerdas reproductoras que viven así durante su periodo de vida, que es de por lo menos 2 años. Y no se hable siquiera de que puedan desarrollar sus comportamientos de hábitat natural, sino que ni siquiera pueden cambiar de posición durante meses.

Las cerdas son obligadas a tener embarazo tras embarazo (el periodo de gestación dura 114 días, tienen de 8 a 10 crías en promedio y se embarazan dos veces por año), por lo que viven dentro de estas jaulas mientras están preñadas y únicamente se mueven cuando las pasan a otras cajas para dar a luz y de nuevo vuelven a ser reinternadas.

Ese es el ciclo de la vida de una cerda madre, a la que separan de sus crías recién nacidas. O muchas veces las amamantan estando dentro de estas cajas sin poder realmente convivir con sus crías.

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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) dice que el transporte del ganado es la etapa más estresante y peligrosa en toda la cadena de operaciones entre la finca y el matadero, además que contribuye significativamente al maltrato de animal y a las pérdidas de producción.

En algunos países en desarrollo, el ganado todavía se desplaza a pie o en camiones, lo cual podría ocasionar la deshidratación y la extenuación en animales gestantes o muy débiles.

También pueden estar expuestos a las altas temperaturas, lo cual les ocasiona estrés e insolación y otros riesgos como generar hematomas por los golpes, lo cual representa una de las causas de producción más significativas de la industria cárnica.

Durante el transporte de los cerdos, por ejemplo, es muy común que se presenten peleas entre ellos, las cuales les ocasiona heridas y lesiones en la piel, además de estrés.

Cuando los animales arriban a los corrales después del viaje en transporte, la mayoría del ganado “descansa” con una dieta única de agua, para desestresar al animal. Así evitan excremento en exceso. El reposo lo decide el rastro o matadero. En este tiempo se inspecciona el ganado para verificar que no tenga lesiones graves y de ser así, los animales heridos deberán ser sacrificados inmediatamente.

En la mayoría de los casos, los cerdos y las aves son sacrificados casi inmediatamente para evitar que se estresen a la hora de la espera.

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En México las normas que regulan las técnicas de sacrificio humanitario en los animales  que requieren uniformidad en cuanto a los métodos de insensibilización humanitaria que garantizan una muerte “rápida, sin sufrimiento y dolor para los animales”, según la Norma oficial Mexicana NOM-033-ZOO 1995.

Previo al sacrificio, los cerdos deben reposar como mínimo 12 horas y como máximo 24 horas en corrales de descanso, donde no se encuentren hacinados ni mezclados con piaras de diferente procedencia, para evitar las peleas entre animales y las lesiones propias de los ataques entre ellos, evitando así la depreciación, según establece la norma.

La Norma publicada en el Diario Oficial de la Federación establece los métodos de sacrificio de los animales, llamado “sacrificio humanitario” entendido como el acto que provoca la muerte sin sufrimiento de los animales por métodos físicos o químicos. La norma recomiendan usar con estudios avalados por instituciones científicas reconocidas que avalen su efectividad y sean autorizadas oficialmente por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Para los cuatro tipos de ganado se aplica siempre el método de insensibilización: el uso de una pistola de perno que dispara en medio del cráneo del animal y posteriormente se desangrará con un corte en la yugular. Esto tiene una duración de 30 segundos después del disparo del perno cautivo de penetración.

La veterinaria María Margalef asegura que ése es un método eficiente con el que los animales no sufren.

Para los cerdos se utiliza el método de electroshock: donde se colocan electrodos dentro de un cajón de sacrificio. Los electrodos se colocarán atrás y debajo de la oreja, en el espacio entre el ojo y oreja y al insensibilizar, se cortará una vena craneal que dará paso al desangrado.

A pesar de que existen estas normas, Gerardo Ortiz de AnimaNaturalis asegura que el personal encargado de inspeccionar estas instalaciones no es suficiente. “En algunos rastros no se puede ver los métodos ni las circunstancias de los sacrificios; tampoco las condiciones de los animales. Se supone que hay personas que regulan las normas, pero son a puerta cerrada”.

La mayoría de los países desarrollados cuentan con leyes que exigen el aturdimiento anterior al sacrificio, menor aquél del ritual autorizado como kosher y halal. En estos métodos, el animal es desangrado directamente con un cuchillo afilado que hace un corte a la garganta y los primeros vasos, lo cual provoca una hemorragia masiva y ocasiona la pérdida del conocimiento.

La FAO explica que muchas autoridades consideran que el sacrificio kosher no es satisfactorio, pues el animal puede no quedar inconsciente y sufrir dolor.

Mientras que algunas autoridades musulmanas aceptan algunos tipos de aturdimiento antes del sacrificio con el método de electroshock al ganado vacuno y bovino en el sacrificio del halal, el método kosher aún no implementa ningún método de insensibilización.

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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura alerta que el sector ganadero tiene un ritmo sin precedentes en las últimas décadas. La leche, por ejemplo, es a nivel mundial el producto ganadero más importantes. Además que la producción de pollos para carne y huevos ha experimentado un mayor incremento en las últimas décadas.

El ganado aporta un 40 por ciento del valor de la producción agrícola mundial y asegura alimentariamente a casi mil 300 millones de personas, según cifras de la FAO.

México es el mayor país consumidor de huevo y de carne en Latinoamérica. Tan sólo en noviembre del 2011 se registraron 1007 rastros, de los cuales 897 eran municipales, 58 se regían bajo el Tipo de Inspección Federal (TIF) y 52 eran privados.

El estado con más rastros entonces, era Jalisco con 127 municipales y 4 privados; hasta mayo de este año uno de ellos se certificó con el TIF. El TIF es la instalación de un sacrificio de animales cárnicos, objeto de una inspección sanitaria permanente que se regula mediante un Manual de Buenas Prácticas para obtener alimentos inocuos.

En la Unión Europea están prohibidas estas jaulas de gestación y en varios países como Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos, Sudáfrica y Canadá realizan paulatinamente la eliminación de estas prácticas. También varias cadenas de comida rápida como McDonald’s, Burger King, Subway y la tienda Costco mantienen proveedores de carne que no utilizan estas jaulas.

En México, restaurantes y supermercados como Green Corner y comedores de empresas como Quintonil, El Pan Comido y House of Cakes ofrecen productos libres del encierro.

Sin embargo, en 2013 se registró una pérdida en la producción del ganado en general, pues descendió un 6.78 por ciento, es decir de 981 mil 603 toneladas a 915 mil 073 toneladas, lo cual se traduce a 636 mil pesos.

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Estas prácticas se siguen utilizando en México por costumbre o falta de presupuesto en los rastros privados o municipales. Sin embargo, existen alternativas efectivas y costeables, según Gabriela Duhart.

La veterinaria María Margalef aseguró que los productos de origen orgánico y de libre pastoreo reducen el maltrato animal, además que no tienen permitido medicar a los animales.

Por otra parte Gerardo Ortiz de AnimaNaturalis afirma que aunque los animales gozan de una vida más agradable bajo este cuidado, “el fin es el mismo: darles muerte para consumo humano”.

“En el caso del huevo donde tienen libre pastoreo, en realidad es una técnica de mercadotecnia, pues no están en un campo libres, sino en una nave industrial donde les permiten caminar de 2 a 4 horas a lo mucho en un espacio reducido, las marcas no ven por el bienestar de los animales”, declaró.

En el caso de las jaulas de las cerdas y las gallinas, quitarlas de su encierro podría mejorar significativamente el bienestar de estas especies. Un método podría ser, en el caso de las cerdas, alojarlas por grupo en galpones según su método de alimentación. Las cerdas son seres muy sociables, por lo que incluso tienen sistemas de jerarquización. La idea es que puedan desarrollar sus comportamientos naturales.

Al acomodar a los animales grupalmente en galpones con camas profundas de paja u otros materiales, puede incluso reducir el impacto ambiental asociado con la producción intensiva, además que mejora la vida de los productores. Incluso, la producción de cerdo en sistemas basados en libre pastoreo resulta una baja inversión.

Gabriela Duhart  sugiere que la presión de los consumidores y la tendencia de eliminar estas jaulas como una práctica de responsabilidad social en otros países ha ayudado a que arias empresas opten por estas transiciones.

Otra alternativa que sugiere AnimaNaturalis es en la disminución en el consumo de productos de origen animal. Donde ahí podría contribuir desde el gobierno con un rediseño del plato del buen comer dirigido a la población mexicana y se favorezca el consumo de alimentos de origen vegetal que sustituyan la ingesta de proteínas.

De hecho, al existir menor demanda de los productos derivados de animales, se incrementa la “calidad de vida” al reducir el número de especies en las granjas, pues parte del maltrato que viven los animales en la actualidad es por la alta demanda. Sugiere que la población note los beneficios de una alimentación vegetariana.

A partir de los documentales, el Internet, la transparencia de información por parte de las instituciones y las campañas, cada vez la gente se está dando más cuenta que es importante saber y tener consciencia sobre los alimentos que se consumen.

“En términos de legislación, sería maravilloso que así como hay nuevas leyes con los animales de compañía y de circo también lo hicieran en relación con estos animales”, opinó Duhart.  Comenta que una forma de reducir el uso de jaulas consumidores exijan a los súper mercados y restaurantes abastecerse de productos orgánicos, de libre pastoreo y que no utilicen las jaulas.

HSI por su parte inició la campaña “Déjalas Mover”, donde participa el actor Bruno Bichir, la banda Hello Seahorse!, José María Yazpik, la cantante Elis Paprika y Los Black Pilgrims, el escritor Xavier Velasco, la actriz Gabriela Garza y más personalidades. El objetivo de esta iniciativa es poner fin al confinamiento de gallinas ponedoras y cerdas reproductoras.

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Una práctica que se realiza en los animales a pesar que no afecta tanto su calidad de vida, es el alto uso de antibióticos o fármacos que se suministran en los mataderos, denuncia Gerardo Ortiz, de AnimaNaturalis

“Si un animal se enferma, están todos encerrados en una nave y el contagio se extendería, haciendo imposible atenderlos y morirían”, explicó. Al vivir en hacinamientos, los animales para productos de consumo humano están propensos a enfermedades, por lo que la industria ganadera los medica constantemente en sus alimentos para que no se enfermen.

“Son dosis adecuadas para su especie, pero al final de cuentas, la resistencia las genera el humano porque incide el fármaco indirectamente en la carne que fue administrado”, dice Ortiz, quien aclaró que los animales de crianza orgánica son los únicos que no ingieren antibióticos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa sobre infecciones en humanos causadas por microorganismos resistentes que no responden al tratamiento ordinario, lo que da lugar a una enfermedad prolongada, mayor riesgo de defunción y costos más elevados.

De manera muy escueta, la OMS señala como uno de los factores que aceleran la aparición de la resistencia a los antibióticos o antimicrobianos es el uso inapropiado de medicamentos incluso en la cría de animales.

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