Despertar en la madrugada para viajar 40 kilómetros al trabajo o a la escuela y regresar en la tarde-noche con el único deseo de descansar es la vida cotidiana de miles de habitantes de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), quienes se ven en la necesidad de trasladarse a la ciudad a diario.

El estrés del tránsito, el cansancio acumulado de la semana y el transporte público, van poco a poco consumiendo la vida. La comodidad del hogar se reduce a un colchón y una almohada.

Esta es la historia de aquellos viajeros que están condenados a un ciclo sinfín de autopistas, mal servicio, inseguridad y largas filas de autos. Todos ellos con un sueño: que el día tenga 26 horas.

Ciudad de México, 28 de mayo (SinEmbargo).- Los viajeros del Estado de México han desarrollado la habilidad de dormir en cualquier lugar, además de que gracias a la rutina son capaces de despertarse segundos antes de llegar a su destino.

Mariana vive en el municipio de Ixtapaluca, en la colonia Geovillas de Santa Bárbara, y de lunes a viernes pone su despertador a las 4:15 horas para llegar a tiempo a su clase de las 7:00 horas en Ciudad Universitaria, en la Ciudad de México.

Son aproximadamente dos horas y media de camino. Dos transbordes en metro, un viaje en pesero y una caminata de 15 minutos.

Los viajeros del Estado de México han desarrollado la habilidad de dormir en cualquier lugar. Foto: Cuartoscuro.

Tráfico, estrés y pérdida de horas productivas y de ocio, la rutina.

Con un leve ardor en los pies, Mariana sale del metro Gómez Farías para tomar la combi ruta 98, que va directo a Santa Bárbara. Ahí come, hace tareas, se arregla y duerme.

Después de bajar y desentumirse, Mariana llega a su casa a botar la mochila y tirarse en su cama para dormir hasta que su mamá la despierte para que baje a comer.

Mal durmiendo a ratos, entre bostezos y tareas, Mariana es un zombie más de los que habitan la unidad Santa Bárbara, y en general todos aquellos que viven en la ZMVM, que se ven en la necesidad de trasladarse para estudiar y/o trabajar en la Ciudad de México.

Son los habitantes de las llamadas Ciudades dormitorio, cuya principal característica está enmarcada en la movilidad urbana.

La infraestructura vial de mala calidad y el insuficiente e inseguro transporte público hacen que el rubro de movilidad urbana sea el peor calificado en el Índice de Prosperidad Urbana realizado por ONU (Organización de las Naciones Unidas).

“Son cuatro horas de entre los trayectos de ida y vuelta. Aunque trate de adelantar tareas en la combi o en el metro, al final ni entiendo bien ni descanso, sólo me canso más”, afirmó Mariana.

“Si el día tuviera 26 horas podría quedarme en la escuela hasta tarde para disfrutar de los eventos que hay, también podría salir a comer con mis amigos sin miedo de encontrarme con la hora pico al volver”, agregó en entrevista.

GUERREROS DE LA NECESIDAD

Son las cinco de la mañana y la autopista ya está llena de autos. Cinco minutos de retraso se multiplican a 20 en medio del tránsito mañanero, especialmente si se viaja en transporte público.

Por eso los miércoles que no le toca circular son un infierno para José, quien debe transportarse todos los días del Estado de México a la zona industrial de Vallejo, en la delegación Azcapotzalco.

Carmen Mataix, en su texto Movilidad urbana sostenible: Un reto energético y ambiental, afirmó que la continua expansión urbana aleja cada vez más las zonas residenciales de los centros de trabajo.

“La vida es relativamente tranquila en la unidad Santa Bárbara, se cuenta con los servicios básicos: luz, agua, drenaje, escuelas, etcétera. Lo único malo es el traslado”, relató José.

Y es que “debido a la falta de empleos en el Estado de México, al menos diez municipios funcionan sólo como dormitorios para 5.8 millones de personas”. Así lo afirmaron las periodistas Claudia Solera y Laura Toribio en un reportaje del año 2011 para Excélsior.

De acuerdo con estudios territoriales de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), en el Valle de México la productividad económica es baja en comparación con otras zonas metropolitanas de México.

La razón: como José, muchos trabajadores del Estado de México prefieren trabajar en la ciudad, ya que encuentran mayores oportunidades de crecimiento laboral aunque tengan que realizar largos trayectos.

Tráfico, estrés y pérdida de horas productivas y de ocio, la rutina. Foto: Cuartoscuro.

La imposibilidad económica de adquirir una vivienda dentro de la ciudad ha orillado a la construcción desmedida de unidades habitacionales de interés social en la zona periférica.

“Si el día tuviera 26 horas sería maravilloso porque podría llegar a cenar con mi familia e incluso tal vez tendría tiempo para terminar mi prepa”, confesó José.

LA MANZANA DE LA DISCORDIA: EL TRANSPORTE PÚBLICO 

Para el investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y especialista en dinámicas de población, Carlos Welti Chanes, “el mayor problema de las Ciudades dormitorio es el transporte”.

Sin embargo para Mauricio, quien lleva 24 años de experiencia como transportista, el principal problema son las instituciones y la gente.

“Cuando empecé a trabajar te daban cursos muy buenos, te enseñaban a proteger la vida del usuario antes que la propia, pues es tu responsabilidad llevar esas personas a casa, donde los esperan sus familias”, dijo.

“La empresa también te pedía exámenes médicos, de sangre y de orina, conocimientos de ingeniería y de primeros auxilios”, agregó.

Pero ahora la realidad cotidiana se aleja mucho de aquellos buenos tiempos. “Los cursos son repetidos, te hacen llenar un formulario donde el mismo aplicador te dicta las respuestas”.

Ahora cualquiera puede trabajar en el transporte público sin siquiera tener una licencia, sólo tiene que “mocharse” y listo. Los que hacen esto “no conocen la reglamentación, se paran donde quieren, dejan al usuario donde sea…pero también a veces la gente es bien grosera, no te avisa bien y se enojan. Tanto unos como otros tenemos la culpa”.

La falta de inversión en el transporte además de la corrupción de las instituciones que lo manejan dan como resultado un servicio de mala calidad, insuficiente e inseguro.

Es habitual que a los usuarios los asalten dentro de la combi. Por ejemplo, a Mauricio lo llegaron a robar tres veces en una semana. “Sólo puedes hacer lo que te dicen, no vale la pena el riesgo. Tienes que aprender a vivir con esto”, contó.

La imposibilidad económica de adquirir una vivienda dentro de la ciudad ha orillado a la construcción desmedida de unidades habitacionales de interés social en la zona periférica. Foto: Cuartoscuro.

LA CONDENA DE LOS VIAJEROS

El desbordamiento poblacional de la ciudad y la desigualdad de oportunidades en el Estado ha condenado a estos viajeros a un ciclo de dolorosos traslados.

Datos de la Encuesta Origen-Destino, realizada por el INEGI, revelan que la mayor parte de los viajes son para regresar al hogar.

Dentro de estos números se encuentran Mariana, José, Mauricio y miles de personas.

Los fines de semana Mariana tiene que ir a cursos de inglés por la mañana. El domingo, en vez de estar con su familia o salir con amigos, se la pasa encerrada en su cuarto haciendo tareas o durmiendo.

José casi nunca tiene el privilegio de ver el sol asomarse por su ventana. Los dolores y el cansancio acumulado de la semana lo obligan a levantarse hasta pasadas las 12 los domingos.

El cansancio y la lejanía los van apartando poco a poco de sus seres queridos, de sus pasatiempos, de los momentos especiales que los hacen divertirse y sonreír. Se convierten en zombies viajeros, condenados a repetir día tras día la misma rutina.

Lo más triste es que aun con dos horas más en el reloj la situación de los viajeros no mejoraría en absoluto, sólo alargarían la agonía de lo que significa vivir en una Ciudad dormitorio.

El profesor Carlos Welti afirmó que “cuando hablamos de Ciudades dormitorio no se trata de una figura retórica, sino que eso es lo que son.”. Sus habitantes llegan y sólo quieren dormir.

El problema de fondo que origina las ciudades dormitorio es la falta de planeación. “El desarrollo económico se centraliza por lo que también lo hacen los servicios, la población se concentra formando las grandes áreas urbanas”, explicó el profesor Welti.

“La idea de ciudades dormitorio no es nueva, pues en los países desarrollados como Nueva York o Londres también existe esta problemática, la diferencia es que allá sí es posible una planeación y un funcionamiento correcto del transporte y las vialidades”, agregó.

El crecimiento desmedido de la población mexicana de la ciudad y el poco (o nulo) interés que prestaron las autoridades ante esto ocasionó el surgimiento de una ciudad improvisada.

“La solución ideal sería la descentralización, pero es imposible debido a que en la ciudad de México no existe una planeación urbana”, siguió el experto.

“El único futuro que queda es el crecimiento”, sentenció el profesor Welti.

El único camino es seguir alimentando al monstruo, el caos urbano que condena a los viajeros a cadena perpetua.