Economía

Auditoría no halla 759.2 millones que ejerció otro intocable del sexenio de EPN: Alfredo Castillo

28/02/2018 - 7:00 pm

El año 2016 fue complicado para el deporte y su situación quedó plasmada durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Las esperanzas de conseguir medallas se fueron diluyendo y a la par, la situación de algunos deportistas despertó dudas sobre la gestión y el papel de la Conade, entonces al mando de Alfredo Castillo, uno de los hombres más cercanos del Presidente Enrique Peña Nieto.

Los atletas usaron uniformes prestados y remendados; a la par se detectaron personas que asistieron como parte de la delegación, pero que no tenían razones claras para estar ahí.

La ASF encontró en la revisión de la Cuenta Pública de 2016, que efectivamente asistieron personas de las que no se sabe y operaron dinero que debían manejar las federaciones deportivas. A ello se sumaron otras observaciones hechas al organismo sobre falta de control y transparencia en el ejercicio de millones de pesos del presupuesto.

Ciudad de México, 28 de febrero (SinEmbargo).-  En 2016, año en el que se celebraron los XXXI Juegos Olímpicos de Río de Janeiro –del 5 al 21 de agosto–, al frente de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) estaba Alfredo Castillo Cervantes, quien ha ocupado diversos puestos en el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, e incluso desde que el Primer Mandatario era Gobernador del Estado de México.

A Castilllo Cervantes –criticado por opositores, grupos civiles y defensores de derechos humanos por la falta de resultados en sus diversas encomiendas dentro del Gobierno federal– se le reprochó por negar apoyo financiero a las federaciones de box, tiro con arco, atletismo y remo. Él, sin embargo, argumentó que no hubo una comprobación de gastos.

Justo mientras se celebraban los Olímpicos en la ciudad carioca, el presidente de la Federación Mexicana de Boxeo (FMB), Ricardo Contreras, afirmó que Alfredo Castillo hizo firmar pagarés a los boxeadores Joselito Velázquez y Elías Emigdio, y al entrenador Francisco Bonilla, como requisito para darles fondos para que pudieran asistir a los Juegos Olímpicos de Río 2016.

El funcionario indicó en entrevista con MVS, que los uniformes utilizados por los boxeadores, entre ellos Misael Rodríguez –quien ganó una medalla para México- fueron “fiados” porque tuvieron que ser adquiridos de manera externa debido a que la marca patrocinadora de la delegación mexicana no los hace.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF), en la revisión de la Cuenta Pública de 2016, encontró las fallas de la administración de Castillo durante los Juegos.

La mala actuación de México en los Juegos Olímpicos de Río 2016 incluso fue noticia internacional.

Prestigiados diarios como The Washington Post y The Wall Street Journal destacaron en el marco de las competencias, la falta de medallas de los atletas mexicanos y el descontento por la actuación del titular de la Conade.

En la nota titulada “Los miserables Olímpicos de México”, publicada por el periodista David Agren en The Washington Post, se destacó la opinión de diversos especialistas en deportes, quienes señalaron que Castillo es un ejemplo de la manera en la que las conexiones son más importantes que el mérito a la hora de otorgar un puesto.

El Post hizo un recuento de la manera en la que Castillo se congratuló de la participación del boxeador Misael Rodríguez para después ser criticado en las redes sociales, en donde los usuarios rescataron publicaciones en las que el titular de Conade acusaba a los líderes de la Federación de Boxeo acerca de su estilo de vida.

Los días en la Conade. El 28 de febrero de 2017, Castillo, director de la Conade, disfrutaba, relajado y junto a su pareja, del Abierto Mexicano de Tenis en Acapulco, Guerrero. Foto: Bernardino Herández, Cuartoscuro

Casi dos años después, en la revisión del desempeño de la Comisión y el ejercicio de los recursos, la ASF concluyó sobre la comprobación de los apoyos, que el Comité Olímpico Mexicano (COM) dijo que se tenían 17 millones de pesos de presupuesto para cubrir los gastos de los deportistas que asistirían a Brasil, pero el dinero lo terminó por ejercer la Conade a pesar de que no entraba dentro de sus responsabilidades.

El 8 de julio de 2016, formalizó tres convenios de concertación y colaboración, por 13 millones 911 mil pesos:

–Con la Federación Ecuestre Mexicana, A.C., por 5 millones 200 mil pesos.

–Con la Federación Mexicana de Triatlón, A.C., por 6 millones 721 mil pesos.

–Y con la Federación Mexicana de Vela y Asociados, A.C., por un millón 989 mil pesos.

Los convenios establecieron que las federaciones serían las responsables de la contratación, pago, recepción y comprobación de los recursos otorgados por la Conade; sin embargo, el 6 y 11 de julio de 2017, las federaciones Ecuestre y de Triatlón informaron a la ASF, que de manera no oficial la Comisión les solicitó apoyo para el manejo financiero del recurso destinado a los Juegos Olímpicos de Río.

El proceso de adjudicación fue realizado por personal de la Conade y entonces ninguna de las dos instancias tienen las requisiciones, cotizaciones y autorizaciones de los gastos efectuados con el recurso de los convenios.

Del personal que asistió, con la revisión detallada de las personas que recibieron uniformes de gala, se detectó que dos personas que no asistieron al evento recibieron este beneficio, sin contar con una justificación.

A la pareja del funcionario se le vio usando un uniforme de la delegación mexicana. Aunque Castillo quiso justificar que su acompañante acudió por motivos laborales. Los atletas criticaron sus actos. “Fácilmente hubiera estado un preparador o un fisioterapeuta que realmente necesitaba esa acreditación”, dijo la arquera mexicana Aída Román, medallistas en Londres 2012.

De entre otras irregularidades que resaltó la ASF, está que una persona estuvo comisionada al evento por 15 días pero sólo asistió dos. La Conade dijo que esta persona desempeñaba actividades en la Coordinación de Comunicación Social y que “fue de total importancia que regresara a atender asuntos propios del área, y proporcionó el itinerario de su vuelo”. Al respecto la ASF concluyó que esa decisión “denota la falta de planeación y organización del personal comisionado y de las actividades por desarrollar”.

El dictamen de la ASF detalló que en términos generales, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte no cumplió con las disposiciones legales y normativas que son aplicables en materia.

De los viáticos, de la muestra que seleccionó la ASF, se encontró que de tres personas que viajaron a los Juegos Olímpicos, fueron con tareas diferentes a las que desempeñan dentro de la Comisión.

Además, ninguna presentó un informe sobre sus actividades en los Juegos, que deben incluir el objeto y la descripción amplia de las actividades realizadas, las cuales deberán ser congruentes con el objeto de dicha comisión; describir los beneficios obtenidos, y en su caso, los documentos que la avalen, las conclusiones, la adscripción y puesto del comisionado.

EL MANEJO DE LA COMISIÓN

Además de los Juegos Olímpicos, la Auditoría revisó las cuentas de la Conade y el dinero destinado a programas específicos.

En particular, sobre el dinero del programa S269 “Cultura Física y Deporte” quedan en duda 759 millones 245 mil 100 pesos porque fueron transferidos a otras cuentas no registradas por la Conade, se mezclaron con otro dinero, permanecieron ociosos en las cuentas o generaron rendimientos financieros que no fueron reportados.

La ASF encontró que los beneficiarios de siete convenios y un adendum (que es una modificación a un contrato) recibieron 213 millones 921 mil pesos, en las cuentas notificadas a la Conade, pero traspasaron los recursos a otras cuentas, el mismo día del depósito y hasta 132 días después de recibirlos sin avisar a la Comisión.

Además, los beneficiarios de 13 convenios y dos adendum no administraron los recursos federales otorgados, por 425 millones 271 mil pesos, en cuentas bancarias específicas, ya que los estados de cuenta reportaron ingresos por 4 mil 313 millones 095 mil pesos, es decir, 3 mil 887 millones 824 mil pesos más que los transferidos por la Conade, por lo que se observó que los recursos federales se mezclaron con otros ingresos y “provocó falta de control y transparencia en el ejercicio del gasto”, agregó la ASF.

En siete convenios y un adendum, por 114 millones 771 mil pesos, los recursos permanecieron ociosos desde el momento de su otorgamiento; seis convenios y un adendum generaron rendimientos, por 3 millones 205 mil pesos.

El Instituto del Deporte y la Recreación del Estado de Querétaro reintegró a la TESOFE 141 mil pesos, pero de los 3 millones 064 mil pesos restantes no proporcionó evidencia del reintegro, o en su caso, la autorización de la Conade para .

Finalmente, los recursos de siete convenios y un adendum, por 250 millones 500 mil pesos, generaron rendimientos, por 2 millones 216 mil pesos, pero no fue posible identificar el monto de los rendimientos de los recursos federales, ya que los recursos se mezclaron con otros ingresos.

Sobre el personal de la Comisión, la ASF notificó de 14 trabajadores que no cuentan con la escolaridad requerida ni con el área de conocimiento, 17 casos no contaban con los años o el área de experiencia laboral y de 15 personas cuyas capacidades técnicas no cumplen con las solicitadas en los perfiles de puesto.

Tampoco encontró evidencia que compruebe la experiencia y capacidades técnicas de las personas que ocuparon un puesto de estructura o prestaron sus servicios profesionales por honorarios y no obtuvieron la constancia de no inhabilitación de un prestador de servicios que ingresó en 2016.

Sobre los honorarios, se encontró una diferencia de 124 mil pesos entre lo reportado por la Dirección de Finanzas y la Dirección de Desarrollo Humano. La primera no registró lo erogado y la segunda no consideró reintegros y metió importes erróneos.

También hubo aguinaldos registrados en dos partidas “Honorarios” y “Aguinaldo o gratificación de fin de año”. Esos pagos representaron un gasto de 1 millón 468 mil pesos.

Daniela Barragán
Es periodista por la UNAM, con especialidad en política por la Carlos Septién. Los últimos años los ha dedicado al periodismo de datos, con énfasis en temas de pobreza, desigualdad, transparencia y género.
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