Juan Madrid es uno de los fundadores de la novela negra española y que acaba de presentar su libro más ambicioso. En el medio tuvo un ictus que le hizo temer por su vida, pero afortunadamente salió bien, con una nueva novela en planes.

Ciudad de México, 28 de octubre (SinEmbargo).- Juan Madrid nos llega desde una nostalgia presente. Cómo hacer que escritores tan buenos, vengan de donde vengan, sean considerados en México. También es cierto cómo hacer que escritores locales sean conocidos allá, pero ese es otro cantar.

Madrid es conocido por una España llena de debates. El otro día, con Andreu Buenafuente, Maruja Torres dijo “los periodistas no estamos en crisis, son las empresas las que están en crisis”.

Esto es importante decirlo y diferenciarlo, pero de todos modos añoramos esos reportajes de Diario 16, a cargo de Juan Madrid, sus películas como Días contados, con Javier Bardem, sus novelas como la reciente, Los hombres mojados no temen la lluvia, que ganó el Premio Fernando Quiñones.

Juan Madrid tiene 70 años. A su obra no la cambian ni el éxito ni el fracaso, ha dicho un crítico. Es guionista, escritor y periodista, vino a México para presentar su reciente novela, Perros que duermen (Alianza), de la que ha dicho el escritor Eduardo Mendoza: “Juan Madrid es genial. Leyendo este libro por poco pierdo un tren. Y es absolutamente verdad.”

Dice que el periodismo le ha enseñado a escribir y recientemente tuvo un ictus, del que salió con éxito, aunque con algunos miedos que se traducen en esta entrevista.

“Todavía no he empezado a escribir, hace un año que no escribo. Ahora estoy haciendo un diario, que no lo había hecho nunca, la novela es anterior al ictus”, dice Juan Madrid, hablando de Perros que duermen, su trabajo más ambicioso hasta el momento, donde nos lleva a través a aquella época sombría de la guerra y la posguerra civil y a sus ecos en la construcción de nuestro presente.

­–¿El ictus es posterior a la novela?

–Sí, estaba terminando. Eso fue en octubre del año pasado y creo que de alguna manera lo provocó. Me pasaba mucho de beber, de fumar, de no dormir. Ahora lo que me está pasando a situaciones donde duermo poco, la gente no se da cuenta. Como me ven que hablo, que me muevo y tal, me acuesto a las 12 de la noche. Estoy cansado, tomo melantonina, me levanto a las 6 de la mañana.

–¿Eres esclavo de las palabras, Juan?

–No, no lo sé. Si son mis compañeras de vida, he sido periodista durante toda mi vida, soy escritor desde el año 80 y es lo que más me interesa. Aunque estoy haciendo novela desde que soy niño, incluso antes de escribir, era oral, le contaba películas y narraciones a los chicos del barrio. Me inventaba, le contaba a mi hermano historias de chistes, mi padre era un narrador oral. Escritor también, pero narrador oral. Contaba unos cuentos preciosos, una vez que fui a la Iglesia y me casé –bueno, me he casado cuatro veces-, tenía 18 años y yo le contaba cuentos. Nos separamos porque era como mi hermana y ella se emocionaba con mis historias.

Su novela más ambiciosa. Foto: SinEmbargo

–El periodismo ha cambiado muchísimo

–Sí, muchísimo. Yo trabajaba en una revista y hacía crónicas sobre determinadas cosas. Era como más escritor, en los Estados Unidos se los llama “escritor de revistas”. Son reportajes, me encanta eso. Yo estudié Letras, pero me hice periodista en la marcha, estuve desde 1974 hasta pasados los noventa. Y eso me formó y me deformó. Me enseñó a escribir, la frase corta, ir al grano, distinguir lo que vale y lo que no vale…

–Uno cuando empieza a ser periodista escribe mucho, pero conforme va pasando el tiempo escribe mucho menos, pero va al grano

–Sí, es verdad. Ahora, cuando me piden de vez en cuando algo para un medio, generalmente lo hago muy rápido, pero en mis inicios no demoraba más de cuatro horas para hacer un reportaje. Ahora puedo tardar más en un artículo cualquiera, creo que he perdido la práctica periodística. Las novelas las escribo rápido y espero poder seguir haciéndolo. Todavía no lo sé.

–Bueno, tienes miedos lógicos

–Sí, pero tengo que hacerlo. Ahora tengo la impresión de que estoy un poco mareado, pero es el viaje, que duermo menos, esas cosas.

–Háblame de Perros que duermen

–Me cuesta mucho hablar de mis novelas. Es una historia en cuatro tiempos, una historia del pasado que tiene un largo recorrido, que toca aspectos humanos muy importantes, el amor, la soledad, las preguntas sobre uno mismo y luego sobre todo habla de política. Se me juntaron varias cosas y lo que quería hacer era una novela definitiva. Antes hacía novelas más rápido, porque trabajaba mucho y ahora me he salvado del ictus, así que estoy bastante confiado.

–¿Dirías que esta novela reciente es un legado tuyo?

–Sí. Yo quise hacer una novela definitiva. La anterior también, que es una novela que me gusta mucho (Los hombres mojados no temen la lluvia). Hay gente que estudia mis novelas, son unos verdaderos forofos, no me lo creo.

–¿Qué significa en su reciente novela hablar de España?

–Cuento sobre todo el tema de la República, que en estos momentos se está volviendo a plantear. Una salida que no sea un golpe, la burguesía está loca, yo milito en el Partido Comunista, desde muy joven.

–¿Estás en contra del independentismo catalán?

–Eso no es para la clase obrera. Me da igual. No es problema nuestro, no mejora ni empeora nada. La burguesía lo que quiere son negocios fáciles y cómodos, ganar mucho dinero y cree que siendo independiente ganará más. El pueblo catalán está sojuzgado por la burguesía.

–¿Cuál sería tu próximo trabajo?

–Voy a hacer un personaje que hice hace 30 años, en una serie llamada Brigada Central, donde lo que trataba era el tema entre la nueva policía y la vieja policía. Había un conflicto ahí, pero me la prohibieron y lo que hice fue pasar todo a novela. Ha tenido un relativo éxito, van a salir otros guiones viejos, pero voy a hacer una nueva novela, 30 años después.