La “fuerza aérea” de lo cárteles de la droga: aviones ultraligeros difíciles de detectar

 

MÉXICO, D.F. (apro).- La dificultad para detectar aviones ultraligeros ha facilitado a los cárteles del narcotráfico mexicanos la introducción de droga a territorio estadunidense.

De acuerdo con un análisis de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) difundido en su revista La Gran Fuerza de México, en los últimos años se ha detectado un incremento en el uso de ese tipo de aeronaves para el transporte de drogas entre México y Estados Unidos, principalmente en la franja fronteriza de Sonora y Baja California.

“Ante las actividades que realizan las autoridades de los diferentes niveles de gobierno contra las organizaciones criminales, éstas buscan nuevas formas para el tráfico de enervantes, empleando diversos mecanismos, entre los cuales se encuentran los aviones ultraligeros”, señaló el teniente de infantería Alfredo Arias Ruiz.

En diciembre de 2011, congresistas estadunidenses confirmaron que las operaciones de narcotráfico por medio de aviones ultraligeros presentaban un aumento, pues autoridades fronterizas documentaron “decenas” de casos.

Tras ello, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmó el pasado 10 de febrero la Ley para la Prevención del Contrabando con Ultraligeros 2012 para combatir el tráfico de drogas por las fronteras de México y Canadá y reforzar ambas franjas.

“Esta ley otorga a nuestras agencias policiales una autoridad más amplia para combatir el tráfico ilícito de drogas en nuestras fronteras norte y sur”, señaló Obama al firmar la legislación, que eliminó el vacío legal existente para castigar el tráfico ilícito de drogas con ayuda de estos artefactos.

La Sedena señaló que si bien ha aumentado el uso de aviones ultraligeros para transportar droga a Estados Unidos, también se ha incrementado el decomiso de aparatos que sobrevuelan espacios aéreos no controlados.

Según el teniente de infantería Alfredo Arias Ruiz, durante 2010 se aseguraron tres aviones ultraligeros, y de enero a octubre de 2011 se incautaron nueve unidades de esta naturaleza.

El uso de estas aeronaves, explicó, se debe a que son difíciles de detectar por los radares de autoridades por sus dimensiones y estructura tubular, pues se elevan a una altura de 300 metros sobre el terreno y sus pilotos aprovechan la oscuridad para maniobrar.

Además, agregó, los aparatos pueden aterrizar en distancias de 50 a 100 metros y en pistas de poca preparación, de acuerdo con la pericia del piloto.

Por si fuera poco, los ultraligeros también presentan un bajo consumo de combustible y poseen una autonomía de vuelo de tres a cuatro horas (aunque eso depende si se trata de un monoplaza o biplaza), y se les considera muy seguros por su baja velocidad de vuelo y aterrizaje.

De acuerdo con la Ley de Aviación, los aviones ultraligeros requieren registro ante la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), así como certificados de aeronavegabilidad y de matrícula, y sus pilotos también deben contar con licencia, misma que obtienen luego de aprobar un examen ante la Dirección General de Aeronáutica Civil.


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